domingo, 12 de junio de 2016

Vivido

El primero que ha vivido las Bienaventuranzas, y el primero que sabe qué es lo que nos está enseñando, es Jesús. Él, en las Bienaventuranzas, no nos da una norma, sino lo que Él mismo ha vivido. No es una norma externa, es la expresión de su experiencia, es lo que Él ha encontrado en la vida. Yo creo que esto se entiende un poco mejor, si comparamos este texto con las Bienaventuranzas que nos trae Lucas. Allá, en las Bienaventuranzas de Lucas, se acompañan estas expresiones de felicidad con otros lamentos: "¡Ay de vosotros, los ricos! ¡Ay de vosotros, los que reís!" San Lucas 6,24-25. Efectivamente, el que se siente ya feliz, se pierde de la felicidad que Cristo trae. El que se siente ya consolado, el que se siente ya rico, se pierde del consuelo de Cristo, se pierde de la riqueza de Cristo. Las Bienaventuranzas sólo son comprensibles, vistas en Cristo y vistas gracias a Cristo. Sólo, si encontramos en Cristo al Bienaventurado, y sólo, si encontramos en Cristo a quien trae la Bienaventuranza, sólo así resulta comprensible .

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