jueves, 24 de diciembre de 2015

Recuerdo

No te acerques a mi tumba sollozando,No estoy ahì…
Estoy en el viento que te acaricia,en las plantas que riegas cada dìa,
En las estrellas que brillan de noche sobre tu hogar
En la sonrisa de tus hijos ,en los pajarillos que cantan en tu ventana…

Por eso no te acerques estoy en tu recuerdo en tu corazòn.

Aprendì

 Hace tiempo aprendí esta poesía que nos puede servir para reflexionar hoy, día de Navidad:

¡He!, Tú, ¡posadero!
¿No habrá una habitación para esta noche?
- Ninguna cama libre. Todo lleno.
Y Dios pasó de largo, qué pena posadero.

Todo hubiera sido de otro modo:
las estrellas columpiándose por tus aleros;
los ángeles cantando en tus balcones;
los Reyes magos perfumando tu patio con incienso,
y en tu fonda, el divino alumbramiento.
Pero: “No queda sitio, ni una cama; lo tengo todo lleno”.
Y Dios pasó de largo, ¡Qué pena, posadero!

Hubieras liquidado, por cierre, tu negocio.
No hay sitio para huéspedes, cuando Dios está dentro.
Dios va ocupando habitación tras habitación,
hasta invadir el corazón entero.
Cerrarías la fonda, pues Dios te reclamaba
toda tu casa para el Evangelio.
Pero: “No queda sitio, ni una cama; lo tengo todo lleno”.
Y Dios pasó de largo, ¡Qué pena, posadero!

El Evangelio empieza ante la puerta
de una fonda en Belén. Y un posadero.
Y el Evangelio sigue reclamando hospedaje:
- “Sólo para esta noche”.
- “No hay sitio: todo lleno”
¿Será mía la fonda? ¿seré yo el posadero?
La mano que llamaba a mi puerta, ¿no sería la estrella
de Belén con aserrín de carpintero?
Si ya no tengo sitio. Y si está todo lleno.
Si Dios pasó de largo ¡Qué pena posadero!

Nace

 Nace un Niño, cuyo llanto es la primavera y cuyas lágrimas, son rocío que embellece nuestros campos. Esas lágrimas las sorben los ángeles, pues son lágrimas de miel. Esas tus lágrimas, Jesús, caigan sobre nuestro mundo y lo limpie y lo dulcifique. ¡No quieras, Jesús, privarnos de tus lágrimas, de ese tesoro infinito! Más prefiero tu llanto, Jesús, Niño de Belén, que el cantar de los ángeles que anuncia paz y bien. Caigan tus lágrimas sobre nuestras almas y las limpien de toda impureza, egoísmo y ambición. Y este Niño nace desnudo aguardando manos pobres que le vistan sábanas de ancha hermandad, tejidas de llanto y risa. Nace desnudo para decirnos que quien de amor se atavía desde la cuna al sepulcro, desnudo ha de andar la vida. Nace la Palabra, para los sedientos de oír a Dios: Si Tú eres ya la Palabra, ¿qué nos resta a los tenemos labios, sino pronunciarla, sino beberla y saciarnos, vestirla en carne y en alma? Si en ti ya está dicho todo cuanto es de vida y de gracia, cuanto es de amor y de muerte, cuanto de luz nos traspasa...¿por qué ese afán triste, loco, de querer siempre inventarla, de hacerla nuestra y distinta, disimularla...? ¡La Palabra...! ¡Si tú eres ya la Palabra! Naces como Palabra para que yo pueda llamar a Dios con la palabra “Padre” y a los demás con la palabra hermano. Tu Palabra, Jesús, es eco del amor de tu Padre. Esta Palabra pide silencio para escucharla; pide disponibilidad para acogerla; pide generosidad para que fecunde en nosotros. “Si no me oís –dice esta Palabra- es porque os taponan mentiras como músicas insomnes”. Nace el Enmanuel, el Dios con nosotros, para los solos, abandonados, exiliados, desterrados. Se aproximó al valle tenebroso de nuestro quebranto, para caminar con todos los tristes y despojados. Nace el Sol Invicto para los que yacen en las tinieblas. ¡Los astros todos se eclipsan ante el Sol de su semblante! Su luz transforma en auroras nuestra oscuridad.Nace el Mayoral para todas las ovejas descarriadas, que salieron del aprisco y a quienes el lobo carnicero acecha el paso. Nace el Alfarero que toma en sus manos el sucio barro nuestro, y no se mancha, sino que lo modela, lo forja con amor; y el amor todo lo deja más blanco, todo lo deja más puro, todo lo deja más santo. Madre, no tengas miedo de que pueda ensuciarme el barro. Nace el Agua que saciará a todos los sedientos del mundo. Él es Fuente y Agua al mismo tiempo. Vino para bañar la tierra toda, para anegar con su frescura honda tiniebla y sequedad. Él es el Río fecundo de la Historia, viva corriente de Hermosura indómita. Nace el Pan, en la casa del Pan, Belén. Ese Pan amasado en el seno de María. ¡Mirad qué Pan tan tierno nos confía el Dios que por la tierra busca amores con quien compartirlo! Este es el Pan de más vivos sabores. En él encuentra el hombre la alegría de ver colmada su hambre, día a día, sin apurar de muerte arduos sudores. Este es el Pan de Gracia que se ofrece a todos los hambrientos de la tierra. Por él crece el amor, la vida crece. Y el hombre que en tal Pan su dicha encierra, sabe de aquella fuerza que abastece el abrazo de paz contra la guerra. Es Pan que un día se hará Eucaristía. Pan que sacia nuestra hambre de amores. Pan que sabe a cena entre amigos, y a Mesa convida. Es Pan de Cielo y Tierra, de lucha y gracia, de densa noche oscura, de amanecer de Pascua. Es pan de la ternura de un Dios Infante. Pan que cuanto más lo como, más me devora. Nace el Hombre: por eso, desde la Encarnación la inicial de Hombre, es tan mayúscula como la de Dios. Ni más ni menos. Ni menos ni más. Tan mayúscula la H de hombre como la D de Dios. Desde la Encarnación Dios se escribe con H de hombre; Hombre, con D de Dios. Nace Jesús como Sacerdote que ofrece y se ofrece al Padre por nuestra salvación: su Altar es una cueva de animales; su corporal, unos pañales; su patena, unas pajas. Nace el Rey de cielos y tierras, a quien Herodes temió. ¿Su ley? Gloria a su Padre y paz entre nosotros. ¿Su trono? Un pesebre con pajas. ¿Su cetro? Unas manitas que bendicen. ¿Su manto? Unos pañales. ¿Tus súbditos? La pobreza, los pobres. No busca trono en la tierra, sólo un corazón pobre, pero limpio, y un pecho amante. Mi consuelo y mi alegría –dice este rey- están en los corazones puros, de amor insaciables. Buscas a los pobres para llenarles de tu riqueza, de esa riqueza que sólo Dios reparte con su gracia, traída del cielo por Jesús. ¿Tu programa como Rey, Jesús? Implantar tu paz. Esta paz tú la regalas a quien tiene abierto el corazón. ¿Por qué, Jesús, aún existe la guerra y la violencia avasalla, por qué la fuerza se impone y hay tanta vida truncada? Diciendo esto, vi que el Niño ponía triste su cara, y lágrimas en silencio por sus mejillas rodaban. “No hay navidad mientras no reina la paz en cada alma; mientras que los corazones de toda cultura y raza no formen un corazón único donde Yo nazca; no hay navidad mientras que el humano use otras armas para defender sus bienes de temores y amenazas, que aquel amor que comprende, y que perdona y que abraza; ¡aquel amor que derriba barreras d odio y de saña; y se entrega y nada pide, sabe morir y no mata”. Nace el Eterno en el tiempo, para hacernos eternos a nosotros que somos temporales. De otra manera, hubiéramos sido sólo tiempo, y no hubiéramos ni soñado la eternidad, donde Dios vive en un eterno presente amándonos, viéndonos, escuchándonos.

Contemplar

Contemplemos a María Santísima y a José, el carpintero. María, del Verbo preñada busca corazones, ¿le daremos posada? No puede ya con su Hijo en el vientre; quiere dárnoslo, ofrecérnoslo. Posadero, abre tu portal y prepara un rincón para que María dé a luz a su querido Jesús. Hasta ahora el seno de María era cálido albergue y cuna calentita. El tuyo, ¿cómo está? ¿Frío, terriblemente frío por la indiferencia, la ingratitud, el desamor? Dios no quiso que la Virgen diese a luz rodeada de vana curiosidad, envuelta en ruidos. Y se la llevó al campo. Allí, en libertad y soledad, sola con José, dio a luz al Niño Jesús. El nacimiento de Jesucristo, dice san Ignacio de Antioquia, ocurrió en silencio. Lo envolvió en pañales y lo reclinó en un pesebre. Le besaría los pies porque era su Señor: le besaría la cara porque era su hijo. Se quedaría quieta mirándolo. Era como una menuda flor que aún la yema del dedo podría lastimar. Sus manos, al fajarlo, temblaban de maravilla y de ternura extasiadas. De tanto mirarlo ciega ha quedado María y con cantar de asombro lo está acunando: “Hijo mío, Hijo del alma, ¿cómo he podido llevarte, siendo Sol, en mis entrañas? ¿Cómo es que no me abrasaste con tanta llama? Miremos ahora a san José. Era todo disponibilidad y obediencia y asombro. Y así venció las dudas, los desconciertos y las angustias. Y no añoraba nada, ni hijos nacidos de su misma sangre. Tenía delante al sol supremo, al hijo de los hijos, al Dios de cielo y tierra, y a la mujer que enamoró a Dios. ¿Qué más podía desear?
Contemplemos a los pastores. Velaban su rebaño, cumpliendo su deber...nunca dejarían al lobo ninguna de sus crías. Hombres sencillos, hechos a la intemperie. Estaban en la noche, pues todavía no conocían la luz del Sol invicto. Y el ángel se les apareció y la gloria de Dios les envolvió con su luz. Nunca habían visto tanta luz y claridad, tanto resplandor y calor. Temen con un temor reverencial. No estaban acostumbrados a revelaciones divinas. Es el mismo temor de María y de José ante la irrupción de Dios en sus vidas. Nadie está preparado para recibir la revelación de Dios. Nos cae de sorpresa, y el hombre humilde y sencillo, al inicio teme. Se calman ante el anuncio del ángel, y creen en el anuncio del ángel a pies juntillas, sin dudar, sin hacer preguntas. Su alma pura y sencilla estaba preparada para la Buena Noticia. La anhelaban. Y fueron corriendo a Belén y allí encontraron a Jesús, a María y a José. Y le dieron su fe, su esperanza y su amor.
 Contemplemos a Herodes y a los posaderos de Jerusalén. Primero, Herodes. Herodes no sabe de tan gran suceso, pues su pecho es nido de ambición y miedo. No soportó Verdad tan clara. Hecho tinieblas plantó la cara a tanta luz, cerrando el cerco de odio y de saña. Y quiso matar a esa Luz, a ese Amor, a esa Flor que nació en Belén. Sólo él quería reinar. El trono era sólo para él. Y se quedó sin Navidad. Y su corazón fue un infierno de odio, de ambición, de miedo y de crimen. Segundo, los posaderos. Estaban en sus juergas, pasatiempos y francachelas. En cada rincón de sus posadas olía a pecado, desenfreno, indiferencia. El consumismo, el hedonismo y el materialismo no dejaron entrar a María y a José, ni tampoco dejaron entrar a Jesús. ¡Qué lastima, posaderos! 
Contemplemos a los Magos de Oriente. Los magos vienen de lejos, no saben si volverán, sólo saben que una estrella los invitó a caminar. Y en camino se pusieron. No saben adonde van, pero en su corazón arde una luz de inmensidad. Vienen de lejos, muy lejos –no saben si volverán-, pues la luz que así les guía siempre invita a ir más allá. Atravesando desiertos se han visto a los pies de un Niño cuyo llanto es su paz. Vienen de lejos, muy lejos...no saben si volverán, pues la risa de este Niño cautiva todo mirar. Afrontan con fortaleza todas las dificultades del camino. Siguen, a pesar de todo. Y llegan al portal. Tienen que apearse de sus camellos. Tienen que hacerse pequeños para entrar. Tienen que ensuciarse un poco de barro. Pero encuentran el tesoro, que es Jesús. Y de los ojos del recién nacido salieron unos rayos de luz y entraron en el alma de estos reyes. ¡Era el inicio de su fe! Y la fe la acompañaron con la generosidad. ¡Y qué generosidad! Oro, incienso y mirra.

Esperanza

 La esperanza se vuelve gozosa expectativa, anhelo inmenso y apremiante, en las lecturas de hoy. Esta es al vigilia misma de la Navidad; este es el tiempo para seguir, como paso a paso, las horas que dieron lugar al acontecimiento único e irrepetible: ver al Hijo de Dios en nuestra carne.
El énfasis, por supuesto, está en la llegada de Cristo, pero la palabra clave que traviesa los textos de esta celebración es el cambio de orientación. Cristo viene como una "aurora de justicia" en la primera lectura; Él, en la segunda lectura, es aquel para quien Juan el Bautista quiso preparar un pueblo bien dispuesto; Él, en el evangelio, va al final de una larga lista de nombres, para ser aquel que en su nombre mismo lleva la novedad de la salvación.

sábado, 14 de noviembre de 2015

Misericordia



Vamos ahora a lo que es la misericordia propiamente dicha. La misericordia es sobre todo una realidad, viva y verdadera, inmutable y para siempre, que viene al encuentro de la miseria humana, por un misterio de absoluta y divina libertad, y “salva” esta miseria humana no cancelándola o ignorándola ni tampoco olvidándola , sino haciéndose cargo “personalmente”. En las espléndidas celebraciones de Semana Santa que se desarrollan en el sur de España, como también en muchos otros lugares donde la piedad popular es ferviente, cuando el Cristo resucitado es conducido en procesión fuera de la iglesia, del pueblo recogido en oración se eleva a menudo una voz conmovida y de profunda piedad que grita: ¡La misericordia!

La misericordia es una Persona, es Cristo. Encarnado, Muerto y Resucitado. Él quiere inculcar en cada hombre una relación personal de verdad y de amor, y todo esto, desde nuestra perspectiva de pobres pecadores, asombrados y sorprendidos, se llama: “misericordia”.

Resuene



Hagamos que resuene la Palabra de Dios con toda su claridad y belleza. Ninguna palabra humana, ninguna escuela teológica, ningún obispo individualmente considerado, está por encima de la Palabra de Dios y la gran Tradición de la Iglesia, como fiel intérprete de esa Palabra. Libres de arrogancia pero con verdadero espíritu de servicio a los hermanos han de oírse, sin recorte ni disminución de tono, frases como estas: "Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con la repudiada por su marido, comete adulterio" (Lucas 16,18). Una predicación sencilla, directa, fiel a la letra y el espíritu, hace mucho bien en toda circunstancia. Por supuesto, centrar toda la predicación sólo en los versículos de denuncia sería también error: lo correcto es presentar toda la ternura y a la vez toda la firmeza de Cristo; toda su misericordia y todo el vigor con que, por misericordia, predica sobre la realidad del pecado y la posibilidad espantosa de la muerte eterna.

El Pecado




El pecado tiene atractivo, si no nunca pecaríamos. Es ese atractivo lo que nos empuja y luego nos retiene bajo su poder. La mentira produce utilidades, ser soberbio acaricia el propio ego, la lujuria deleita los sentidos hasta enloquecerlos, la codicia engendra sensación de poder y valer, y así sucesivamente.
 Ahora bien, el pecado tiene un frente tan hermoso como desastroso es su desenlace. Y esa es la clave para vencerle. La memoria del desenlace apaga el encanto de las nuevas acometidas del mal. De ahí la pregunta de San Pablo "¿qué frutos recogieron entonces de aquello que ahora los llena de vergüenza? Ninguno, pues son cosas que conducen a la muerte."

Aquí asoma la eficacia de la memoria, como POTENCIA del alma. Hay poder en la memoria, porque en ella está la semilla de verdad que nos libera en profundidad de las secuelas de la tentación y del pecado. Así el mal queda desenmascarado. Y cuando el mal se ve obligado a mostrar su verdadero y monstruoso rostro ya no tiene poder.

sábado, 10 de octubre de 2015

Familia


Lo mejor de mi vida no lo aprendí ni cuando fui a la universidad ni cuando fui al seminario a estudiar filosofía y teología, lo aprendí en mi familia”, relató.
En la familia, dijo, las personas aprender a “amar, querer, respetar, reír, entregarse al otro que es más importante que yo, a respetar a los mayores”.
Aprendí en mi familia a conocer a nuestro Señor, mi primera catequista fue mi madre y también mi padre. (La familia) es creadora de tal humanismo que nos ayuda a humanizar nuestra vida, por eso es importante que queramos contemplar y mirar nuestras situaciones y estar al lado de esas situaciones para amar incondicionalmente con la misericordia de nuestro Señor”.
El Arzobispo de Madrid afirmó luego que ha podido observar en los padres sinodales una gran libertad y “un deseo inmenso de poder mostrar al mundo que la familia es rica, tan es así que nuestro Señor tomó rostro humano en una familia”.
Sobre la forma en que los obispos se pueden dirigir a la familia en todo el mundo, Mons. Osoro dijo que existe “un lenguaje que es el del corazón, que alcanza la profundidad de la vida humana. (Hace falta) salir al camino y a la realidad de la familia en concreto como lo hizo el Señor en Emaús” y los discípulos experimentaron intensamente su presencia.

El Prelado explicó asimismo que es importante esta reflexión de los obispos y resaltó que “no estamos aquí reunidos por pura casualidad. Todos hemos necesitado un padre y una madre para venir a este mundo. Todos”.

Pastoral de Salud

 Su extraordinaria sensibilidad plasmada en su amor a Cristo, a la Iglesia, a su familia y al género humano: «cualquier forma de desconfianza o de trato descortés con alguien sobre todo, si se trata de débiles, pobres o inferiores, cualquier dureza o irreflexión de juicio me procuran pena e íntimo sufrimiento». Revela la conciencia de su propia indigencia «el Miserere por mis pecados debería ser mi plegaria más familiar», la humildad y generosidad de un alma nobilísima, dispuesta a conquistar la santidad: «el pensamiento de que estoy obligado, como mi tarea principal y única, a hacerme santo cueste lo que cueste, debe ser mi preocupación constante; pero preocupación serena y tranquila, no agobiante y tirana». En suma, el Diario revela la trayectoria vital y espiritual de este gran hombre de Di departamento de Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal Española  ha organizadosimposiun. Unas 200 personas, que trabajan en la asistencia religiosa en los hospitales, participarán en este encuentro con el objetivo de buscar las claves para vivir una pastoral evangelizadora más adaptada a las circunstancias actuales hospitalarias, informó la CEE en un comunicado.
En la sesión inaugural, el día 13 a las 10.00 horas, participarán el secretario del Pontificio Consejo para la Pastoral de los Agentes Sanitarios, Mons. Jean-Marie Mupendawatu, el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral, Mons. Sebastià Taltavull, y el obispo responsable de la Pastoral de la Salud, Mons. Jesús Fernández.
El programa del encuentro incluye distintas ponencias, presentación de experiencias y trabajos en grupo que permitirán definir cómo hacer eficaz la asistencia religiosa católica en los hospitales teniendo en cuenta los cambios que se han producido en la sociedad y en los centros hospitalarios en los últimos años. Estos cambios plantean un desafío y el reto es dar una respuesta adecuada para que la acción evangelizadora de la Iglesia esté presente en los hospitales respondiendo a estas nuevas necesidades.
La pastoral sanitaria en cifras
En la actualidad hay presencia del Servicio de Asistencia Religiosa Católica Hospitalaria (SARCH) en 322 hospitales públicos en los que se atiende 125.134 camas y se hace acompañamiento a unas 146.460 personas al mes (enfermos y familiares). Para este trabajo pastoral se cuenta con 483 capellanes a jornada completa; 271 a media jornada; 83 personas idóneas (no sacerdotes) a jornada completa; 61 personas idóneas a media jornada; y alrededor de 800 voluntarios.
Encuesta sobre el servicio religioso en los hospitales
Uno de los trabajos de este simposium será analizar los resultados de una encuesta previa realizada por el departamento de Pastoral de la Salud de la CEE. Este estudio permitirá conocer el trabajo que hoy se está realizando y valorar cuáles deben ser los cambios.

La encuesta recoge los datos de las delegaciones diocesanas de pastoral sanitaria y las repuestas personales de los miembros del SARCH. Se plantean 39 cuestiones sobre, entre otras cosas, la motivación para elegir esta pastoral; grado de satisfacción personal; necesidades de formación; actividades pastorales a las que se dedica más tiempo; qué aspectos valora más la gente; actitudes imprescindibles para desarrollar este servicio; la relación con el personal hospitalario; problemas en el desarrollo del servicio; qué se podría hacer para mejorar el servicio religioso a los enfermos y sus familias; y cómo ven el futuro. Con sus respuestas se han elaborado 10 temas de reflexión sobre el trabajo pastoral.

viernes, 9 de octubre de 2015

Corazòn






El corazón se denomina metafóricamente como la voluntad, que debe buscar a Dios como la última felicidad humana. Una voluntad efectiva siempre apuntando a Dios, nuestro creador y objetivo final, y nos mueve hacia el Cielo. Una voluntad malvada e infiel es desorientada y persigue objetivos inferiores a Dios, incluyendo el engaño del pecado, que puede por desgracia provocar la pérdida de la Fe e incluso posterior Apostasía.
Debemos preservar el estado de gracia recibida en el Bautismo hasta el final de nuestras vidas. Sin embargo, si cometemos pecado mortal debemos buscar lo antes posible el sacramento de la Penitencia para domar nuestro malvado y adúltero corazón por la Gracia. El Espíritu Santo vuelve a nuestra Alma para operar de nuevo en nosotros y a través de nosotros de acuerdo con los Dones y Frutos del Espíritu Santo. Mantenga su alma como un Tabernáculo del Espíritu Santo a través de los sacramentos, en particular la Eucaristía, la oración, sobre todo la Santa Misa, y las buenas obras, como las Obras de Misericordia. Hermanos, Sed Misericordiosos, y preservan el estado de gracia y la Conciencia de los Últimos Tiempos. 

Arrepentimiento






El Arrepentimiento significa que lamentamos profundamente hemos pecado, y tenemos la intención de arreglar nosotros.


La Confesión es el acto de comunicar nuestros pecados a un sacerdote. El acto es absolutamente ne
cesario para los pecados mortales, pero también es una práctica saludable para los pecados veniales.


La Penitencia consiste en oraciones o acciones privadas que el confesor recomienda al penitente para la expiación de sus pecados.


La Absolución son las palabras que Cristo habla, a través del confesor, para liberarnos de los pecados. • Nos reconciliamos con Dios y con la Iglesia Católica, y restaura la gracia santificante, el estado de gracia.


Somos redimidos de la condenación eterna contraída por el pecado mortal.


Recibimos el perdón, al menos parcialmente, de las penas temporales consecuencia del pecado Logramos la paz y la serenidad de la conciencia y el consuelo espiritual.

jueves, 8 de octubre de 2015

Familia

ATICANO, 07 Oct. 15 / 04:20 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó de nuevo sucatequesis en la Audiencia General de este miércoles a la familia. En la Plaza de San Pedro afirmó que la familia es “la carta magna de la Iglesia” y advirtió de que el mundo necesita “una robusta inyección” del espíritu familiar.
El Pontífice también pidió oraciones para la buena marcha del Sínodo de los Obispos sobre la Familia que comenzó el pasado 4 y concluirá el 25 de octubre.
A continuación el texto completo de la catequesis gracias a Radio Vaticano:
Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Hace pocos días ha iniciado el Sínodo de los Obispos con el tema “La vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo”. La familia que camina en la vía del Señor es fundamental en el testimonio de amor de Dios y merece toda la dedicación de la cual la Iglesia es capaz. El Sínodo está llamado a interpretar, para hoy, este celo y este cuidado de la Iglesia. Acompañamos todo el recorrido sinodal sobre todo con nuestra oración y nuestra atención. Y en este período las catequesis serán reflexiones inspiradas por algunos aspectos de la relación -que podemos decir bien indisoluble- entre la Iglesia y la familia, con el horizonte abierto al bien de la entera comunidad cristiana.
Una mirada atenta a la vida cotidiana de los hombres y de las mujeres de hoy muestra inmediatamente la necesidad que hay en todas partes de una sólida inyección de espíritu familiar. De hecho, el estilo de las relaciones -civiles, económicas, jurídicas, profesionales, de ciudadanía- aparece muy racional, formal, organizado, pero también muy “deshidratado”, árido, anónimo. Se transforma en ocasiones en insoportable. Aunque quiere ser inclusivo en sus formas, en la realidad abandona a la soledad y al descarte un número siempre mayor de personas.
He aquí porqué la familia abre para la entera sociedad una perspectiva más humana: abre los ojos de los hijos sobre la vida –y no solo la mirada, sino también los otros sentidos- representando una visión de la relación humana edificada sobre la libre alianza de amor. La familia introduce a la necesidad de vínculos de fidelidad, sinceridad, confianza, cooperación, respeto; anima a proyectar un mundo habitable y a creer en las relaciones de confianza, también en condiciones difíciles; enseña a honrar la palabra dada, el respeto de las singulares personas, el compartir de los límites personales y de los otros. Y todos somos conscientes de lo insustituible de la atención familiar por los miembros más pequeños, más vulnerables, más heridos y aún los más devastados por las conductas de su vida. En la sociedad que practica estas actitudes, las ha asimilado por el espíritu familiar y no de la competición y del deseo de autorealización.
Y bien, aún sabiendo todo esto, no se da a la familia el peso debido -y reconocimiento y apoyo- en la organización política y económica de la sociedad contemporánea. Quisiera decir más: la familia no solo no tiene reconocimiento adecuado, pero ¡no genera más aprendizaje! A veces se diría que, con toda la ciencia y la técnica, la sociedad moderna todavía no es capaz de traducir estos conocimientos en formas mejores de convivencia civil. No solo la organización de la vida común se encalla más, en la burocracia del todo extraña a los vínculos humanos fundamentales, pero incluso la costumbre social y política muestra a menudo signos de degrado –agresividad, vulgaridad, desprecio…-, que están muy por debajo del umbral de una educación familiar mínima. En tal coyuntura, los extremos opuestos de este embrutecimiento de las relaciones -es decir,  la torpeza tecnocrática y el familismo amoral- se conjugan y se alimentan mutuamente. Es en verdad una paradoja.
La Iglesia distingue hoy, en este punto exacto, el sentido histórico de su misión acerca de la familia y del auténtico espíritu familiar: comenzando por una atenta revisión de vida, que se refiere a sí misma. Se podría decir que el “espíritu familiar” es una carta constitucional para la Iglesia: así el cristianismo debe aparecer, y así debe ser. Está escrito en letras claras:  «Ustedes que en un tiempo eran lejanos -dice san Pablo- […] ustedes ya no son extranjeros ni huéspedes, sino conciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios» (Ef 2,19). La Iglesia es y debe ser la familia de Dios.
Jesús, cuando llamó a Pedro a seguirlo, le dijo que lo habría hecho “pescador de hombres”; y para esto se necesita un nuevo tipo de redes. Podemos decir que hoy las familias son una de las redes más importantes para la misión de Pedro y de la Iglesia. ¡No es una red que hace prisioneros! Al contrario, libera de las aguas malas del abandono y de la indiferencia, que ahogan muchos seres humanos en el mar de la soledad y de la indiferencia. Las familias saben bien qué es la dignidad de sentirse hijos y no esclavos, o extraños, o sólo un número del documento de identidad.

Desde aquí, de la familia, Jesús recomienza su pasaje entre los seres humanos para persuadirlos que Dios no los ha olvidado. Desde aquí Pedro toma vigor para su ministerio. Desde aquí la Iglesia, obedeciendo a la palabra del Maestro, sale a pescar, seguro que, si esto pasa, la pesca será milagrosa. Que el entusiasmo de los Padres sinodales, animados por el Espíritu Santo, fomenten el impulso de una Iglesia que abandona las redes viejas y se pone a pescar confiando en la palabra de su Señor. ¡Rezamos intensamente por esto! Cristo, del resto, ha prometido y nos alienta: aunque los malos padres no rechazan el pan a los hijos hambrientos, figurémonos si Dios no dará el Espíritu a quienes -aún siendo imperfectos- ¡lo piden con apasionada insistencia! (cfr Lc 11,9-13). Gracias.

Sìnodo

VATICANO, 06 Oct. 15 / 12:10 pm (ACI).- El Sínodo de los Obispos sobre la Familia, la reunión mundial de representantes de la Iglesia en todo el mundo para debatir sobre los diversos desafíos actuales de la institución familiar, continuó hoy en su segundo día de sesiones.
En conferencia de prensa realizada en la Sala Stampa del Vaticano, el P. Federico Lombardi explicó algunos detalles de este importante evento que reúne a cientos de obispos de todo el planeta. Aquí diez cosas que se deberían saber:
1.- Han intervenido en las dos congregaciones generales (sesiones) entre ayer en la noche y esta mañana, unos 70 padres sinodales (obispos). Cada uno ha tenido tres minutos para compartir su aporte al Sínodo.
2.- Han sido 10 intervenciones de América Latina, 7 de América del Norte, 26 de Europa, 12 de África, 8 de Asia y Oceanía y 6 de Medio Oriente.
3.- Los idiomas utilizados han sido 23 en italiano, 21 en inglés, 16 en francés, 7 en español y otros más en alemán y portugués.
4.- Esta mañana el Relator General del Sínodo, el Cardenal italiano Lorenzo Baldisseri reiteró en su intervención la metodología del Sínodo que desde esta tarde se reúne en los círculos menores que son los grupos más pequeños en  donde los obispos comparten sus impresiones en su propio idioma.
5.- Los aportes de los círculos menores serán entregados a la comisión de diez personas que se constituyó el pasado 7 de septiembre que reunirá los aportes para la relación (documento) final.
6.- Entre los temas tratados está la “revolución cultural” que se vive actualmente y cómo la Iglesia acompaña con paciencia y humildad al pueblo de Dios para encontrar respuestas para vivir mejor la fe cristiana.
7.- Otras intervenciones han señalado que las catequesis del Papa Francisco en las audiencias generales de los miércoles, proporcionan un modo positivo y claro para hablar sobre la realidad de las familias en el mundo de hoy.
8.- Algunos padres sinodales han recordado la importancia de reconocer en la familia una gran comunidad que acoge y sostiene con su solidaridad a otras familias en dificultad.
9.- También destacaron la importancia de los ancianos en la transmisión de la fe, el aporte de los abuelos para vivir la confianza, la gracia y la esperanza y así transmitir el Evangelio en el mundo de hoy. El tema del desafío de la inmigración también estuvo entre lo tratado este día.

10.- El P. Manuel Dorantes, asistente en español de la Sala de Prensa del Vaticano, explicó que en las intervenciones de los obispos de América Latina se han referido a los peligros de la ideología de género en las legislaciones de la región y han alentado una pastoral que permita comprender mejor la importancia del vínculo matrimonio

domingo, 4 de octubre de 2015

Cienia

La misionología ya ha sido aceptada como una ciencia independiente de la teología que estudia específicamente la misión, se dedica exclusivamente a formar a los agentes misioneros de la Iglesia para cumplir con el objetivo de llevar el evangelio a nuestros hermanos; recordemos que hoy se maneja una campaña “misión continental”, entonces podemos deducir que para el católico se agrega una nueva palabra a nuestra vida diaria que no conocíamos pues, esta ciencia como ya lo dije se dedica a formar a quienes van a ir a misionar o de misión a otras tierras, quienes van a llevar el evangelio (la buena nueva), por tanto deben de tener una formación adecuada, sistemática, científica y humana.
Enviar a alguien a misionar a tierras desconocidas donde Dios no es conocido es todo un reto. Cuando se es enviado a misión evangelizadora, entramos en una dimensión desconocida donde Dios nos muestra el hambre de Él, basado en el documento conciliar Ad-agentes  se edita un libro de apoyo importante para las parroquias “”Parroquia evangelizadora” y ahí trata el factor misionero.
Se tiene la necesidad de dedicar un tiempo y esfuerzo en formar a sus agentes misioneros, no sólo para enviarlos de misión a tierras lejanas sino para enviarlos a sus colonias del territorio pastoral; para los hermanos cristianos, testigos, evangélicos la palabra “misionología” les es más familiar, a los itinerantes ni se diga; sabemos que el católico está entrando en una nueva etapa de aprendizaje como evangelizador y poco a poco vamos a conociendo términos que no estaban en nuestro vocabulario religiosos.
 La misionología, bienvenida para los que tienen tiempo de estudiar, para quienes les interese estudiar y llevar el evangelio de nuestro Señor
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martes, 22 de septiembre de 2015

Mies

"Rogad, pues, al Dueño de la mies" quiere decir también:  no podemos "producir" vocaciones; deben venir de Dios. No podemos reclutar personas, como sucede tal vez en otras profesiones, por medio de una propaganda bien pensada, por decirlo así, mediante estrategias adecuadas. La llamada, que parte del corazón de Dios, siempre debe encontrar la senda que lleva al corazón del hombre.
Con todo, precisamente para que llegue al corazón de los hombres, también hace falta nuestra colaboración. Ciertamente, pedir eso al Dueño de la mies significa ante todo orar por ello, sacudir su corazón, diciéndole: "Hazlo, por favor. Despierta a los hombres. Enciende en ellos el entusiasmo y la alegría por el Evangelio. Haz que comprendan que este es el tesoro más valioso que cualquier otro, y que quien lo descubre debe transmitirlo". 
Nosotros sacudimos el corazón de Dios. Pero no sólo se ora a Dios mediante las palabras de la oración; también es preciso que las palabras se transformen en acción, a fin de que de nuestro corazón brote luego la chispa de la alegría en Dios, de la alegría por el Evangelio, y suscite en otros corazones la disponibilidad a dar su "sí". Como personas de oración, llenas de su luz, llegamos a los demás e, implicándolos en nuestra oración, los hacemos entrar en el radio de la presencia de Dios, el cual hará después su parte.

En este sentido queremos seguir orando siempre al Dueño de la mies, sacudir su corazón y, juntamente con Dios, tocar mediante nuestra oración también el corazón de los hombres, para que él, según su voluntad, suscite en ellos el "sí", la disponibilidad; la constancia, a través de todas las confusiones del tiempo, a través del calor de la jornada y también a través de la oscuridad de la noche, de perseverar fielmente en el servicio, precisamente sacando sin cesar de él la conciencia de que este esfuerzo, aunque sea costoso, es hermoso, es útil, porque lleva a lo esencial, es decir, a lograr que los hombres reciban lo que esperan:  la luz de Dios y el amor de Dios.

Pontifice-Cuba



Tal y como ha recordado el Pontífice, este año se celebra el 80 aniversario del establecimiento de relaciones diplomáticas entre la República de Cuba y la Santa Sede. Por ello, el ha reconocido que la providencia le ha hecho llegar a esta “querida nación”, siguiendo “las huellas indelebles del camino abierto por los inolvidables viajes apostólicos que realizaron a esta Isla mi dos predecesores, san Juan Pablo II y Benedicto XVI”. Hoy --ha añadido Francisco-- renovamos estos lazos de cooperación y amistad para que la Iglesia siga acompañando y alentando al pueblo cubano en sus esperanzas y en sus preocupaciones, con libertad y con los medios y espacios necesarios para llevar el anuncio del Reino hasta las periferias existenciales de la sociedad.
Es un   misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza”. A propósito ha señalado que san Ignacio de Loyola entendía bien este lenguaje. “Él mismo contó que su consolación más grande era mirar al cielo y las estrellas porque esto le hacía sentir un gran deseo de servir al Señor” Haciendo referencia al testimonio previo de la religiosa, el Pontífice ha hablado de “los últimos”, los “más pequeños”. Que --ha afirmado-- aunque sean grandes unos terminan tratándolos como niños, porque se presentan como niños. Así, ha explicado que aunque haya servicios pastorales más gratificantes, cuando uno busca en la preferencia interior al más pequeño, al más abandonado, al más enfermo, al que nadie tiene en cuenta, al que nadie quiere, “cuando sirve al más pequeño, está sirviendo a Jesús de manera superlativa”.
Estos lugares son “donde la ternura y la misericordia del Padre se hace más patente, donde la ternura y la misericordia de Dios se hace caricia”, ha observado. Ha propósito ha reconocido "cuántas religiosas y religiosos queman y repito el verbo, queman, su vida acariciando material de descarte”.

Por todo ello, el Santo Padre ha dado las gracias a todos los consagrados que dedican sus vidas a los “más pequeños”.

Esperamos

Evangelii Gaudium (La alegría del evangelio), el Año Santo de la Misericordia, su última encíclica, Laudato Si’, sobre el cuidado de la casa común, nos indican lo ocupado y lo activo que en estos tres años el Papa Francisco ha estado. No puedo olvidar el tremendo esfu
erzo que ha realizado para reorganizar a la Iglesia, respondiendo a muchos retos, entre los que resaltan: el cuidado de los niños, jóvenes y la lucha contra el abuso sexual y la pederastia, la transparencia económica, el llamado que ha hecho a todos los Cardenales, obispos, presbíteros y ministros-agentes pastorales: vivir en mayor austeridad, teniendo conciencia que aquello que tenemos de más es algo que algún otro tiene de menos.
Sin detenerse, visitará América Latina antes de encontrarse con nuestros hermanos cubanos, para luego estar entre nosotros. Su estadía va a ser justa: Washington, New York, Philadelphia. Viene en medio del VIII Encuentro Internacional de las Familias, a celebrarse en la ciudad que resguarde la campana que anunció la independencia estadounidense.
Podríamos pasar tiempo indicando evento por evento, etapa por etapa, todo lo que hemos vivido en estos tres años de pontificado del Papa Francisco. Pero quiero seguir las indicaciones que el mismo Papa Francisco nos deja en Evangelii Gaudium: las buenas ideas, las buenas homilías, deben ser breves y sustanciosas. Así que quiero compartir tres ideas que a lo largo de estos tres años el Papa Francisco ha compartido insistentemente y que forman ya parte de su legado espiritual: abrirse a dejarse encontrar por y con Jesucristo para ser misioneros; vivir la misericordia; la conversión personal y la conversión pastoral.
Dejarse encontrar por y con Jesucristo para convertirse en misioneros.

Desde su tiempo como Arzobispo de Buenos Aires, y a través del Documento de Aparecida, encontramos en sus palabras y documentos esta sencilla y básica idea: dejarnos encontrar por Jesús y, al mismo tiempo, encontrarnos con Jesús. Esto forma parte de la espiritualidad jesuita. En Evangelii Gaudium lo señala: “En virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero (cf. Mt 28,19). Cada uno de los bautizados, cualquiera que sea su función en la Iglesia y el grado de ilustración de su fe, es un agente evangelizador, y sería inadecuado pensar en un esquema de evangelización llevado adelante por actores calificados donde el resto del pueblo fiel sea sólo receptivo de sus accio­nes. La nueva evangelización debe implicar un nuevo protagonismo de cada uno de los bautiza­dos. Esta convicción se convierte en un llamado dirigido a cada cristiano, para que nadie poster­gue su compromiso con la evangelización, pues si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo, no puede esperar que le den muchos cursos o largas instrucciones. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús; ya no decimos que somos « discípulos » y « misioneros », sino que somos siempre « discípulos misioneros ». Si no nos con­vencemos, miremos a los primeros discípulos, quienes inmediatamente después de conocer la mirada de Jesús, salían a proclamarlo gozosos: «¡Hemos encontrado al Mesías!» (Jn1,41). La sa­maritana, apenas salió de su diálogo con Jesús, se convirtió en misionera, y muchos samaritanos creyeron en Jesús «por la palabra de la mujer» (Jn 4,39). También san Pablo, a partir de su encuen­tro con Jesucristo, «enseguida se puso a predicar que Jesús era           el Hijo de          Dios (Hech 9,20) A que esperamos.?

Abogada

Señora, Madre de Dios y Madre nuestra, intercesora y abogada
en todas nuestras necesidades espirituales y materiales, te pedimos que desates todos los nudos que aprisionan a nuestro pueblo cubano, los nudos de la falta de esperanza, del miedo, de la pérdida de Dios y de los valores de la fe; que nos ayudes a todos a romper las ataduras de la desconfianza, de la indiferencia y del pecado de no ver en el otro al hermano; de esperar más de los poderes de este mundo que de la fuerza de Dios. Te suplicamos que nos ayudes a desatar, junto contigo, todos los nudos del mal, la injusticia y el pecado. Amén.
a la fe, a vivir de Cristo y para Cristo; y con las armas de la paz, el perdón
y la comprensión, luchemos por construir una sociedad abierta y renovada,
una sociedad mejor, más digna del hombre, que refleje la bondad de Dios.” *
al desánimo y que tu pueblo cubano encuentre caminos hacia una nueva forma
de convivir en la justicia, la libertad y el derecho.
oprimen la búsqueda de libertad para tu pueblo cubano y que todos
sepamos apoyarnos en el camino hacia el bien común de la sociedad cubana.
Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.


“Los cubanos nos hemos encontrado siempre juntos, sin distinción de razas, clases u opiniones, en un mismo camino: el camino que lleva al Cobre.” *
Primer nudo: el nudo del desaliento
“Es necesario que los cubanos seamos convocados a dar un nuevo vigor

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos que llevan
Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Segundo nudo: el nudo del desinterés
“Nadie puede reclamar libertad para sí y negarla a otros, o procurar
el propio bien y desinteresarse del ajeno. La libertad que Dios concibe
para el hombre es una libertad responsable por la vida y el destino
de quienes están a nuestro lado.”*

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos que
Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Tercer nudo: el nudo del individualismo
“El único modo de que una persona, una familia, una sociedad crezca;
la única manera de que la vida de los pueblos avance es la cultura del
encuentro. Una cultura en la que todo el mundo tiene algo que aportar,
y todos pueden recibir algo bueno a cambio.”*

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos que nos
desunen y separan; aumenta nuestra capacidad de comprensión y de perdón
y que entre todos sepamos tender puentes de unidad y reconciliación.

Por estas intenciones y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Cuarto nudo: el nudo del exclusivismo y la marginación social
“El servicio al hombre es el camino de la Iglesia y este servicio al hombre
lo brinda la Iglesia sin distinción de personas por su religión, raza edad,
sexo, condición social o pensamiento político.”*

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos que llevan
a la desconfianza, al rechazo, al prejuicio, al resentimiento y al rencor;
ayúdanos a buscar la unidad y a recuperar la riqueza de ser cubanos.

Quinto nudo: el nudo de la pérdida de valores
“La familia como institución natural está llamada a ser
“escuela de humanidad” y transmisora de los valores que enaltecen
a la persona y la capacitan para una sana y constructiva vida social.”*

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos que puedan
alejar a la familia cubana de su papel en la sociedad, que sea siempre
transmisora de los valores de la verdad, la justicia y la libertad como
garantía de un futuro digno y compartido.

Sexto nudo: el nudo del egoísmo
“Las aspiraciones de superación personal deben ser alentadas
para lograr así una sociedad civil vigorosa que será siempre
un bien necesario para todo país que aspire a una sana prosperidad
social y económica sostenida por sólidos pilares morales y espirituales.”*

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos
que llevan a pensar y actuar sin tener en cuenta las necesidades ajenas;
llena de generosidad los corazones de todos tus hijos y permite que puedan actuar
siempre con solidaridad para así construir una nación con todos y para el bien de todos.

Séptimo nudo: el nudo de la falta de esperanza
“El mensaje del Evangelio conduce al amor, a la entrega, al sacrificio y al perdón,
de modo que si un pueblo recorre ese camino es un pueblo con esperanza de un futuro mejor.”*

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudosque ahogan
las esperanzas de tu pueblo; cambia los corazones de quienes oprimen
las iniciativas y cierran las puertas al crecimiento social y personal
de tus hijos y haz que el Evangelio sea fuente y fuerza que provoque
y mantenga esa esperanza siempre viva.

Por estas intenciones, y las del Papa Francisco en su visita a Cuba, rezamos un Padre Nuestro, un Ave María y el Gloria al Padre.
Octavo nudo: el nudo de la falta de autenticidad
“Que los jóvenes sean fuertes por dentro, grandes de alma,
ricos en los mejores sentimientos, valientes en la verdad,
audaces en la libertad, constantes en la responsabilidad, generosos en el amor,
invencibles en la esperanza…”*

Te pedimos, Señora de la Caridad, que desates todos los nudos que llevan
a la doble moral, a la inautenticidad, al acomodo, al disimulo y al silencio culpable.
Llena los corazones de nuestros jóvenes de valor e ideales nobles en la búsqueda
de la libertad y la verdad.

Noveno nudo: el nudo de la falta de misericordia.
“Constatamos que aumenta entre nosotros un lenguaje sin misericordia.
La violencia está a flor de piel. Hay agresividad en las familias,
centros de trabajo, comunidades… Y el Papa Francisco, Misionero de la Misericordia,

quiere invitarnos a que no nos cansemos de practicar la misericordia.”**