«De vosotros depende el futuro, de vosotros depende el Anal de este
milenio y el comienzo del nuevo. No permanezcáis pues pasivos; asumid
vuestras responsabilidades en todos los campos abiertos a vosotros en
nuestro mundo». Ahora, en este estadio, lugar de
competiciones, pero también de dolor y sufrimiento en épocas pasadas,
quiero volver a repetir a los jóvenes chilenos: ¡Asumid vuestras
responsabilidades! Estad dispuestos, animados por la fe en el Señor, a dar
razón de vuestra esperanza. ( 1P 3, 25) ¿Cuál es el motivo de
vuestra confianza? Vuestra fe, el reconocimiento y la aceptación del
inmenso amor que Dios continuamente manifiesta a los hombres:Jesucristo,
«el mismo ayer y hoy y por los siglos» (Hb 13, 8), continúa mostrando por
los jóvenes el mismo amor que describe el Evangelio cuando se encuentra con
un joven o una joven. Así podemos contemplarlo en la lectura bíblica que
hemos escuchado: la resurrección de la hija de Jairo, la cual puntualiza
San Marcos «tenía doce años» (Mc 5, 42) Jairo, quien con franqueza expone
al Maestro su pena, la enfermedad de su hija, y con insistencia le suplica
su corazón: "Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella,
para que se cure y viva» (Mc 5, 23). «Jesús se fue con él» (Mc 5, 24). El
corazón de Cristo, que se conmueve ante el dolor humano de ese hombre y de
su joven hija, no permanece indiferente ante nuestros sufrimientos. Cristo
nos escucha siempre, pero nos pide que acudamos a El con fe... Todos los
gestos y palabras del Señor expresan este amor. Quisiera detenerme
particularmente en esas palabras textuales recogidas de labios de Jesús:
"La niña no está muerta está dormida".estas palabras reveladoras nos llevan a pensar en la misteriosa vida del mundo , cuando se siente el látido fuerte de los corazones al sentir un Dios cercano que sale a nuestro encuentro.
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