lunes, 27 de octubre de 2014

Sólo Dios

Ya no es la esperanza del niño ni la del joven, es la esperanza del adulto, es la serena esperanza del anciano: "Hubiera podido hacer muchas otras cosas, seguramente que sí; tal vez hubiera podido llevar otra vida, tal vez sí, ¿pero ahora qué esperanza me queda? Sólo tú eres mi confianza".
En ese momento la persona siente que sólo Dios y sólo Dios y sólo Dios, y es una esperanza más perfecta. Y así murió Cristo. El último acto consciente de Nuesro Señor Jesucristo en esta tierra, muy, muy probablemente fue un acto de esperanza, Él dijo: En tus manos encomiendo mi espíritu" Salmo 31,6, eso es parte e un salmo.
Recordemos el siguiente versículo: "Tú, el Dios leal, me librarás" Salmo 31,6. Es la esperanza del que sale completamente de sus intereses y entra completamente en los intereses de Dios. Suelta completamente la vida de sus manos y la pone completamente en las manos de Dios, y entonces dice: "Tú, el Dios leal, me librarás" Salmo 31,6.
Cómo me gusta decir y repetir esto: "Tú, el Dios leal, me librarás" Salmo 31,6. Cristo murió pidiendo la resurrección. "Tú, el Dios leal, me librarás" Salmo 31,6.
"Tú me librarás, tú me librarás", y así se durmió Cristo, diciéndole a Papá Dios: "Tú me vas a librar, yo sé que tú me vas a librar. Y lo libró, lo resucitó de entre los muertos, y de ese Espíritu viene nuestra esperanza y nuestro gozo, y po Él la vida de nuestra vida.

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