La Iglesia, Maestra y Madre, no puede dejar que Dios se ausente de este espacio y deba hacerse presente.
Dios quiere estar ahí, llegar al corazón de muchas personas. Aquí es donde entrarían las redes sociales, un
pleno indispensable en donde gira toda la información y las relaciones virtuales de hoy. ¡La Iglesia debe
estar! Sin embargo, recaería no tanto en el “debe estar” sino en “cómo debe estar presente”. Esto iría
enfocado en el fin: ¿para qué quiero entrar en Facebook, Twitter o cualquier red social? Veo muchos más
beneficios en su presencia . Pero es importantísimo trazarse una meta, unos objetivos claros de esa
presencia. De esta manera la ayuda que puedo presentar no sólo aportará “modernidad” a mi misión, sino
que realmente podrá ser un cambio para las personas que entran en contacto conmigo y mi fe. Hay que
dejar que sea Dios el que actúe. Como Iglesia, nuestra presencia deja de ser “fue Jesús el que dijo "Id por
todo el mundo y anunciad..." . Es el mandato principal. Los mensajes del Papa en las Jornadas de
Comunicaciones Sociales son también bastante clarificadores al respecto, sobre todo los de los últimos 2
años. Así ejerce su magisterio, escuchando, y proponiendo lo que es indudable es inmenso el camino que hay que recorrer.
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