sábado, 28 de febrero de 2015

Propiedad

En la Eucaristía, va completando con amor las vasijas que quedaron incompletas de los que ya murieron, pero indudablemente nosotros estamos hechos para ser perfectos, para ser completos, para alcanzar nuestro máximo.  Cuando Dios te dice: "No dejes incompleta tu vida, no dejes a medio hacer tu obra", lo que está diciendo es: "Quiero que seas todo lo que puedes ser, quiero que alcances todo lo que estás llamado a ser"; eso es lo bello, eso es lo hermoso de este llamado. Los mandamientos de Dios entonces son señales del amor de Dios, es algo que tenemos que recordar con frecuencia
 "Tú vas a ser propiedad del Señor" Deuteronomio 26,17, le dice Moisés al pueblo, a punto de entrar en la Tierra Prometida.
 Si nosotros somos propiedad de Dios, significa que Dios puede cumplir su voluntad en nosotros. Declararnos propiedad de Dios es declararnos obedientes a Dios, es declararnos siervos de Dios.
Es decirle a Dios: "Te doy permiso de que obres en mí tu voluntad, te doy permiso de que dispongas de mí". Con este acto por el que nosotros nos declaramos propiedad de Dios, le permitimos a Dios cumplir su voluntad en nosotros, que es la cosa más maravillosa, porque si Dios cumple su voluntad en nosotros, entonces Él nos lleva a su propia plenitud.
Nosotros somos la obra de Dios, cuando le damos permiso a Dios de que cumpla su voluntad en nosotros, le damos permiso de que Él complete su obra.

Nadie puede alcanzar la santidad si no es con la vida de Dios adentro; nadie alcanza la santidad si no es dejando obrar al Santo que es Dios en nosotros.

Compl'etate

Se nos invita a ser perfectos a ser santos. Entonces es muy fácil entender que ser santo es ser perfecto, pero ser perfecto significa ser completo, ser acabado.
La invitación a ser santo significa: complétate; eso que te está haciendo falta, complétalo, complétate.
Perfecto también significa lo máximo, y por eso la invitación a ser santo es: "alcanza tu propio nivel, alcanza ese nivel para el que fuiste creado, no te quedes a medio hacer."
La imperfección, la falta de santidad es quedarse en el camino, es quedarse a medio hacer. La santidad y la perfección son alcanzar la plenitud, son terminar la obra.
Jesucristo al momento de morir dijo una palabra que en lengua griega "Tetélestai", cumplido, acabado, pero también se podría decir “perfecto”. Esa palabra que dijo Jesucristo tiene muchas interpretaciones, precisamente porque no aparece ningún sujeto.
La santidad es eso, la santidad es morir diciendo "Tetélestai". La santidad es no morirse incompleto, la santidad es no morirse con cuentas pendientes, con asuntos que siempre quisimos hacer.
La santidad es morirse sintiendo que está hecho lo que tenía que hacer, que está completo lo que se empezó, que la misión se realizó, que no me quedé a medio camino.
El dolor de haberse quedado a medio camino, cuando uno cree en Dios, es el dolor del purgatorio. El purgatorio tiene un dolor, es un dolor de amor, y el dolor de amor del purgatorio es: "Yo creo en Dios, yo sé que Dios es mi Salvador, pero también reconozco, en la luz de verdad que Dios me da, que yo me quedé a medio camino".
Pero ya la persona no puede hacer más por sí misma en el purgatorio, entonces ya sólo cuenta con los baños de amor, con el caudal .de amor que le regala la Iglesia, con ese caudal de amor la persona va sanando lo que le ha quedado incompleto.

martes, 24 de febrero de 2015

Medida

 Entregando su afectividad, entregando lo profundo de su ser y diciéndole a Dios: "Eres tú el que tiene que ser dueño de mi alma, sobre esto habría mucho que decir, pero lo que quiero subrayar es que aquí el Señor nos enseña una terrible responsabilidad: “Si no perdonáis, no seréis perdonados” San Mateo 6,15. “No juzguéis y no seréis juzgados. La medida que uséis la usarán con vosotros” San Lucas 6,37-38. “Mira, la medida está en ti", “abre la boca, y yo la saciaré” Salmo 81,11; dale la medida a Dios, un Dios de perdón, es un Dios que a la humanidad pecadora no la puede querer sin perdonarla; abre tú boca a ese Dios de perdón, da la medida del perdón, y recibirás ese tamaño.