sábado, 17 de enero de 2015
San Juan 12,26.
La centralidad de Cristo indica el punto de referencia. Jesucristo, nuestro Creador y Salvador . Nos lleva a nosotros, a SER “descentrados”, a tener siempre delante a “Cristo a que continuamente fuera de nosotros mismos a "salir del propio amor, querer e intereses". No es descontada la pregunta para nosotros, para todos nosotros: ¿es Cristo el centro de mi vida? ¿Pongo realmente a Cristo en el centro de mi vida? Dios es hermano concreto nos da vida en medio de lo difícil, no necesito de milagros para saber que El está ahí, reaccinó con la voz del hermano. Cuando amamos al Señor, caminamos por sus vías, "porque es Él tu vida" ( Dt 30, 16.20). ¡Cristo es nuestra vida! A la centralidad de Cristo corresponde también la centralidad de la Iglesia: son dos fuegos que no pueden separarse: yo no puedo seguir a Cristo si no en la Iglesia y con la Iglesia. Nosotros POR ELLO SOMOS CRISTIANOS AMAMOS SERLO, estamos al servicio de Cristo,de la Iglesia, A TRAVÉS DE LOS HERMANOS/AS. Ser cristianos radicados y fundados en la Iglesia: así nos quiere Jesús. Ser sacramentales ,Tengamos una relación concreta, porque El es Dios vivo verdadero, no es una cuestión intelectual con quien tenemos un encuentro personal ,compartiendo la totalidad de la existencia. Decía Cristo: "El que quiera servirme que me siga y donde este yo allí también estará mi servidor" San Juan 12,26; por eso nosotros sabemos que los que han seguido hasta la cruz, hasta la muerte, hasta el sepulcro a Jesucristo están con Él porque Cristo dijo: "Allí también estará mi servidor"
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