sábado, 12 de enero de 2013

Caminos por andar

 “Algo nuevo está naciendo”," hay esperanza y caminos por andar",se muestra principalmente un análisis de la situación actual en el foco principalmente en los pequeños cambios que se están produciendo con motivo de la profunda crisis económica mundial que estamos atravesando. El aumento de la solidaridad y el voluntariado, la familia como principal agente solidario, el interés creciente por la cualificación profesional, la austeridad y sobriedad como valores deseables, el aumento de las expresiones de insatisfacción, un creciente rechazo social de la corrupción, un lento crecimiento de la llamada “banca ética” o una lenta recuperación del trueque son algunos de los movimientos que, se están suscitando en nuestra sociedad actual.
Lo que se quiere transmitir es “esperanza en medio de la gravedad de este crisis económica que  se está viviendo”. “Sin negar lo evidente estamos viendo que hay principios de experiencias que invitan a una cierta esperanza, ya que algunos sectores de la sociedad ya han puesto en marcha nuevas iniciativas para afrontar esta situación de crisis en mejores condiciones y aprovechar más responsablemente las posibilidades del momento. Son iniciativas humildes pero que significan y proclaman, a quien desee oírlo, que fecha que servirá para reflexionar sobre esta delicada realidad que por un lado ayuda a construir sueños, pero a la vez tiene un rostro de injusticia y de falta de oportunidades.
 No hay duda de que este mundo nuevo que la Iglesia propone a la sociedad, no es más que lo que Cristo hizo. El amor de uno al otro es lo que guía a la Iglesia, y no solo a la jerarquía, sino también a todo el pueblo de Dios que es la Iglesia realmente. Aquí está el milagro del amor, que es sin lugar a dudas lo que se menciona. La Iglesia responde a todas las áreas del desarrollo humano, de todos los seres humanos.
 Sigamos soñando, porque los que tienen sueños, tienen fe. ¿Quien no ha soñado un día que puede hacer algo un poco mejor?  Si tiene fe en que saldrá, con esfuerzo, es porque cree. Quien gana el pan con el sudor de su frente que a menudo parece demasiado amargo, siente un sabor especial, una nutriente especial, y eso es un signo maravilloso del amor.
 Aquellos que siguen soñando es porque tienen un sueño. Deben seguir esperando por aquello que tienen que esperar, ya que Dios no les dejará nunca solos, ¡Nunca! Dios está con nosotros, Dios camina con los migrantes, ya que él mismo ha sido un extraño en su tierra, que se vio obligado a huir cuando estaba cerca de la muerte.
La solidaridad es ciertamente un deber, ya que es el amor. Si decimos que amamos a Dios, debemos amar a los demás, porque ese es el mandamiento que Jesús nos dejó. Es un deber e incluso un placer hacer el bien en el nombre de Dios. Y meterse la mano en el corazón para decir “te voy a dar una mano”. Sabemos muy bien que lo que hacemos hoy por el otro, luego el otro mañana sin duda lo hará por mí o incluso por otro que esté necesitado. Porque la solidaridad crece de vez en vez y de mano en mano.
Se sabe muy bien cuán solidarios son nuestros migrantes frente a las necesidades de alguno que está en dificultad, porque saben que un día les puede tocar a ellos y no estarán solos.  Para aquellos que tienen la oportunidad de echar una mano a un inmigrante necesitado o en dificultad, ¡bendito sea el Señor! Porque Él mismo los toca con su gracia para hacer el bien, para ser solidarios, ya sea por el amor de Dios como por el respeto a la dignidad de la persona humana. Esto está absolutamente de acuerdo con lo que Cristo nos pide.

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