miércoles, 5 de enero de 2011

Esencial

La transparencia es una de las características que mejor define la persona integrada y bien realizada. La transparencia es el efecto e irradiación del diálogo fecundo entre el yo consciente y el yo profundo. El yo consciente capta los llamados y solicitudes que fluyen desde el yo profundo. Escucha su naturaleza esencial y realiza una síntesis entre lo que es en la realidad profunda y aquello que siente, piensa, quiere y sueña en la realidad empírica.

No confundir sinceridad con autenticidad. La sinceridad se sitúa en el nivel del yo consciente: la persona sincera dice lo que piensa y actúa conforme a su idea. Pero no necesariamente es auténtica. Puede no oír su yo profundo y sus propuestas. No es entera porque no engloba todo su ser consciente e inconsciente. La sintonía fina entre los dos yos la haría auténtica y transparente. Siempre que ese proceso dichoso acontece, la persona revela densidad y entereza. No posee dobleces, es diáfana. Es transparente y auténtica. Muestra sutileza en todo su ser y en todo lo que hace. Su humor es sin amargura, su deseo es sin obsesión, su palabra es sin segundas intenciones. La transparencia constituye una de las características esenciales de la divinidad. La persona transparente se mueve en la esfera de lo divino.

La transparencia es prerrequisito para el proceso formativo y de la Santidad de vida.Desvelarse y revelarse con frutos de gracia en el corazón, humano.

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