martes, 15 de noviembre de 2011

Cuestión de justicia

La educación no sólo escolar formal, sino también la llamada informal, que toma en cuenta la que se recibe en la familia, en la comunidad, en las tradiciones, en los medios de comunicación, en los grupos eclesiales. Por emergencia educativa entendemos los retos que, en las escuelas, en la cultura y en la vida, se plantean a la formación de personas maduras, libres, solidarias, justas y fraternas, debido al cambio de época que vivimos, la pobreza, la desigualdad social, el desempleo, la migración, la violencia, el crimen organizado, las nuevas tecnologías, la desintegración familiar, la secularización, el relativismo, la deserción religiosa, etc.
“América Latina y El Caribe viven una particular y delicada emergencia educativa. las nuevas reformas educacionales de nuestro Continente, impulsadas para adaptarse a las nuevas exigencias que se van creando con el cambio global, aparecen centradas prevalentemente en la adquisición de conocimientos y habilidades, y denotan un claro reduccionismo antropológico, ya que conciben la educación preponderantemente en función de la producción, la competitividad y el mercado. Por otra parte, con frecuencia propician la inclusión de factores contrarios a la vida, a la familia y a una sana sexualidad”(328).
“La educación humaniza y personaliza al ser humano cuando logra que éste desarrolle plenamente su pensamiento y su libertad, haciéndolo fructificar en hábitos de comprensión y en iniciativas de comunión con la totalidad del orden real. De esta manera, el ser humano humaniza su mundo, produce cultura, transforma la sociedad y construye la historia” (330).
“La Iglesia cree que los niños y los adolescentes tienen derecho a que se les estimule a apreciar con recta conciencia los valores morales y a prestarles su adhesión personal” (482).

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