jueves, 30 de octubre de 2014

Esperanza


Entonces surge otro tipo de esperanza, ya no es la esperanza del pequeñito, ya no es la esperanza del joven, es la esperanza que aparece en ese cántico de Isaías: "En realidad, mi salario lo tenía el Señor" Isaías 49,4.
Ley del éxito, se deja en las manos de Dios.
Entonces la esperanza, ya desde los cánticos del Siervo, pero luego hasta Jesucristo, dan un paso más, dan un salto más, "en relidad mi salario lo tenía el Señor" Isaías 49,4.