jueves, 31 de mayo de 2012

Bautizados

La Iglesia se ha propuesto “alcanzar una comunidad de bautizados que viviendo su encuentro con Jesucristo, en una verdadera y continua actitud de conversión personal y comunitaria, busca la santidad. Una comunidad de discípulos misioneros, que evangelizan a los más alejados de la Iglesia, para llevarlos a Cristo Vida plena para todos los hombres”. El lema de la Misión es: “A ti te digo: La misión es ahora”. Es la toma de conciencia, en todos los bautizados, que somos discípulos misioneros de Cristo, y, por tanto, tenemos el compromiso de formarnos y crecer en comunión. Promover el conocimiento profundo de las experiencias, procesos y valores religiosos del pueblo de Dios, y la coherencia entre el testimonio de la caridad y la evangelización. (Nuestra reflexión acerca del camino de las Iglesias de América Latina y el Caribe, tiene lugar en medio de luces y sombras de nuestro tiempo… Hemos recibido dones inapreciables que nos ayudan a mirar la realidad como discípulos misioneros de Jesús) (DA 100). En este campo, la Iglesia se ha propuesto conocer y estudiar la realidades , en sus distintos campos: Clero, Vida Consagrada, Educación y Cultura, Movimientos y Asociaciones Laicales, nuevas comunidades o grupos y otros, con una matriz común para detectar las tendencias y sus causas. Se hará luego una interpretación de los resultados y se formularán las líneas pastorales que pueden impulsar la Gran Misión. La formación de discípulos misioneros, que sean agentes dinamizadores del proceso evangelizador, se fomenta una formación kerigmática, integral y permanente que, impulse una espiritualidad de la acción misionera, teniendo como eje la vida plena en Jesucristo, de modo que desde ese eje las comunidades, organizaciones, asociaciones y movimientos eclesiales se pongan en estado de misión permanente, a fin de llegar los sectores más alejados de la Iglesia, a los indiferentes y no creyentes de nuestra sociedad. Conscientes de la necesidad que tiene nuestra sociedad de conocer al Señor Jesucristo, se destaca en todo momento que la Vida plena en Cristo es una fuente de renovación espiritual y que nos invita a desarrollar actitudes de servicio a la sociedad y a las personas para que puedan crecer en humanidad y en su fe cristiana haciendo presente a Dios en medio del mundo donde ellos están presentes.

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