¡Dios mío, no sé si es posible a algunas almas veros pobres y
seguir a gusto siendo ricas, verse mayores que su Maestro, que su
Bienamado, no quererse parecer a Vos en todo lo que de ellas depende y
sobre todo en vuestras humillaciones; yo creo que ellas os aman, Dios mío,
y sin embargo creo que falta algo a su amor, y en todo caso yo no puedo
concebir el amor sin una necesidad, una imperiosa necesidad de
conformación, de semejanza, y sobre todo de compartir todas las penas,
todas las dificultades, todas las durezas de la vida... Ser rico, a mi
gusto, vivir tranquilamente de mis bienes, cuando Vos habéis sido pobre,
machacado, viviendo penosamente de un trabajo rudo! Yo no puedo, Dios
mío... Yo no puedo amar así.
«No conviene que el criado sea mayor que el Amo» (Jn 13,16), ni que
la esposa sea rica, cuando el Esposo es pobre... a mí me resulta imposible
entender el amor, sin la búsqueda de la semejanza... sin la necesidad de
compartir todas las cruces...
No hay comentarios:
Publicar un comentario