¡Cuántos ante la imagen del Sacro Monte, han alcanzado de ti, Señor, el consuelo y la alegría!. Cristo honró la pobreza, amó y distinguío a los pobres y desvalidos , escoge a sus discípulos apóstoles; desechando a los soberbios y ricos, escoge a los pobrecitos pastores de Belén, para regocijarlos por boca de los ángeles con la venturosa noticia de su nacimiento ; al anunciar su doctrina, se dirige con preferencia a los pobres , siendo éste uno de los distintivos en aquel soberano Sermón de la montaña, en donde nos deja las más sublimes máximas de su doctrina, su primera palabra es para los pobres de espíritu, llamándoles “Bienaventurados”; le fue más agradable la pequeña limosna de aquella pobre viuda, que las ricas ofrendas de los vanidosos ricos.
¡Oh, Redentor mío amabilísimo! Que siendo Dueño y Señor de todas las cosas, has querido, no obstante, nacer y vivir pobre para enseñarnos a amar y estimar la pobreza; concédenos tu gracia, para que, a imitación tuya, amemos de corazón la pobreza y nos ejercitemos, como nos sea posible , en obras de misericordia con los pobres .Que vives y reinas por los siglos de los siglos .Amén
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