jueves, 30 de octubre de 2014

Anticipa


"La misericordia y la fidelidad se encuentran; la justicia y la paz se besan" Salmo 85,10
 Se dedica, o a la justicia, o a la paz: 
Señal de que todo esto puede realizarse, nuestros corazones se vuelven hacia el Corazón de Cristo en la Eucaristía. Porque el roto Corazón de Cristo, es el que sana las roturas de nuestro corazón. ¡Bendito sea Dios por la Santa Misa!
El milagro precioso de la Eucaristía anticipa el milagro precioso de la conversión del corazón. Dios, cuando toma ese trigo molido y lo vuelve Cuerpo de Cristo, anticipa para ti el milagro de tomar tu corazón molido y hacerlo Corazón de Cristo.
¡Bendito sea su Santo Nombre, por todo lo que hace, por su Palabra que nos enseña y nos consuela!
Que Él haga plenamente su obra en nosotros, para gloria suya, para gozo nuestro.
para contar la esperanza. Tenemos que aprovechar entonces este final del capítulo noveno, porque ya nos estamos despidiendo de Amós,  este hombre que obró sólo impulsado por el poder de Dios, por la palabra de Dios.
Si habla el Señor, ¿cómo no profetizar? Él mismo se sentía como arrasado por una palabra poderosa que venía de atrás, de arriba, de fuera de él, que se apoderaba de él y que le llevaba, con una fortaleza indecible, a pronunciar esos oráculos que hemos venido oyendo durante estas semanas.
Pero esa misma palabra no se queda ahí, no es una palabra quejumbrosa, es una plabra que quiere sanación: "Levantaré la choza caída de David, taparé sus brechas, levantaré sus ruinas como en otros tiempos" Amós 9,11.
"Llegan días en que el que ara sigue de cerca al segador" Amós 9,13. Amós, para anunciar la esperanza, todo lo dice en imágenes, así como para denunciar los pecados todo lo dice en imágenes.
Si Dios nos ayuda, intentemos percibir cuál es la esperanza que anuncia. Amós era un campesino, un campesino cultivador de sicómoros, ese era Amós, y todas sus comparaciones son muy del campo. "El que ara sigue de cerca al segador, el que pisa las uvas al sembrador" Amós 9,13.
Si tomamos las comparaciones vemos que hay algo en común entre todas ellas, algo que podríamos resumir así: el esfuerzo humano alcanzará su fruto. Es muy interesante ver que lo que tiene en común todas estas imágenes del tiempo de la restauración en Amós, es eso, el esfuerzo humano no se va a perder.
Amós, un profeta campesino, resolviendo a su manera un problema filosófico bien profundo. Mire las comparaciones y verá que todas tiene que ver con eso, con que el esfuerzo no se va a perder, con que la vida va a tener sentido.
Amós con la promesas, con las ilusiones que llevaban los israelitas acercándose a la Tierra Prometida. La Tierra Prometida para ellos iba a ser una tierra que "mana leche y miel" Exodo 3,17.
Mana, le brotan la leche y la miel, es una tierra sin esfuerzo. Es una imagen muy primitiva de felicidad la que aparece cuando se habla así de la Tierra Prometida, porque es una tierra sin esfuerzo.
La tierra de la que habla Amós, no es una tierra sin esfuerzo, sino con esfuerzo, mire: "Edificarán ciudades destruidas, plantarán viñas, cultivarán huertos" Amós 9,14, el que ara, el que pisa las uvas.
Esta es la imagen de un pueblo que trabaja. Estos no son unos desocupados, dedicados a broncearse el vientre y a recibir leche y miel, esta es gente que trabaja, que edifica, que ara, que cultiva, esta es gente que se ocupa.


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