sábado, 26 de marzo de 2016

Victoria

 Junto a esa imagen de victoria: "Traerá el derecho a las naciones" Isaías 42,1, viene una imagen de humildad, de mansedumbre y de compasión: "No gritará" Isaías 42,2, entonces no es Superman; "no clamará, no voceará por las calles; la caña cascada no la quebrará; el pabilo vacilante no lo apagará" Isaías 42,3.
A medida que vamos conociendo qué puede Jesús y qué hace Jesús, abrimos nuestras manos, nuestro corazón, nuestras casas y le decimos: “Ven a hacer tu obra”, ven a realizar lo que tú sabes, ya conozco cuál es tu arte, cuál es tu poder, cuál es tu estilo, ahora creo en ti”.
“Yo, el Señor, te llamé para traer la libertad” Isaías 42,6, así le habla, el que envía, al enviado.
“Yo te llamé para traer la libertad, yo te destiné a ser instrumento de la alianza. Yo te destiné a ser luz de las naciones, para que abras los ojos a los ciegos, para que saques a los presos de la cárcel, para que saques del calabozo a los que viven en tinieblas” Isaías 42,6-7, así habla, el que envía, al enviado.
Nosotros con la luz del Espíritu Santo que hemos recibido en el Nuevo Testamento, entendemos que el que envía es Dios Padre, y el Enviado es nuestro amado y bendito, nuestro Divino Señor y salvador, Jesucristo.
Ahora sé para qué viene Jesús, para esto, para traer la libertad, está destinado a ser el instrumento de la alianza, Él es la luz de las naciones, Él trae la unción y el poder para abrir los ojos a los ciegos, Él tiene la llave para sacar a los presos de la cárcel y para dejar ver la luz a los que vivían en los calabozos.
Ese es Jesucristo y para eso viene;  cuando conozco, gracias a la Palabra de Dios, para qué viene Jesucristo, le abro más mi corazón, porque yo necesito lo que trae Jesucristo. Esto que me dice la Palabra de Dios, yo lo necesito, yo necesito esto, necesito que me saquen de mi calabozo, necesito que me den la libertad, necesito que me abran los ojos, yo necesito de Jesús, necesito de Él.
Cuando uno hace este descubrimiento maravilloso, algo fantástico acontece en el corazón, porque Jesús no se hace de rogar  photo Sin tiacutetulo2_zpslmvillce.png

Cristo


Cristo mismo, aunque es perfectamente definido en su identidad, es uno y es muchos, porque es uno y a la vez carga con la suerte de su pueblo. Cristo, especialmente en la Cruz, está viviendo y está reviviendo tanto las culpas de Israel como el odio hacia Israel; Cristo en la Cruz es un pueblo, y si lo miramos bien, no sólo es un pueblo, es todos los pueblos.
Porque todo ser humano, según ha enseñado el Papa Juan Pablo, cuando contempla con atención a Jesucristo, especialmente en la Cruz, no puede dejar de reconocerse ahí de alguna manera en esas Llagas, en esos dolores, en esas tribulaciones, o en esa soledad y abandono.
Cristo es el Siervo de Yavé, y si el Siervo es a la vez tan nítido y tan difuso; tan definido y tan misterioso, así también es Cristo.
El misterio de Cristo no es solamente el misterio de una persona colgada en una cruz; es el misterio de la miseria y la limitación humana, y es el misterio de la alianza siempre renovada, la alianza siempre victoriosa que Dios ofrece hasta conseguirla finalmente por el ministerio del mismo Cristo.Cada cántico insiste en algunos aspectos. Vale la pena destacar lo que se dice de la victoria: es el que realiza el designio de Dios. Dice  "Sobre él he puesto mi Espíritu para que traiga el derecho a las naciones"Isaías 42,1.

Es realmente un ungido por Dios para realizar hasta el final un plan, un plan que significa salvación, que significa justicia.

Mirad

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 "Mirad a mi Siervo, mirad a mi elegido" Isaías 42,1.
En la tradición de los grandes intercesores, como el mismo Jeremías o como Moisés, el Siervo de Yavé parece ser un profeta, tal vez el mismo Isaías, o tal vez alguien entre los discípulos de Isaías.
El Siervo de Yavé parece ser no tanto una persona como tal, sino más bien el destino, el desenlace de un pueblo; el pueblo mismo que se convierte en luz para las naciones porque es la gran señal de la alianza; esa es la frase que nos hemos encontrado hoy: "Te he hecho alianza de un pueblo, luz de las naciones" Isaías 42,6.

 La figura del Siervo de Dios, el Siervo de Yavé, que tiene unos cuatro cánticos en el Profeta Isaías, es una figura a la vez nítida y simbólica muy definida, y a la vez misteriosa.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Compromete

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Dios compromete su propia palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo elegido. El llanto, la tristeza se alejan, el temor desaparece, la paz se afianza, la esperanza crece, el gozo de todos va en aumento.
Es un panorama maravilloso, se parece mucho al paraíso. La Biblia, en sus primeros capítulos, allá en el Génesis, nos cuenta del paraíso terrenal. Indudablemente, Isaías, en este capítulo sesenta y cinco, tiene en mente algo similar: hay abundancia y paz, hay bendición y seguridad.
Es que si hay un nuevo paraíso es porque hay primero una nueva creación, es aquí donde debemos poner el énfasis. Precisamente, las palabras del texto para la Misa de hoy empiezan diciendo: "Olviden lo pasado, voy a hacer un cielo nuevo, voy a hacer una tierra nueva" Isaías 65,17-18.
El Dios que lo creó todo puede volver a crearlo todo. Dios no quedó cansado al crear el universo; por consiguiente, el poder de Dios no está exhausto: Dios tiene suficiente poder y sabiduría para hacer este y muchos más universos, y por eso es posible la nueva creación.
Y esta es una clave muy importante para comprender lo que significa la vida y la obra de Jesucristo; con Él empieza una nueva historia, con Él empieza la nueva creación, y la puerta para asomarnos a esa nueva creación es darle pleno permiso, total autoridad y autorización a Dios para que Él haga todo lo que quiere hacer.
Esa total autorización, esa absoluta confianza en el Señor, es exactamente lo que significa la palabra "fe". Y aquí encontramos una relación con el evangelio, el evangelio está tomado del final del capítulo cuarto de San Juan. Se trata de la curación del hijo de un cierto funcionario.
Nuestra única estrategia es saber que nosotros no somos ni los dueños del universo, ni somos viceadministradores de todo lo creado. Únicamente, cuando unimos nuestro corazón a Dios, Él puede a través de nosotros gobernar la naturaleza, como aparece también en el Génesis, cuando Dios dice al hombre que crezca y que se multiplique y que domine sobre las creaturas en nombre suyo, no para destruirlas

Fijar

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 Santiago consiste en “fijar la mirada” en la palabra, en el estar largo tiempo delante del espejo, lo que quiere decir en la meditación o contemplación de la Palabra. El alma que se mira en el espejo de la Palabra “aprende a conocer ‘cómo es’, aprende a conocerse a sí misma, descubre su deformidad de la imagen de Dios y de la imagen de Cristo” consiste en practicar, en obedecer a la Palabra”. Asimismo, ha asegurado que “las palabras de Dios, bajo la acción actual del Espíritu, se vuelven expresión de la voluntad viviente de Dios hacia  mí, en un determinado momento”. Y ha precisado que “si escuchamos con atención, nos daremos cuenta con sorpresa que no hay un día en el que, en la liturgia, en la recitación de un salmo, o en otros momentos, no descubramos una palabra de la cual debemos decir: “¡Esto es para mí!, ¡esto es lo que hoy tengo que hacer!”

Sencillo


No resulta tan sencillo: el camino que nos propone Cristo, es diferente; el camino que nos muestra la parábola de Cristo, es empezar todos (óyelo bien: todos), por descubrir, apreciar, agradecer, para luego poder transmitir el perdón que Dios, y solamente Dios, puede darnos.

Solamente Dios, puede darnos ese perdón, y cuando tenemos esa experiencia de perdón, entonces, descubrimos que el mismo manantial de gracia, la misma corriente de amor y de ternura que ha llegado a nosotros, puede llegar también a nuestros hermanos. Por eso, el lema no puede ser otro, sino solamente este: “Perdonados para perdonar”. Que Dios nos lo conceda; la supervivencia de la humanidad, ciertamente, depende de eso: “Perdonados para perdonar”.

sábado, 5 de marzo de 2016

Perdonar


 No resulta tan sencillo: el camino que nos propone Cristo, es diferente; el camino que nos muestra la parábola de Cristo, es empezar todos (óyelo bien: todos), por descubrir, apreciar, agradecer, para luego poder transmitir el perdón que Dios, y solamente Dios, puede darnos.

Solamente Dios, puede darnos ese perdón, y cuando tenemos esa experiencia de perdón, entonces, descubrimos que el mismo manantial de gracia, la misma corriente de amor y de ternura que ha llegado a nosotros, puede llegar también a nuestros hermanos. Por eso, el lema no puede ser otro, sino solamente este: “Perdonados para perdonar”. Que Dios nos lo conceda; la supervivencia de la humanidad, ciertamente, depende de eso: “Perdonados para perdonar”.

Gloria

"Señor, quiero que todo el mundo sepa cómo eres de bueno; Señor, quiero que todos conozcan lo bueno que tú eres, porque me has hecho tantas cosas tan buenas, que ahora, aunque he obrado mal, yo deseo que tú me perdones, porque con tu perdón vas a hacer una obra muy buena, vas a mostrar tanto amor, que ese va a ser conocido y todo el mundo se va a dar cuenta de que tú eres Dios.
No se le olvide, ¿que es la gloria de Dios? La gloria de Dios es que todo el mundo sepa lo bueno que es Dios, que todo el mundo reconozca lo bueno que es Dios, por eso, Azarías empieza por amar la gloria de Dios y por humillarse, ahora somos los mas pequeños.
 Azarías le dice a Dios, "No rompas tu alianza" Daniel 3,34. Azarias no se apega a sí mismo, Azarías se apoya en la fidelidad de Dios: "Señor, tú eres bueno, tú haces el bien, tú eres fiel, tú permaneces,  Tú eres firme, yo quiero apegarme a Ti, porque Tú eres firme, esa es la segunda etapa en la reconciliación.
Amor a la gloria de Dios, "quiero que tú quedes bien; quiero, Señor, que todo el mundo se dé cuenta de lo bueno que tú eres", eso unido a una gran humildad.
"Señor, Tú eres fiel, Tú permaneces, Señor, tú estás firme; yo quiero apoyarme en ti, quiero tener mi fuerza en ti, no rompas tu alianza, no apartes de nosotros tu misericordia.
 Dice Azarías a Dios hacia el final de este pasaje que hemos oído? "Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde, que ese sea hoy nuestro sacrificio" Daniel 3,39.
¿Qué es lo que Dios quiere? Lo que dice Azarías, "Acepta nuestro corazón contrito" Daniel 3,39, contrito ¿qué es? Desmoronado, agrietado, roto, "Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde" Daniel 3,39

Obediencia


El tema de la obediencia, es un tema que tiene que ver con el buen orden de la familia, tiene que ver con la educación, porque sin obediencia es imposible que se pueda dar alguna educación.
¿Cómo haremos nosotros para acercarnos de una manera nueva a la obediencia para descubrir las bondades de la obediencia, para convencernos de lo que significa obedecer?
La lecturas de hoy, que está tomada del capítulo cuarto del Deuteronomio, nos da algunas pautas para aprender a obedecer. Resulta que hay gente que hace incluso profesión de obediencia, esos somos nosotros los religiosos, los miembros de las comunidades religiosas.
Una religiosa debe ser una experta en obediencia, tiene que saber cómo es que se obedece; obedecer es mucho más que hacer caso.
La obediencia es un acto que involucra todo lo que nosotros somos, y precisamente la obediencia fue lo que más brilló en el momento final de la vida de Cristo.
Todos sabemos que Cristo en esa noche dramática antes de padecer, sudando gotas de sangre, le decía a Dios: "Si es posible, que pase de mí este cáliz; pero no se haga mi voluntad sino la tuya" San Lucas 22,42, con lo cual Nuestro Señor Jesucristo hacía un ejercicio máximo de obediencia.
La obediencia condujo a Cristo hacia la cruz; la obediencia trajo nuestra salvación; por la obediencia se está descuadernando la sociedad; por la obediencia se hace imposible la educación. Este tema nos interesa, nos importa a todos.

Esforzarte


Esta actitud, humilde y arrepentida, abre finalmente el corazón. Parece que el corazón humano necesita herirse para abrirse y parece que la entrada de Dios en nuestra vida requiere de alguna violencia, de alguna fuerza. Pero hay que escoger si uno es el que va a hacer esa fuerza, o espera a que el mundo, la vida o la realidad, le abran la puerta a la fuerza.
El corazón humano no se abre por las buenas, intenta asegurarse por sí mismo. De manera que la escogencia es: o prefiere abrir tú mismo tú alma, y para eso tendrás que negarte, tendrás que esforzarte, o esperas a que los golpes de la vida, a que la realidad de la vida te abra el alma.
El que hace penitencia, el que se arrepiente, ha escogido el primero de estos caminos; el que se agacha, no esperó a que lo tumbaran; el que abre el corazón, no esperó a que lo hirieran; el que llora de arrepentimiento, no esperó a que lo hicieran llorar de resentimiento.
 Una vida penitente y humilde es una vida en la que Dios puede obrar más rápidamente, porque Dios obra en todas las vidas. Dios llega a todos los corazones y llega allá a golpear, pero el que ha golpeado primero su corazón, como este publicano que golpeaba su pecho; el que ha golpeado primero su corazón, se economiza muchos golpes de la vida.
Cada golpe que damos a nuestro propio pecho, es un golpe que le economizamos a la vida, y cada lágrima que derramamos en arrepentimiento de nuestras culpas, es una lágrima que le economizamos a la vida.





Fundamentada


Dios llega a nuestras vidas, en el Apocalipsis leemos: "He aquí que estoy a la puerta y llamo". Apocalipsis 3,20; Dios llega como un invitado a tu casa; Dios llega a tu vida, y por eso es necesario que conozcas cuáles son los gustos de Este invitado, y en eso precisamente, nos instruye la Palabra de Dios en el día de hoy.
“Vuestra piedad es como nube mañanera", -se queja Dios-, como rocío de madrugada que se evapora” Oseas 6,4. A Dios le gusta Dios la religión, la piedad profunda que tiene su raíz en el corazón.
Dios quiere una piedad fundamentada en el corazón, una religión que tenga sus raíces en el corazón, porque el corazón sí está siempre con nosotros, mientras tengamos vida ahí estará el corazón palpitando, que si dejara de palpitar, ya no estaríamos vivos. Eso es lo que significa la palabra misericordia; el gran gusto de Dios, lo que a Dios le gusta, le fascina, le encanta, es la misericordia. 

Si está la misericordia, qué bueno que haya largas oraciones, es una gran cosa la oración, pero si la oración es sólo “como una nube mañanera” Oseas 6,4, que medio saliendo el sol se desaparece, esa rezadera no es la que le gusta a Dios; por eso hoy somos invitados a buscar lo que a Dios le agrada allá en el corazón.

Cuaresma


La cuaresma es DESIERTO:
es sequedad, soledad, ayuno, austeridad,
rigor, esfuerzo, penitencia, peligro, tentación.
La cuaresma es PERDÓN:
Las historias bíblicas de Jonás y de Nínive
y la parábola del hijo pródigo, son ejemplos de ello.
La cuaresma es ENCUENTRO:
es abrazo de reconciliación como en la parábola
del hijo pródigo o en la conversión de Zaqueo
o en el diálogo de Jesucristo con la mujer adúltera.
La cuaresma es LUZ:
como se pone de evidencia, por ejemplo,
en el evangelio del ciego de nacimiento.
Es el tránsito de las tinieblas a la luz.
Jesucristo es la luz del mundo.
La cuaresma es SALUD:
símbolo manifestado en textos como la curación
del paralítico o la sanación del hijo del centurión.
La cuaresma es AGUA:
es el tránsito de la sed de nuestra insatisfacción
al agua viva, el agua de Moisés al pueblo de Israel
en el desierto o de Jesús a la mujer samaritana.
La cuaresma es LIBERACIÓN, TRIUNFO:
es superación victoriosa de las pruebas y dificultades.
Algunas figuras bíblicas, que sufren graves peligros
y vencen en la prueba, son José hijo de Jacob,
la casta Susana, Ester, el profeta Jeremías y,
sobre todo, Jesús, tentado y transfigurado.
La cuaresma es CRUZ:
signo y presencia permanente durante toda
la cuaresma. Prefigurada en el Antiguo Testamento
y patentizada con el ejemplo de Jesucristo y como
su llamada cargar con ella como condición
para el seguimiento.
La cuaresma es TRANSFIGURACIÓN:
es la luz definitiva del camino cuaresmal,
preanunciada y pregustada en la escena
de la transfiguración de Jesús.
"Por la cruz a la luz".
La cuaresma es el ESFUERZO
por retirar el fermento viejo e incorporar la
levadura nueva de la PASCUA RESUCITADA
Y RESUCITADORA, 

miércoles, 2 de marzo de 2016

Cuenta



Leamos los profetas, sobre todo Ezequiel. Ezequiel contándole de modo gráfico lo que Dios había hecho por él: "Tú eras una pobre bebita agitándose en su sangre, y nadie se acercó a limpiarte el ombligo, porque dabas asco, y tú estabas ahí en el suelo porque nadie quería cargarte, y yo me apiadé de ti, y te limpié, y te abrigué, y te cuidé, y creciste, y ya de mujer te volviste prostituta" Ezequiel 16,4-5Ezequiel 16,6-7;Ezequiel 16,8-15.
Así habla Ezequiel. "Date cuenta de dónde te saqué, mira lo que yo he hecho contigo, fíjate que tú eras pequeño y fui yo quien te hizo grande". Por eso, la memoria de lo que yo he hecho por ti, es lo que te mueve a hacer lo mismo por tu prójimo. "Tú eras nada, y yo te cuidé. Si tú quieres guardar memoria agradecida de lo que yo he hecho por ti, mira cómo vas a tratar a los que son nada."

Los que son pequeños, los que no pueden nada son la memoria viva de lo que tú eras y de lo que yo hice por ti". Ese es el argumento de la Biblia.

Verdadero

 Dice Cristo, "Mire, el verdadero criterio está en aquel que ame". Es  la idea que nos trae el evangelio de Juan: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros, como yo os he amado" San Juan 13,34.
El ministerio de Cristo, lo que Cristo ha hecho es lo que ahora pide en los discípulos. Durante su ministerio público, los discípulos han podido conocer, lo que ha hecho Cristo es: dar de comer al hambriento y de beber al sediento, ejercer la misericordia.
Lo que dice Jesucristo es: "Mi lenguaje, mi discurso, ustedes lo han visto; ha sido misericordia. Hagan eso ustedes. Si ustedes son de los míos, obren como yo".
Siempre que nos tiente esa simplificación o que alguien nos diga:
El amor al prójimo, especialmente de ese cuidado celoso que hay que tener en la piedad con el disminuido, con el pequeño, con el que no tiene fuerzas. "Que no vaya a dormir contigo tu salario, el salario del obrero no puede quedar contigo" Levítico 11,13.
 "Yo soy el Señor" Levítico 19,1-2Levítico 19,11-18, ¿qué significa eso?
Toda la primera lectura,  del Levítico, se resume en la frase última: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo" Levítico 19,18, y "yo soy el Señor" Levítico 19,1-2Levítico 19,11-18.
Ese "Yo soy el Señor", encontramos desarrollada la frase: "Yo soy el Señor que te sacó de Egipto, de tierra de la esclavitud. Por eso, amarás al Señor sobre todas las cosas, no utilizarás su nombre en vano, santificarás las fiestasDeuteronomio 5,6-6Deuteronomio 5,11-12, etc.

"Yo soy el Señor, no es una proclama del poder, yo soy el Señor es una apelación a la memoria: "¿De dónde te saqué? ¿Quién te hizo libre? ¿Quién eras tú y de dónde te saqué?