sábado, 2 de julio de 2016
Libertad
La persona que está amarrada al cielo es la persona que está más libre para trabajar en la tierra.La mejor manera de trabajar en la tierra, es tener el corazón en el cielo; no se oponen ni mucho menos.
Se trata de que el corazón esté allá junto a Dios, se trata de que el corazón se haya ido con Jesucristo y esté allá ofrecido como hostia junto a la Hostia que es Jesucristo; pero nuestra vida está aquí y nuestro trabajo está aquí, nuestra palabra está aquí.
Pero, más eficaces seremos en el servicio aquí, cuanto mayor sea nuestro impulso y nuestro ímpetu para que el corazón permanezca allá.
Cuando el corazón está trabajando por las cosas del cielo y para agradar a Dios, tendremos una completa libertad.
Porque no puede perder, porque nadie nos puede arrebatar su recompensa, su sueldo. El que esté trabajando para que se vea, para que se reconozca, para que se agradezca, pues tiene siempre la zozobra de aquello que no se alcanza.
Por eso que quede en firme esa enseñanza: el corazón que está en los cielos, es el corazón libre para trabajar en la tierra.
Eso lo muestra Jesús, en primer lugar Él. Esa soberana libertad de Jesucristo, para hablar con el que sea, para decirle la verdad al que sea, para consolar al que sea, para ir más allá de los prejuicios, para superar el idealismo.
Esa libertad infinita de Jesucristo, ¿de dónde proviene? Que no está esperando ni reconocimientos, ni aplausos ni agradecimientos, ni nada de la gente. Quien quiera trabajar por la gente no espere de la gente.
Hay que tener el corazón en el cielo y así tendremos libertad infinita para trabajar en la tierra.
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James favaud mencionò tu comentario
ResponderEliminarA Gabriel Estrada le gusta tu publicaciòn
A mayra rojas le gusta tu publicaciòn
A TERESITA FERNANDEZ Irma fernandez