El tema
de la obediencia, es un tema que tiene que ver con el buen orden de
la familia, tiene que ver con la educación, porque sin obediencia es imposible
que se pueda dar alguna educación.
¿Cómo
haremos nosotros para acercarnos de una manera nueva a la obediencia para
descubrir las bondades de la obediencia, para convencernos de lo que significa
obedecer?
La
lecturas de hoy, que está tomada del capítulo cuarto del Deuteronomio, nos da
algunas pautas para aprender a obedecer. Resulta que hay gente que hace incluso
profesión de obediencia, esos somos nosotros los religiosos, los miembros de
las comunidades religiosas.
Una
religiosa debe ser una experta en obediencia, tiene que saber cómo es que se
obedece; obedecer es mucho más que hacer caso.
La
obediencia es un acto que involucra todo lo que nosotros somos, y precisamente
la obediencia fue lo que más brilló en el momento final de la vida de Cristo.
Todos
sabemos que Cristo en esa noche dramática antes de padecer, sudando gotas de
sangre, le decía a Dios: "Si es posible, que pase de mí este cáliz; pero
no se haga mi voluntad sino la tuya" San Lucas 22,42, con lo
cual Nuestro Señor Jesucristo hacía un ejercicio máximo de obediencia.
La
obediencia condujo a Cristo hacia la cruz; la obediencia trajo nuestra
salvación; por la obediencia se está descuadernando la sociedad; por la
obediencia se hace imposible la educación. Este tema nos interesa, nos importa
a todos.
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