miércoles, 22 de junio de 2016

Ley

Señor Jesús, quiero que seas para mí, fuerza que me empuje a trabajar por tu Reino, fe que me ayude a sentirte siempre presente, esperanza que me anime en el desaliento, amor que me enseñe a negarme para dar lo mejor de mí mismo. Amén. "La ley que es descanso del alma, la ley que ilumina los pasos, la ley que es agradable al paladar, la ley que es luz para el pensamiento". El ser humano de nuestro tiempo, no es que sea difícil de manejar, sino que es manejable o manipulable de otras maneras pero se logra programar increíblemente. Eso es lo que un católico puede aplicar su bautismo esa alianza que está olvidada, que está sepultada allá en mi pasado, esa es la fuente de mi vida, ahí están las cláusulas. "¡Qué paciencia me ha tenido el Señor!" "Con cuánto amor me ha esperado!" "¡Esta es la alianza en la que yo tengo vida!" "¡Voy a renovar esa alianza!" Alianza que se renueva por la Sangre de Cristo en el sacramento de la Confesión y luego por el amor, el Pan de Cristo, la Sangre de Cristo, en la Eucaristía.

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