domingo, 4 de enero de 2015

El nombre de Jesùs

 
 El nombre de “Jesús” se lo dijo el Ángel Gabriel a la Santísima Virgen y se lo dice este Ángel del Señor a José. Los Ángeles que dicen el mismo nombre, un nombre que viene de los cielos a esta tierra: Jesús.  En hebreo se dice Joshua, que significa, "el Señor salva", "el Salvador". Es el nombre que trae este Niño: "El Salvador". Es gran cosa salvar a un náufrago, salvar de la ruina, salvar del hambre, pero la mayor de todas las obras es salvar del abismo del pecado. De de ese abismo y de esa muerte nos va a rescatar este Niño. El cielo quería que Él se llamara así: "Salvador", porque es el que tiene poder para salvar; Salvador porque es el que sabe cómo se llega a los parajes donde están las ovejas perdidas. Salvador, porque es capaz de compadecerse de todos. Jesús Salvador por poder, por sabiduría y por misericordia. Jesús es el Salvador. Así quería el cielo que se llamara y así lo recibimos nosotros en esta tierra. Vamos a recibirlo entonces en esa Eucaristía como Salvador nuestro. Que su Cuerpo salve nuestro cuerpo, que su Corazón salve nuestro corazón, que su vida salve nuestra vida; que venga Él a reinar en nosotros y en todo lo que somos.  La esperanza es una virtud muy extraña. Cuando una persona niega sus problemas y se pone a hablar cosas lindas no decimos que tiene esperanza, sino que es un iluso, por ejemplo, una persona que estè sin trabajo y que se pone a hablar de "cómo vo ya a hacer para cambiar de carro y a dónde voy a viajar en las próximas vacaciones", a una persona así le diríamos: "no sea iluso"  Negar la realidad esa no es la esperanza. Tener esperanza no es eso, pero hay otras personas que son realistas y entonces dicen: "Miren, la realidad en este mundo, es que todos son egoístas, la realidad es que todo tiene precio, la realidad es que todos somos orgullosos y chismosos". Efectivamente, el pecado cubre de tal manera, que si vamos a ser realistas pues entonces parece que no quedara espacio para la esperanza. El realista se burla del iluso y el iluso le huye al realista, ¿cuál de los dos, o de qué manera se podrá ser gente con esperanza? Debe ser algo raro eso de la esperanza, porque el Salmo llama "dichosos a los que esperan en el Señor" Salmo 146,5. Sabemos que en la Sagrada Escritura esta expresión: "dichosos", sólo se pronuncia cuando se da algo que no se da así no más; "dichosos los que esperan en el Señor" Salmo 146,5.

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