"Mirad a mi Siervo,
mirad a mi elegido" Isaías 42,1.
En la tradición de los grandes intercesores, como el mismo
Jeremías o como Moisés, el Siervo de Yavé parece ser un profeta, tal vez el
mismo Isaías, o tal vez alguien entre los discípulos de Isaías.
El Siervo de Yavé parece ser no tanto una persona como tal, sino
más bien el destino, el desenlace de un pueblo; el pueblo mismo que se
convierte en luz para las naciones porque es la gran señal de la alianza; esa
es la frase que nos hemos encontrado hoy: "Te he hecho alianza de un
pueblo, luz de las naciones" Isaías 42,6.
La figura del Siervo de
Dios, el Siervo de Yavé, que tiene unos cuatro cánticos en el Profeta Isaías,
es una figura a la vez nítida y simbólica muy definida, y a la vez misteriosa.
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