sábado, 25 de junio de 2016

Lamentaciones 2,14.

"No te hicieron ver tus pecados, para evitarte así el cautiverio" Lamentaciones 2,14. Es grande la culpa del que calla y evita una advertencia que sería saludable. Por eso la Iglesia es el camino que todos nosotros vamos recorriendo. Y todos nosotros vamos caminando en nuestra fe, y necesitamos advertencias y necesitamos señales. De parte nuestra se pide algo: que estemos dispuestos a ser corregidos, y de parte de los pastores y de parte de los profetas se pide algo: que no ofrezcan visiones engañosas, que no presenten las cosas solamente como la gente quiere oírlas, sino que si tienen que denunciar el pecado, lo denuncien; y si tienen que perder popularidad, la pierdan; y si tienen que ser rechazados, odiados por eso, pues preferible es que pasen por ese trance y no que engañen al pueblo. Aprendamos de esta tristeza, aprendamos de este cuadro triste del destierro, aprendamos cuánto valora Dios la fidelidad, y aprendamos cómo es necesario muchas veces estar dispuestos a ser corregidos, estar dispuestos a ser educados, para poder verdaderamente alcanzar nuestra meta. De otra manera, las visiones amables y las palabras dulces, nos llevarán distraídos, nos llevarán con los ojos vendados y de pronto, cuando despertemos, ya sea demasiado tarde. Agradezcamos a aquellos que se esfuerzan en mantenernos despiertos y atentos. Y de nuestra parte, si a alguien tenemos también que dar una advertencia, el Nombre del Señor y con amor, lo haremos, para vida de todos y para salvación de todos

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