viernes, 20 de febrero de 2015

Renovar

Si quieres renovar tu vida, la vida se renueva por el asombro,  los corazones necesitan el asombro. Una de las dos dimensiones del asombro. Ante una polifonía maravillosa, ante una alabanza fantástica, ante una sanación impresionante, ante una obra de la naturaleza, ante la vida de un santo, ante la reliquia de un siervo de Dios, hay tantas cosas que pueden servir para el asombro.
Indudablemente, de todas esas obras, las que Cristo más ama son las conversiones. Pero ese es el primer punto: asombrarse. Pero luego dice: "Deja de tratar tus asuntos" Isaías 58,13.
La espiritualidad del descanso es: "No puedes pasarte la vida tratando de sostener tu....; tienes que tener también la experiencia de ser transportado, de ser cargado, de ser sostenido".
Dios le dice: "Mira, tú necesitas un tiempo".  Dios propone que sea por lo menos cada ocho días en el que no estés sosteniendo nada, en el que Dios te esté sosteniendo a ti. Ese es el tiempo que te renace, ese es el tiempo que te reconstruye. 
El Padre Tony de Mello, ahí toca decir lo de Tony de Mello: "Hace tiempo renuncié a ser el administrador general del universo". Hemos de vivirlo. San Francisco tenía ojos para ver la florecita: "¡Tan bella que le quedó a mi Papá Dios, tan hermosa, qué flor tan bella!"; "¡te alabo, Señor, por esta rosa preciosa, maravillosa que tú has hecho!" El asombro.
Experiencia de ser sostenido. Dios es el único que puede estar sosteniendo siempre. Tú necesitas la experiencia de ser sostenido.
Santa Teresa del Niño Jesús oraba, oraba, quería llevar una gran vida de oración. Con el cansancio de la enfermedad que avanzaba y con la debilidad de su desnutrición, algunas veces se quedaba dormida en la oración.

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