jueves, 15 de enero de 2015

Descanse

Participar en el descanso del Señor “sígueme” San Marcos 2,14, pero en esa palabra está toda la historia del amor de Dios.
Que Dios llame al hombre, al hombre pecador, al hombre que le ha dado la espalda, al hombre que ha huido de Dios, que Dios lo llame a ese hombre, que se vuelva a él, que se haga visible ante él y que se deje oír de él, no para aterrarlo como a un condenado, sino para llamarlo, para cautivarlo, para seducirlo. El discurso de Dios, un discurso de una sola palabra, pero un discurso que lo dice todo: “sígueme” San Marcos 2,14, y qué importante captar la grandeza de esa palabra, porque nosotros siempre vamos detrás de algo, siempre vamos detrás de alguien.
Cuando éramos niños, siempre teníamos un héroe o un superhéroe, llegamos a jóvenes y siempre nos fijamos en alguien, muchísimas veces es un actor o una actriz, un cantante, un gran deportista, un gran corredor de fórmula uno.
Otros muchachos tienen otros ideales y buscan a los filósofos, a los científicos o a los políticos. Siempre vamos detrás de alguien, siempre hay alguien delante, y ese que va

adelante ¿a dónde nos conduce?

 

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