jueves, 10 de noviembre de 2011

Dentro

«El Reino de Dios está dentro de vosotros» dice el Señor... Ea,
pues, alma fiel prepara tu corazón a este Esposo para que quiera venirse a
ti, y hablar contigo. Porque Él dice así: «Si alguno me ama, guardará mi
palabra, y vendremos a él, y haremos en él nuestra morada» (Jn 14,23). Da,
pues, lugar a Cristo, y a todo lo demás cierra la puerta. Si a Cristo
tuvieres estarás rico, y te bastará. Él será tu fiel procurador, y te
proveerá de todo, de manera que no tendrás necesidad de esperar en los
hombres. Porque los hombres se mudan fácilmente, y desfallecen en breve;
pero «Jesucristo permanece para siempre» (Jn 12,34), y está firme hasta el
fin. No hay que poner mucha confianza en el hombre frágil y mortal
aunque sea útil y bien querido, ni has de tomar mucha pena si alguna vez
fuere contrario o no te atiende. Los que hoy son contigo, mañana te pueden
contradecir, y al contrario; porque muchas veces se vuelven como el viento.
Pon en Dios toda tu esperanza, y sea Él tu temor y tu amor. Él responderá
por ti, y lo hará bien, como mejor convenga. «No tienes aquí
domicilio permanente» (Hb 13,14). Dondequiera que estuvieres, serás
«extraño y peregrino» (Hb 11,13), y no tendrás nunca reposo, si no
estuvieres íntimamente unido a Cristo

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