
“Al modo que el Padre me amó, así os he amado yo. Perseverad en mi amor “(Juan 15,9) Son tan grandes los bienes que nuestro Señor comunica a los que se entregan a su amor y servicio, que El mismo parece admirarse, cuando canta por boca de David: ¡Oh cuán bueno es Dios para los rectos, el Señor para los de limpio corazón! (Sal72,1). Los ama y cuida de ellos con amor y solicitud de verdadero Padre, dándoles, como por añadidura cuanto necesitan para la vida del cuerpo: vestido, alimento ,casa…El es su médico y medicina en las enfermedades .
El es su consuelo y alegría. Aún en esta vida se cumple lo que está ESCRITO: ”jamás oyeron oídos , jamás vieron ojos, un Dios que así obra como obras tu en los que en ti confían. Tu te adelantas a los que obran el bien y tienen presentes tus caminos, es la presencia de tu singular misericordia.


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