El monte de las Bienaventuranzas he pernoctado y vivido durante unos días. Han sido momentos que han marcado mi vida. Desde el Monte de las Bienaventuranzas allí donde se promulgó el corazón nuevo que tiene como modelo el Corazón ilimitadamente bueno de Jesús. En aquel momento, desde aquel Monte, en el amanecer, en el atardecer, por la noche con un cielo cuajado de estrellas he vivido la alegría de quien escucha al Señor que nos llama a cambiar el corazón. Su gracia y su fuerza nos impulsa a vivir “al aire” de Jesús de Nazaret
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