

Dios compromete su propia
palabra para decir todas las maravillas que van a venir sobre su pueblo
elegido. El llanto, la tristeza se alejan, el temor desaparece, la paz se
afianza, la esperanza crece, el gozo de todos va en aumento.
Es un
panorama maravilloso, se parece mucho al paraíso. La Biblia, en sus primeros
capítulos, allá en el Génesis, nos cuenta del paraíso terrenal. Indudablemente,
Isaías, en este capítulo sesenta y cinco, tiene en mente algo similar: hay
abundancia y paz, hay bendición y seguridad.
Es que
si hay un nuevo paraíso es porque hay primero una nueva creación, es aquí donde
debemos poner el énfasis. Precisamente, las palabras del texto para la Misa de
hoy empiezan diciendo: "Olviden lo pasado, voy a hacer un cielo nuevo, voy
a hacer una tierra nueva" Isaías
65,17-18.
El Dios
que lo creó todo puede volver a crearlo todo. Dios no quedó cansado al crear el
universo; por consiguiente, el poder de Dios no está exhausto: Dios tiene
suficiente poder y sabiduría para hacer este y muchos más universos, y por eso
es posible la nueva creación.
Y esta
es una clave muy importante para comprender lo que significa la vida y la obra
de Jesucristo; con Él empieza una nueva historia, con Él empieza la nueva
creación, y la puerta para asomarnos a esa nueva creación es darle pleno
permiso, total autoridad y autorización a Dios para que Él haga todo lo que
quiere hacer.
Esa
total autorización, esa absoluta confianza en el Señor, es exactamente lo que
significa la palabra "fe". Y aquí encontramos una relación con el
evangelio, el evangelio está tomado del final del capítulo cuarto de San Juan.
Se trata de la curación del hijo de un cierto funcionario.
Nuestra
única estrategia es saber que nosotros no somos ni los dueños del universo, ni
somos viceadministradores de todo lo creado. Únicamente, cuando unimos nuestro
corazón a Dios, Él puede a través de nosotros gobernar la naturaleza, como
aparece también en el Génesis, cuando Dios dice al hombre que crezca y que se
multiplique y que domine sobre las creaturas en nombre suyo, no para
destruirlas
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