miércoles, 13 de febrero de 2013

Sinodo

“Instrumentum Laboris” El principal problema de la “nueva evangelización” cuyo significado hemos tratado de discernir  no sea la situación en que se encuentra hoy el ser humano, que no pertenece a la Iglesia, sino que somos nosotros mismos, los creyentes. Nadie puede negar que en la Iglesia católica llevamos a cabo muchas iniciativas que requieren mucha dedicación y horas de trabajo. Esto se advierte sobre todo en los agentes de evangelización: obispos, presbíteros, religiosos, hombres y mujeres implicados en diversos ministerios eclesiales. Somos expertos en añadir más trabajos sin prácticamente suprimir ninguno de los anteriores. A los agentes de evangelización se les ve frecuentemente demasiado estresados por sus agendas, sus teléfonos móviles, su atención a diferentes asuntos a la vez. La pregunta que uno se hace: ¿podrán surgir evangelizadores para una “nueva evangelización” en tal estado? ¿Podrán estas personas cambiar la orientación de sus trabajos para convertirse en auténticos misioneros o misioneras del Evangelio “hoy?
 “La Espiritualidad de la nueva Evangelización”, siguiendo el Instrumentum Laboris.
•    II. La espiritualidad
•    La nueva evangelización es, ante todo, una llamada a un nuevo tipo de espiritualidad.
•    1. La nueva evangelización como impulso espiritual y movimiento de conversión
•    La nueva evangelización es bloqueada frecuentemente por la misma Iglesia: hay que “descubrir las razones profundas de los límites de diversas instituciones eclesiales en mostrar la credibilidad de las propias acciones y del propio testimonio, en tomar la palabra y en hacerse escuchar en calidad de portadores del Evangelio de Dios.” (IL, 32).   
 “la nueva evangelización es la ocasión propicia (  2 Co 6,2) para volver, como cristianos y como comunidad, a beber de la fuente de nuestra fe, y estar así más disponibles para la evangelización, para el testimonio” (IL, 20).
•    La nueva evangelización es el nombre dado a este impulso espiritual, a este lanzamiento de un movimiento de conversión que la Iglesia pide a sí misma, a todas sus comunidades, a todos sus bautizados. Es una realidad que no se refiere solamente a determinadas regiones bien definidas, sino que se trata del camino que permite desplegar y traducir en la práctica la herencia apostólica para nuestro tiempo (IL, 88). Con la nueva evangelización:
La Iglesia desea introducir en el mundo de hoy y en la actual discusión su temática más originaria y específica: ser el lugar en el cual ya ahora se realiza la experiencia de Dios, donde bajo la guía del Espíritu del Resucitado nos dejamos transfigurar por el don de la fe. El Evangelio es siempre el nuevo anuncio de la salvación obrada por Cristo para hacer participar a la humanidad en el misterio de Dios y de su vida de amor y abrir a todos los hombres un futuro de esperanza segura y sólida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario