Leamos los profetas, sobre todo Ezequiel. Ezequiel contándole de
modo gráfico lo que Dios había hecho por él: "Tú eras una pobre bebita
agitándose en su sangre, y nadie se acercó a limpiarte el ombligo, porque dabas
asco, y tú estabas ahí en el suelo porque nadie quería cargarte, y yo me apiadé
de ti, y te limpié, y te abrigué, y te cuidé, y creciste, y ya de mujer te volviste
prostituta" Ezequiel 16,4-5; Ezequiel 16,6-7;Ezequiel 16,8-15.
Así habla Ezequiel. "Date cuenta de dónde te saqué, mira lo
que yo he hecho contigo, fíjate que tú eras pequeño y fui yo quien te hizo
grande". Por eso, la memoria de lo que yo he hecho por ti, es lo que te
mueve a hacer lo mismo por tu prójimo. "Tú eras nada, y yo te cuidé. Si tú
quieres guardar memoria agradecida de lo que yo he hecho por ti, mira cómo vas
a tratar a los que son nada."
Los que son pequeños, los que no pueden nada son la memoria viva
de lo que tú eras y de lo que yo hice por ti". Ese es el argumento de la
Biblia.
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