miércoles, 15 de abril de 2015

Soledad

El desierto al anochecer es un lugar frío. La belleza del atardecer con la brisa suave da paso a una noche estrellada con frío.  En medio de esa soledad, de ese frío, de un cielo de estrellas que casi se puede tocar se experimenta uno pequeño y descubre el abrazo del Señor en todas nuestras oscuridades, en nuestras noches, en todo. Un mundo helado que se muere de “hambre y de frío”. Porque se alejó del que tiene siempre abiertas las puertas de su Corazón.

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