lunes, 3 de enero de 2011

Amabilísimo

Dediquémonos pues a honrar a este amabilísimo Niño, ya que tan abundantemente podemos obtener sus bendiciones. Y en particular, vosotros, inocentes niños, que teneis la dicha de ser los predilectos del corazón de ese amante Niño Jesús, debéis profesar una devoción fervorosa y práctica al Dios que se ha hecho Niño, como vosotros y por vosotros. Imitad las virtudes de su Divina Infancia: a ejemplo suyo, sed obedientes, castos, amables, caritativos y piadosos, recurrid a Él con entera confianza en todas vuestras necesidades y confiadle las penas de vuestro corazón infantil.
Fernando II, Emperador de Alemania, para manifestar su gratitud a Nuestro Señor por la insigne victoria alcanzada en una batalla, fundó en 1620, en la ciudad de Praga, un convento de Padres Carmelitas. Difíciles en extremo eran los tiempos que atravesaba Bohemia cuando llegaron estos excelentes religiosos, pues se hallaba asolada por guerras sangrientas que tenían a Praga presa de las más indecibles calamidades, a tal punto que el monasterio mismo de Carmelitas carecía de lo indispensable para sobrevivir a las necesidades más premiosas de la vida. En esa época, vivía en Praga la piadosa princesa Polixena Lobkowitz, quien sintiendo en el alma las apremiantes necesidades de los Carmelitas, resolvió entregarles una pequeña estatua de cera, de 48 cm., que representaba un hermoso Niño Dios, de pie, con la mano derecha levantada, en actitud de bendecir, mientras con la izquierda sostenía un globo dorado. Su rostro era muy amable y lleno de gracia, la túnica y el manto habían sido arreglados por la misma princesa, la cual, al dar la estatua a esos religiosos, les dijo: "Padres míos, os entrego lo más caro que poseo en el mundo: Honrad mucho a este Niño Jesús y nada os faltará."Todos los que se acercan a la estatua miligrosa y oran con confianza, reciben asistencia en los peligros, consuelo en sus pesares, ayuda en sus pobrezas , confort en su ansiedad, luz en la oscuridad, salud en la enfermedad.Pedidle mucho por vosotros mismos, por la iglesia, por vuestros padres, familiares, maestros y amigos, amadle sinceramente y no le disgusteis en lo más mínimo, entregaos a EL con cuanto poseéis,dadle vuestra alma,vuestro cuerpo, vuestro corazón para que lo conserve puro e inocente, experimentemos cuan bueno y generoso es el Dios amante de los niños.

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