miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Por qué postrarse ?

Debido a que la bendición divina se produce especialmente con «la presencia de Dios en el templo» ante su presencia, el primer y fundamental gesto es la adoración. Jesús lo ha purificado sustituyéndolo con su cuerpo en el que habita corporalmente su divinidad: así, la presencia divina es ahora la del Cuerpo de Cristo y, en modo máximo coincide con el Santísimo Sacramento. Tengamos en cuenta que hasta ahora el Papa Josep Ratzinger ha hablado de las cosas reveladas por el mismo Señor en la Sagrada Escritura. En Introducción al espíritu de la liturgia; Si el cuerpo de Cristo está formado por el edificio espiritual de sus miembros, se debe saber que donde la Iglesia se reúne para los Misterios, nace un "espacio santo".
Se puede entender lo que el Catecismo dice claramente: «En la liturgia de la Iglesia, la bendición divina es plenamente revelada y comunicada: el Padre es reconocido y adorado como la fuente y el fin de todas las bendiciones de la creación y de la salvación; en su Verbo, encarnado, muerto y resucitado por nosotros, nos colma de sus bendiciones y por él derrama en nuestros corazones el don que contiene todos los dones: el Espíritu Santo.». Así, de ahí sale ulteriormente definida la doble dimensión de la liturgia de la Iglesia: por un lado es bendición del Padre con la adoración, la alabanza y la acción de gracias; y por el otro, es ofrecimiento al Padre de uno mismo y de sus dones y la imploración del Espíritu a fin de que redunde en todo el mundo. Pero todo pasa por la mediación sacerdotal, es decir de la ofrenda y «por la comunión en la muerte y en la resurrección de Cristo Sacerdote y por el poder del Espíritu» (CIC, 1083).

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