miércoles, 25 de enero de 2012

Hech 9,3

Saulo fue enviado al camino de Damasco para volverse ciego, ya que
si se queda ciego, encontrar
á el verdadero Camino (Jn 14,6)... Pierde la
vista corporal, pero su coraz
ón es iluminado, para que la verdadera luz
brille a la vez en los ojos de su coraz
ón y en los de su cuerpo... Es
enviado a su interior, para buscarse. Erraba en su propia compa
ñía, viajero
inconsciente, y no se encontraba porque interiormente hab
ía perdido el
camino. Por eso oy
ó una voz que le decía: " desvía tus pasos del
camino de Saulo, para encontrar la fe de Pablo. Qu
ítate la túnica de tu
ceguera y rev
ístete del Salvador (Ga 3,27)... Quise manifestar en tu carne
la ceguera de tu coraz
ón, con el fin de que puedas ver lo que no veías, y
que no seas semejante a «los que tienen ojos y no ven, orejas y no oyen»
(Sal. 113,5-6). Que Saulo se vuelva con sus cartas in
útiles (Hch. 22,5),
para que Pablo escriba sus ep
ístolas tan necesarias. Qué Saulo, el ciego,
desaparezca... para que Pablo llegue a ser la luz de los creyentes "...
¿Pablo, quién te transform
ó así? "¿Quieres saber quién hizo esto? Un
hombre llamado Cristo... Ungi
ó mis ojos y me dijo: «ve a la piscina de
Siloé, l
ávate, y recobra la vista». Fui allá, me lavé, y ahora veo (Jn
9,11). ¿Por qué este asombro? El que me cre
ó, me ha recreado; con el poder
con que me cre
ó, ahora me ha curado; yo había pecado, pero Él me purificó."
Ven pues, Pablo, y deja all
í al viejo Saulo, pronto vas a ver a
Pedro... Anan
ías, toca a Saulo y danos a Pablo; deja bien lejos al
perseguidor y env
ía a misión al predicador: los corderos no le tendrán
miedo, las ovejas de Cristo se alegrar
án. Toca al lobo que perseguía a
Cristo, para que ahora, con Pedro, lleve a apacentar a las ovejas.

1 comentario: