domingo, 25 de enero de 2015

Vive

-La 'ecclesia' que vive a través de la comunidad ,encuentra mayor rigor desde el momento que no tiene nada  material, incluso aquellos edificios y bienes que dan dignidad. Nos encontramos sólo eReconciliación con Dios, cuando el pecador recapacita, deja su mala vida y se acoge a aquella palabra que hemos escuchado hoy por boca de Ezequiel: "¿Acaso quiero yo la muerte del pecador y no que se convierta y viva?" Ezequiel 18,23.
Nuestra conversión entonces no nace de nosotros sino nace del deseo mismo de Dios. Convertirse no es tanto un esfuerzo nuestro, a menos que hablemos del esfuerzo por abrir la puerta para que entre la salvación.
Convertirse es darle la razón a Dios, es reconocer que su Palabra es verdadera, es más fuerte que nosotros, que su modo de vida; que lo que Él quiere para nosotros es bello y es bueno.

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