miércoles, 29 de diciembre de 2010

Orienta

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El cuida y vela por nosotros, abandonémonos en las manos del Padre , respondamos al Dios que nos ama, en una esperanza firme.
«No andéis buscando qué comeréis ni qué beberéis, ni estéis ansiosos. Porque son los paganos quienes buscan estas cosas con afán. Como vuestro Padre ya sabe que las necesitáis, buscad su Reino, y se os darán por añadidura. No temáis, pequeño rebaño, porque vuestro Padre se ha complacido en daros el Reino» (Lc 12, 29-32).
Las palabras del papa Benedicto XVI son de una gran luz: «La certeza de que Cristo está conmigo, de que en Cristo el mundo futuro ya ha comenzado, también da certeza de la esperanza. El futuro no es una oscuridad en la que nadie se orienta. Sin Cristo, también hoy el futuro es oscuro para el mundo, hay mucho miedo al futuro. El cristiano sabe que la luz de Cristo es más fuerte, y por eso vive en una esperanza que no es vaga, en una esperanza que da certeza y valor para afrontar el futuro… Queremos que acabe este mundo injusto… Queremos que el mundo cambie profundamente, que comience la civilización del amor, que llegue un mundo de justicia y de paz, sin violencia, sin hambre. Queremos todo esto. Pero ¿cómo podría suceder esto sin la presencia de Cristo? Sin la presencia de Cristo nunca llegará un mundo realmente justo y renovado».
Cristo es nuestra esperanza, no hay por qué temer. «Porque Él entró en el mundo y en la historia, porque él quebró el silencio y la agonía, porque llenó la tierra de su gloria, porque fue luz en nuestra noche fría» .
Jesús hizo de la esperanza de los pobres el centro de sus promesas. La buena noticia del Reino era para todos, pero sobre todo para los alejados de las esperanzas humanas. La existencia de futuro para la esperanza de los pobres es revelación gozosa del Evangelio de Jesús. El Dios de la esperanza es el Dios de los pobres y pequeños.

ACCIÓN

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A Dios no le faltan los medios para llevar adelante su acción liberadora, con tal que nosotros tengamos fe y perseveremos.
Dios habita en nosotros siempre y en todas partes. ¿Por qué no enseñar esta verdad fundamental a todos? Dios, Creador y Padre, está presente en cada uno de sus hijos, está atento a todos sus pensamientos, proyectos y actividades. No se extraña de nada. Nada le altera. Es lento a la ira, rico en paciencia y bondad.
Dios nos ha creado a su imagen y semejanza (Gn 1,26). Y no nos ha abandonado; sigue cuidándonos y alimentándonos. Vela por nosotros...
Tal bondad no depende de nuestro comportamiento. Él hace salir el sol sobre buenos y malos... Y si viste de belleza a los lirios del campo y alimenta a los pájaros del cielo, ¿qué no hará por nosotros, sus hijos (Mt 6,26-30), infinitamente superiores a las flores y animales? Dios está presente en todo ser humano. Lo sienten cercano y amigo todos aquellos que creen en Él. Por medio de su Espíritu nos ofrece sus dones: amor, paz, gozo, amabilidad, bondad, paciencia, fidelidad, equilibrio, dominio propio (Gá 5,22)... Sólo hace falta creer en Él y dejarle libertad para darnos un “corazón de hijo” rescatado del pecado por la sangre de Jesús (Gá 3,26). Creer en la presencia de Dios ayuda a orientar la vida, a sobrellevar los golpes duros, a vivir, como Jesús, unidos al Padre y volcados hacia el prójimo. Vivir en su presencia estimula el amor, la fuerza y el entusiasmo en cada momento.
¿Quién o qué cosa nos podrá separar de Dios? Ni la muerte, ni la vida, ni el presente, ni el futuro... nada nos podrá separar del amor de Dios manifestado en Jesucristo (Rm 8,35-39).
“Cristo conmigo,
Cristo dentro de mí,
Cristo delante de mí...
Cristo en mi casa,
Cristo en la calle,
Cristo en el camino,
Cristo en mi puesto de trabajo...

Al Abrigo

Los pájaros despiertan en la copa de los árboles a la misma hora, cantan de la misma manera y apenas hayan terminado de cantar, van en busca de alimento. Para los seres humanos todo es diferente. «Mientras hay vida, hay esperanza», dice un refrán popular. La esperanza es connatural al ser humano. Los seres humanos necesitamos la esperanza para seguir viviendo. De ella echa mano el enfermo para luchar y curarse; el prisionero para hacer todo lo posible por salir de la esclavitud.
Con todos los adelantos, el mundo parece un inmenso vacío donde la persona se siente sola y desamparada. Las personas no esperan mucho de la sociedad, de los demás, de sí mismas.
Con esperanza una sociedad tiene futuro. Esperanza, amor a Cristo, fuerzas que empujan. El abrirnos a Dios y a los demás, los más desesperanzados, puede darnos energías para contagiar y sembrar esperanza. Dios nos ha regenerado por medio de la resurrección de Jesús a una esperanza viva (1 P 1, 3).
La esperanza debe reunir cinco condiciones: que sea un bien, que sea necesario, que sea posible, que sea futuro y que sea difícil de conseguir. En todo momento tenemos que estar dispuestos a dar razón de nuestra esperanza (1 P 3, 15).
La «esperanza es el sueño de un hombre despierto». «La virtud que más me gusta, dice Dios, es la esperanza… Vivir como perfectos no apegados a las cosas presentes,sino,
deseosos de llevar una vida útil y preciosa ante Dios.

El anhelo de buscar un porvenir más humano y más justo. La esperanza cristiana se compromete a trabajar por un mundo más justo, más libre y más fraterno. Dios ha aparecido y ha transformado el curso de la historia, nosotros somos invitados a encargarnos de preparar la humanidad para que ella vaya madurando la salvación; haciéndose más responsable, descubriendo el destino común, reconociendo que no pueden resolver sus problemas sino haciendo del Evangelio la Ley de toda su vida.
Llamamos gracia al poder que tiene Dios para sanar nuestro espíritu, para infundir en el la disposición para crecer hacer que sintonicemos con la verdad, que el gesto de amor verdadero nazca en nosotros de forma expontánea e inesperada. Gracia que se desprende de Dios vivo para germinar en nuestra tierra. El mundo de hoy urge la esperanza. Quien espera de verdad está firmemente convencido de que para Dios no hay nada imposible (Lc 1, 37), y sabemos, según afirma san Juan de la Cruz, que se obtiene de Dios cuanto de Él se espera. San Pablo nos exhorta a no contristarnos como los que no tienen esperanza (1 Ts 4, 12). «Singular virtud de la esperanza, singular misterio”. Se enfrenta a todas las virtudes, a todos los misterios. La pequeña esperanza la que pone todo en movimiento
Tan esencial como la fe y el amor es la esperanza, pues no puede haber fe o amor sin esperanza. Una fe sin esperanza no tendría razón de ser. Sembrar esperanza, poner la esperanza al sol, al abrigo de la fe y del amor.

lunes, 27 de diciembre de 2010

¡Salve Madre del cordero!

¡Salve, redil de las ovejas espirituales!
¡Salve, refugio contra las fieras invisibles!
¡Salve, llave de las puertas del Paraíso!
¡Salve, fuente del regocijo de los Cielos con la Tierra!
¡Salve, armonía de las voces terrestres con los coros celestiales!
¡Salve, boca de los apóstoles que no se callan!
¡Salve, fuerza invencible de los mártires!
¡Salve, sostén inconmovible de la Fe!
¡Salve, señal resplandeciente de la Gracia!
¡Salve, vencedora del infierno!
¡Salve, mediadora de la Gloria!
¡Salve, Esposa siempre Virgen!
Los magos han visto la estrella que conduce a Dios. Siguiendo su resplandor la toman como antorcha para llegar a la Luz verdadera, para alcanzar lo Inaccesible y se alegran, proclamando: Aleluya!

viernes, 24 de diciembre de 2010

Novedad

El género humano se halla en un período nuevo de su historia, caracterizado por cambios profundos y acelerados, que progresivamente se extienden al universo entero. Los provoca el ser humano con su inteligencia y su dinamismo creador; pero recaen luego sobre el ser humano, sobre sus juicios y deseos individuales y colectivos, sobre sus modos de pensar y sobre su comportamiento para con las realidades y los seres humanos con quienes convive. Se puede ya hablar de una verdadera metamorfosis social y cultural, que redunda también en la vida religiosa.
Como ocurre en toda crisis de crecimiento, esta transformación trae consigo no leves dificultades. Así mientras el ser humano amplía extraordinariamente su poder, no siempre consigue someterlo a su servicio. Quiere conocer con profundidad creciente su intimidad espiritual, y con frecuencia se siente más incierto que nunca de sí mismo. Descubre paulatinamente las leyes de la vida social, y duda sobre la orientación que a ésta se debe dar.
Jamás el género humano tuvo a su disposición tantas riquezas, tantas posibilidades, tanto poder económico. Y, sin embargo, una gran parte de la humanidad sufre hambre y miseria y son muchedumbre los que no saben leer ni escribir. Nunca ha tenido el hombre un sentido tan agudo de su libertad, y entretanto surgen nuevas formas de esclavitud social y psicológica. Mientras el mundo siente con tanta viveza su propia unidad y la mutua interdependencia en ineludible solidaridad, se ve, sin embargo, gravísimamente dividido por la presencia de fuerzas contrapuestas. Persisten, en efecto, todavía agudas tensiones políticas, sociales, económicas, raciales e ideológicas, y ni siquiera falta el peligro de una guerra que amenaza con destruirlo todo. Se aumenta la comunicación de las ideas; sin embargo, aun las palabras definidoras de los conceptos más fundamentales revisten sentidos harto diversos en las distintas ideologías. Por último, se busca con insistencia un orden temporal más perfecto, sin que avance paralelamente el mejoramiento de los espíritus.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

Poqué te amo, María

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« El poderoso ha hecho obras grandes por mí» (Lc 1,49)
Te amo cuando proclamas que eres la sierva del Señor, del Señor
a quien tú con tu humildad cautivas. (Lc 1,38) Esta es la gran virtud
que te hace omnipotentey a tu corazón lleva la Santa Trinidad. Entonces el Espíritu, Espíritu de amor, te cubre con su sombra, (Lc 1,35) y el Hijo, igual al Padre, se encarna en ti...¡Muchos habrán de ser sus hermanos pecadorespara que se le llame: Jesús, tu
primogénito!(Lc 2,7)María, tú lo sabes: como tú, no obstante ser
pequeña, poseo y tengo en mí al todopoderoso. Mas no me asuste
mi gran debilidad,pues todos los tesoros de la madre son también de
la hija,y yo soy hija tuya, Madre mía querida. ¿Acaso no son
mías tus virtudes y tu amor también mío? Así, cuando la pura y blanca
Hostia baja a mi corazón,tu Cordero, Jesús, sueña estar reposando en
ti misma, María.Tú me haces comprender, que no me es imposible caminar tras tus huellas, ¡oh Reina de los santos!.Nos hiciste
visible el estrecho camino que va al cielocon la constante práctica
de virtudes humildes. Imitándote a ti, permanecer pequeña es mi
deseo,veo cuán vanas son las riquezas terrenas.Al verte ir
presurosa a tu prima Isabel,de ti aprendo, María, a practicar la
caridad ardiente.En casa de Isabel escucho, de rodillas,el
cántico sagrado, ¡oh Reina de los ángeles!, que de tu corazón brota
exaltado (Lc 1,46s) Me enseñas a cantar los loores divinos,a
gloriarme en Jesús, mi Salvador. Tus palabras de amor son las
místicas rosasque envolverán en su perfume vivo a los siglos
futuros. En ti el Omnipotente obró sus maravillas,yo quiero
meditarlas y bendecir a Dios.
Santa Teresita del Niño Jesús(1873-1897),carmelita descalza, doctora de la Iglesia

martes, 21 de diciembre de 2010

Transparenta

La Misericordia del Padre se transparenta en el recién nacido, que emite sus primeros gemidos de llanto. La Divina Misericordia os ha dado su fruto: postrémonos juntos y adoremos al Amor Misericordioso que ha nacido por nosotros.
Miremos juntos sus ojos, que se abren para traer sobre el mundo la luz de la Verdad y de Divina Sabiduría.
Enjuguemos juntos sus lágrimas, que descienden para compadecerse de todo sufrimiento, para lavar toda mancha de pecado y de mal, para cerrar toda herida, para dar alivio a todos los oprimidos, para hacer descender la esperada rociada sobre el gélido desierto del mundo. Estrechemos juntos sus manos, que se abren para llevar la caricia del Padre sobre las humanas miserias, para dar ayuda a los pobres y a los pequeños, apoyo a los débiles, confianza a los desalentados, perdón a los pecadores, salud a los enfermos, a todos el don de la Redención y de la Salvación.
Calentemos juntos sus pies, que seguirán caminos áridos e inseguros, para buscar a los extraviados, encontrar a los perdidos, dar esperanza a los desesperados, para llevar la libertar a los presos y la buena nueva a los pobres.
Besemos juntos su pequeño corazón, que apenas ha comenzado a latir de amor por nosotros. Es el corazón mismo de Dios. Es el corazón del Hijo Unigénito del Padre que se hace Hombre para devolver a Dios la humanidad por Él redimida y salvada. Es el corazón que late para renovar el corazón de toda criatura. Es el corazón nuevo del mundo. Es el Amor Misericordioso que desciendo del seno del Padre, para llevar a toda la humanidad la Redención, la Salvación y la Paz.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Humani

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Tras nueve meses de espera
con fe y esperanza encendiste
la llama de la perseverancia
y apostaste por mi…
Te vi mantenerte de pie aunque
arecieran las tempestades,
te vi avanzar en medio de la
obscuridad y la neblina…
Con una fe que Dios puso en tu alma
y la determinación que le dio a tu corazón,
una y otra vez echaste la cubeta al pozo
a pesar de no conseguir ni una gota de agua.
Es que madre tu eres así: fuente que aun
consumida se sigue entregando,
flor que aun marchita sigue expeliendo
su aroma…
Gastaste junto a mi tus primaveras,
me diste aun cuando para ti hacía falta,
y hoy en el otoño de tu vida mirando
a tu ventana sigues esperando por mí.
Yo pido en mi plegaria un poco de tu
corazón en el mío…
Para tener esa capacidad de amar a
esa flor que me dio sus primaveras.

Fuerza celestial

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Es preciso pasar por el desierto y permanecer en él para recibir la
gracia de Dios; es allí donde uno se vacía, donde uno echa fuera de sí todo
lo que no es Dios y vacía completamente esta pequeña casa de nuestra alma
para dejar todo el espacio para Dios solo. Los Hebreos pasaron por el
desierto, Moisés vivió en él antes de recibir su misión, también san Pablo
y san Juan Crisóstomo se prepararon en el desierto... Es un tiempo de
gracia, es un período por el que toda alma que quiere dar frutos debe
necesariamente pasar. Le es necesario ese silencio, ese recogimiento, ese
olvido de todo lo creado, en medio de los cuales Dios establece su reinado
y forma en ella el espíritu interior: la vida íntima con Dios, el diálogo
del alma con Dios en la fe, la esperanza y la caridad. Más tarde el alma
dará frutos en la medida exacta en que el hombre interior se habrá formado
en ella (Ef 3,16)... Sólo se da lo que se es y lo que se
tiene en esta soledad, en esta vida solo con Dios solo, en ese recogimiento
profundo del alma que lo olvida toda para vivir sola en unión con Dios, y
Dios se da enteramente todo aquel que se da enteramente a él. Daos
enteramente a él solo... y se os dará enteramente... Mirad a san Pablo, san
Benito, san Patricio, san Gregorio Magno, y tantos otros, ¡qué largos
tiempos de recogimiento y de silencio! Subid más arriba: mirad a san Juan
Bautista, mirad a Nuestro Señor. Nuestro Señor no tenía necesidad de ello,
pero quiso darnos ejemplo.

Paso a paso

La Sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testamento y la venerable
Tradición, muestran en forma cada vez más clara la Madre del
Salvador en la economía de la salvación y, por así decirlo, lo muestran
ante los ojos. Los libros del Antiguo Testamento describen la historia de
la Salvación en la cual se prepara, paso a paso, el advenimiento de Cristo
al mundo. Estos primeros documentos, tal como son leídos en la Iglesia y
son entendidos bajo la luz de una ulterior y más plena revelación, cada
vez con mayor claridad, iluminan la figura de la mujer Madre del Redentor;
ella misma, bajo esta luz es insinuada proféticamente en la promesa de
victoria sobre la serpiente, dada a nuestros primeros padres caídos en
pecado ( Gen., 3,15). Ella es la Virgen que concebirá y
dará a luz un Hijo cuyo nombre será Emmanuel (Is., 7,14; Miq., 5,2-3; Mt.,
1,22-23). Ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Señor, que
de El esperan con confianza la salvación. Ella, excelsa Hija de
Sión, tras larga espera de la primera, se cumple la plenitud de los tiempos
y se inaugura la nueva economía, cuando el Hijo de Dios asumió de ella la
naturaleza humana para librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne.

Mateo 1, 1-17

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y
de sus hermanos.
Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue
padre de Esrón;
Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón;
Naasón, padre de Salmón.
Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de
Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé;
Jesé, padre del rey David. David fue padre de Salomón, y la madre de este
fue la que había sido mujer de Urías.
Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá;
Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías.
Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías;
Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de
Josías;
Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en
Babilonia.
Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, Padre de Zorobabel; Zorobabel,padre de Abiud; Abiud padre de Eliacím; Eliacím padre de Azor. Azor padre de Sadoc; Sadoc padre de Aquím; Aquím padre Eliud, Eliud padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán,padre de Jacob.Jacob Padre de José,el esposo de María,de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.El total de las generaciones es: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro de Babilonia hasta Cristo,catorce generaciones.Extraído de la Biblia, PUEBLO DE DIOS.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Labrador

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"Mirad: el labrador espera el fruto precioso de la tierra aguardándolo con paciencia hasta recibir las lluvias tempranas y tardías. Tened también vosotros paciencia; fortaleced vuestros corazones porque la Venida del Señor está cerca" (Santiago 5, 7-8). La comparación con el campesino es muy expresiva: quien ha sembrado en el campo tiene ante sí meses de espera paciente y constante, pero sabe que la semilla mientras tanto cumple con su ciclo, gracias a las lluvias de otoño y primavera. El agricultor no es fatalista, sino que es un modelo de esa mentalidad que une de manera equilibrada la fe y la razón, pues, por una parte, conoce las leyes de la naturaleza y cumple bien con su trabajo, y, por otra, confía en la Providencia, dado que algunas cosas fundamentales no dependen de él, sino que están en las manos de Dios. La paciencia y la constancia son precisamente síntesis entre el compromiso humano y la confianza en Dios.
"Fortaleced vuestros corazones", dice la Palabra de Dios, ¿Cómo lo podemos hacer? ¿Cómo pueden ser más fuertes nuestros corazones, si ya de por sí son más bien frágiles, y si la cultura en la que estamos sumergidos les hace más inestables? La ayuda no nos falta: es la Palabra de Dios. De hecho, mientras todo pasa y muda, la Palabra del Señor no pasa. Si las vicisitudes de la vida nos hacen sentirnos perdidos y parece que se derrumba toda certeza, tenemos una brújula para encontrar la orientación, tenemos un ancla para no ir a la deriva. Se nos presenta el modelo de los profetas, de esas personas a las que Dios ha llamado para que hablen en su nombre. El profeta encuentra su alegría y su fuerza en la Palabra del Señor, y mientras los hombres buscan con frecuencia la felicidad por caminos

viernes, 10 de diciembre de 2010

Tradición

Gloria de la familia es su fecundidad. Que un hombre y una mujer se unan para ser felices, una sus vidas a una obra que los trasciende, poniendo en el mundo a otros seres humanos que continuarán la tradición que ellos a su vez recibieron de sus padres, y que el fin de su matrimonio consista en la creación del ambiente favorable al nacimiento y educación de los hijos, eso da al matrimonio una nobleza tal, que ennoblece a los que a él se consagran.
Las familias numerosas contribuyen a la unión de los esposos y a la educación de los hijos. Eso no sólo se verificaba en el trabajo propiamente escolar, sino en todas las demás actividades artísticas, sociales y deportivas, que tan destacado lugar ocupan en el programa de las universidades . Con ello demostró la falsedad del prejuicio según el cual los hijos de familias reducidas triunfan más que los de familias numerosas; la verdad es exactamente lo contrario. Observación interesante: las cargas sobrevenidas, por la educación una familia numerosa no parece haber comprometido para nada las posibilidades de éxito de sus padres.
Hallamos que los que tuvieron las carreras más brillantes tenían por término medio triple número de hijos que los demás. Así se destruye el prejuicio tan menudo explotado por los partidarios del control de la natalidad. El desarrollo más normal del niño se ve favorecido por el hecho de crecer junto con otros niños"
No se admite que sea más fácil educar e instruir uno o dos hijos que por lo mismo, que toda una familia de hermanos que deban repartir entre sí el amor y el cuidado de los padres, el pan de cada día, los juguetes, la instrucción, los medios de formación y la herencia. De sobra sabemos, en efecto, los defectos y los sufrimientos de los hijos únicos, alimentados con excesiva precaución, demasiado cuidados y arreglados.
Siempre acompañados, amonestados, elogiados, censurados, rodeados de cientos de prohibiciones. El hijo único es el centro, continuamente admirado y torturado de su ambiente, en vez de ser una parte sin importancia, pero protegida, del mundo entero. Sin verdaderos rivales, no puede medir sus fuerzas con iguales en movimientos y juegos, en gracia e invención, aprende con dificultad y mal a adaptarse a los demás y poner en común con los demás las alegrías, trabajos y tareas. Se vuelve miedoso, cobarde, terco, egoísta y quiere siempre tener razón.
En el hogar propio es sabihondo, y la vida tiene que enseñarle su falta de defensa y de fuerza, aprendiendo con dificultad y malos tratos, la educación compleja de las cualidades. y las energías, el ejercicio a fondo de las capacidades; con independencia y responsabilidad propia, paciencia probada en la superación de las resistencias y del mal comportamiento de los demás, el reconocimiento sin rencor de los méritos y esfuerzos de los demás, de la propiedad ajena, en una palabra, de los deberes sociales: transigencia, generosidad, liberalidad. Los métodos de educación se adaptan también a la nueva situación. El niño de hoy, que no tiene compañeros de juego en su casa, pasa más la vida fuera del hogar. Sin embargo, los autores están de acuerdo en señalar que el hogar desempeña un papel importante en la formación del niño. Desde el punto de vista familiar, la familia numerosa es la familia sana.

sábado, 4 de diciembre de 2010

Oportunidades

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Las personas en busca de una vida mejor, o formas de ganarse la vida o de refugio, o el tener que dejar sus hogares repentinamente huyendo de desastres naturales, es algo tan antiguo como la humanidad misma. La gente emigra en el interior de sus propios países, principalmente de áreas rurales a áreas urbanas, así como de un país a otro.

La migración de la mujer, en el término "feminización de la migración" se ha convertido en un término de uso común. Sin embargo, el término es engañoso y puede dar lugar a debates sobre la idoneidad de su uso, ya que sugiere un incremento absoluto en la proporción de mujeres emigrantes.

Algunos expertos están llamando a esta era "La era de la migración" debido a que la migración actual está caracterizada por cinco fenómenos: su globalización (hay más países afectados por los movimientos migratorios); su aceleración (reflejada en un volumen cada vez mayor de emigrantes); su diferenciación (los emigrantes que se mudan a un país determinado pertenecen a una variedad de etnias y grupos); su politización (las políticas nacionales, las relaciones bilaterales y regionales, y las políticas de seguridad nacional de los estados están siendo cada vez más afectadas por cuestiones relacionadas con los riesgos de la migración internacional y viceversa); y su feminización.

La agitación, social y económica también puede provocar el ímpetu de partir, las mujeres educadas al no poder superar la discriminación laboral en su propio país, emigran en busca de oportunidades de encontrar un empleo en el que puedan aplicar , utilizar mejor sus habilidades y que sea mejor remunerada.

Bajo esta perspectiva, se presenta una panorámica de las tendencias en los flujos migratorios de la migración femenina en la actualidad, para estimular la reflexión sobre posibles acciones que se deberían tomar para defender la dignidad de las mujeres emigrantes y promover el desarrollo de las mujeres mismas y sus familias.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Despertad

Los cristianos comienzan el año antes que los demás, como si quisieran adelantarse para anunciar algo grande; aunque en realidad es Dios, el creador del tiempo, quien señala sus etapas. Litúrgicamente, el año cristiano se inicia en el Adviento. Empezamos a prepararnos siempre de nuevo, como si fuera la primera vez y al mismo tiempo la última vez que viene el Hijo de Dios al mundo. Y no es “como si fuera”, sino que así “es”. Porque Dios sigue llegando como el amor nuevo por vez primera. Llega en el “hoy” de su eternidad, que se entrecruza con nuestro “hoy”, cada vez que recomenzamos a estar más cerca de él. Esto sucede en una conversión, en una confesión, en un “quitarse los miedos, dejarlos afuera”, como dice la canción. Esto acontece sobre todo en la Eucaristía. Dios sigue llegando como el amor juez al final de la vida de cada persona; y también, para todos los pueblos, al final de la historia.
Con Cristo llega la “plenitud de los tiempos”. Con Cristo escribía Juan Pablo II en su carta sobre la llegada del Tercer milenio– “la eternidad ha entrado en el tiempo”. Es verdad. El que está con Cristo ya no puede envejecer. Su cuerpo se desgastará naturalmente, pero su espíritu es eternamente joven, con la juventud de Dios. Y esto, hasta el punto de que esa Juventud lo resucitará de entre los muertos para esa Vida que nunca morirá.

Por eso hay que despertar. Renunciar al repliegue sobre uno mismo, sobre el propio envejecimiento. Sólo hay dos caminos: o la vida hacia uno mismo, que conduce hacia el morir; o el camino hacia la vida de Dios que lleva al crecimiento, a la “plenitud del tiempo”.

Es esa vida de Dios que grita ahora como una madre, como una enamorada, al alma que se resiste a despertar. Está llegando el día para ti, oh alma llamada por Dios, está llegando el día para ti, oh mundo en sombras; está llegando el día para ti, oh conjunto de los cristianos que debéis dar ante el mundo el testimonio de vuestra unidad; está llegando, oh cristiano, el tiempo de tu coherencia; está llegando, oh tú, quien quiera que seas, la ocasión para pedir perdón y recomenzar.

Intimidad

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Se vivía en una intimidad con Dios y Nuestra Madre Santísima. Testimonio de vida que quería compartir, para que también ustedes se lo cuenten a sus hijos, que les eduquen con el amor al Señor Jesús y el sacrificio, para que un día lleguen a gozar las alegrías de la vida eterna. También se ha vivido la privacidad que está vinculada con el ámbito de decisiones. Se creo lo personal que tiene mucho de no-racional, en el sentido de que no puede explicarse o justificarse hasta su último detalle, y sin embargo no es irracional, porque tampoco puede demostrarse que sea adverso o dañino.
Un ejemplo está en los gustos. Si mi color favorito es el azul marino y una amiga prefiere el fucsia ni la elección de ella ni la mía son "irracionales" aunque tampoco son propiamente "racionales," porque no hay ninguna razón objetiva, pública, rigurosamente demostrable, de por qué a uno debe gustarle más un color que otro.
Si esta línea de pensamiento es correcta, ello quiere decir que en el área de lo privado entran sobre todo aquellas decisiones que no lastiman (ni necesariamente mejoran drásticamente) el bien común, y que brotan del aŕea de decisión de cada persona, en su derecho a construir un mundo exterior que corresponda a su mundo interior de creencia, preferencias, afectos, gustos y también, de algunas decisiones.

Bebe

«El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán»
«Bebe el agua de tu cisterna, la que brota de tu pozo, que sean para
ti solo» (Pr 5,15.17). Tú que me escuchas, procura tener un pozo y una
cisterna que sean tuyos; de manera que, cuando cojas el libro de las
Escrituras, llegues a descubrir, también tú, de ti mismo, alguna
interpretación. Sí, con lo que has aprendido en la Iglesia, procura beber,
también tú, de la fuente que mana de tu espíritu. En el interior de ti
mismo está... «el agua viva» (Jn 4,10); hay en ti los canales inagotables y
les ríos henchidos del sentido espiritual de la Escritura, con tal que no
estén obstruidos por la tierra y los escombros. En este caso, lo que hay
que hacer, es cavar y limpiar, es decir, quitar la pereza del espíritu y
sacudir el adormecimiento del corazón... Purifica, pues,
tu espíritu para que un día bebas de tus fuentes y saques el agua viva de
tus pozos. Porque si has recibido en ti la palabra de Dios, si has recibido
de Jesús el agua viva, y si la has recibido con fe, en ti llegará a ser «un
surtidor de agua que salta hasta la vida eterna» (Jn 4,14).

martes, 30 de noviembre de 2010

Iniciación

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Cuando hablamos del bautismo como fundamento de la participación del laico en la misión de la Iglesia en el amplio sentido del término estamos refi¬riéndonos a una comprensión del bautismo en su más radical significado en la lógica de la historia de la salvación. El bautismo por tanto no SÓLO debe ser comprendido fundamentalmente como un acto de la Iglesia en virtud del cual el con¬vertido se ve libre del pecado original, recibe la gracia de Dios y en consecuencia es hecho miembro de la Iglesia.
Hay que recuperar una concepción más amplia y radical del bautismo, como un acontecimiento objetivo, que estructura la historia de la salvación y que prolonga la historia de la alianza. Debe quedar claro que el bautismo es un acto de responsabilidad, de protagonismo y consiguientemente de compromiso con todas las exigencias e implicaciones de la historia de la alianza. El bautismo debe ser redescubierto desde una dimensión desindividualizada, como referencia a una historia que precede al sujeto individual y de la que ya ha asumido su compromiso la comunidad eclesial. En esa exigencia objetiva previa se integra el nuevo bautizado porque ha aceptado en un acto de fe el horizonte de la alianza.
El bautismo debe ser valorado como un momento interno al gran sacramen¬to de la iniciación cristiana. La iniciación cristiana (bautismo, confirmación, eu¬caristía) es la actualización permanentemente repetida del misterio pascual, que es el que sella y garantiza la nueva alianza. La nueva alianza la recibe, la asume y la transforma en una mayor perspectiva de universalidad, de generosidad y de pretensiones (porque hace ver hasta dónde llega el diálogo y el compromiso de Dios, del Dios trinitario, en el seno de la historia de los seres humanos). Es por ello necesario lanzar una mirada al sentido y al alcance de la historia de la alianza para comprender las exigencias de responsabilidad universal que brotan del bautismo.
LA MIRADA UNIVERSAL DE LA ALIANZA DE DIOS
La historia de la salvación narrada en la Biblia recibe su coherencia y su sentido de la experiencia de la alianza. Es esta convicción la que sustrae al conglomerado de los relatos la variedad de protagonistas en el tiempo y en el espacio son integrados en una lógica común porque se integran en un mismo proyecto de alianza que es la misión de Dios. Es un proyecto que ciertamente arranca de Dios, pero que posee una estructura constante, que es la que nos interesa poner de relieve: tiene una visión universal y avanza en virtud de los personajes humanos que se integran en ella como responsables y protagonistas.
El compromiso de Dios con la naturaleza y la humanidad queda claramente expresado en el relato mismo de la creación. El hecho de que el ser humano surge como imagen de Dios y por ello como susceptible de un diálogo personal, el hecho de que Dios experimenta el descanso del sábado, gozo de la bondad y de la belleza de la creación que puede convertirse en un banquete permanente para el hombre, el hecho de que el paraíso es presentado como una situación de armonía para la existencia humana en el seno de la naturaleza, deja ver con claridad que el sueño de Dios, su proyecto más profundo, consiste en una felicidad sin limitaciones y sin exclusiones para la familia humana. Dios por tanto, precisamente por su acto creador, no queda desvinculado de sus criaturas, sino unido al destino de todas sus criaturas...

Cristo Rey

Rey y su Reino no terminaron. Estar con Jesús y participar en su reinado es lo que los cristianos hemos venido celebrando y prolongando durante siglos. Y es lo que que Él es el Rey de todo lo creado, el Rey de una nueva historia, el Rey de una nueva humanidad
El reinado de Jesús no es una proclama fugaz y oportunista, no es un discurso fácil y barato. Es devolver a la humanidad la posibilidad de volver a ser humana según el diseño de Dios; la posibilidad de reemprender aquel camino perdido que Dios ofreció , y que una libertad no vivida en la luz, en la verdad y en el amor. El reinado de Jesús es ese espacio de nueva historia en la que es posible vivir como hijos ante Dios, como hermanos ante los hombres, como confraternos ante todo lo creado.
Ya ha comenzado este reinado, y tantos hombres y mujeres han vivido así. Pero también, ¡cuántos aún no viven así ni ante el Padre Dios, ni ante el hermano hombre, ni ante la confraterna creación! Es un Reino de Jesús, que está sólo empezado, que se encuentra sin terminar, sin su plenitud final. Sólo hay un trono y éste es para Dios; y en ese trono se brinda libertad. Toda suplantación de ese Rey supondrá un camino de esclavitud, de inhumanidad, de corrupción, como lo demuestra la historia de siempre y la más reciente. Jesucristo Rey y por ese Reino hay que seguir trabajando, construyéndolo cotidianamente con cada gesto, en cada situación y circunstancia, para ir des¬terrando y transformando cuanto en nosotros y entre nosotros no corresponda al proyecto del Señor. Como dijeron nuestros mártires: ¡viva Cristo Rey!

lunes, 15 de noviembre de 2010

Desconozco

Señor, desconozco cuándo será el fin de mis días en esta tierra, sin embargo, Dios mío, hoy renuncio al temor a ella, renuncio en el nombre de Jesús al miedo de morir, en cambio acepto el llamado hermoso a la eternidad y espero ese día con una expectativa anhelante que aguardo respetuoso y cuidadoso de mi conducta mientras esta llega, sólo te pido, Señor, que cuando sea el momento yo haya verdaderamente terminado mi misión aquí y que al mirarte cara a cara pueda escucharte decir: "Bien, siervo bueno y fiel, pasa a disfrutar del gozo de tu Señor".

Hoy pensaré en las cosas que me gustaría aportar con mi vida y cómo me gustaría que fuera mi final en esta tierra.

«La creación entera está gimiendo toda ella con dolores de parto... también nosotros gemimos en nuestro interior aguardando la redención de nuestro cuerpo»
La contemplación del Paraíso me ha encantado por su paz y su belleza. Allí reside la belleza sin mancha, allí reside la paz sin tumulto. Dichoso el que será digno de recibirlo, si no es por la justicia, al menos por la bondad; si no a causa de sus obras, al menos por piedad...

Cuando mi espíritu regresó a los bordes de la tierra, madre de espinas, vinieron a mí dolores y males de toda clase. Así he aprendido que nuestra región es una cárcel. Y sin embargo, los cautivos que en ella están encerrados, lloran por salir de su seno. Me sorprendí también que los niños lloran al salir del seno; lloran cuando salen de las tinieblas a la luz, de un espacio estrecho hacia el vasto universo. Así la muerte es para los hombres una especie de nacimiento. Los que nacen lloran al dejar el universo, madre de dolores, para entrar en el Paraíso de delicias.

¡Oh tú, Señor del Paraíso, ten piedad de mí! Si no es posible entrar en tu Paraíso, al menos hazme digno de los pastos de su entrada. En el centro del Paraíso está la mesa de los santos, pero en el exterior los frutos de su cercado caen como migajas para los pecadores que, incluso allí, vivirán gracias a tu bondad.

Gloria a Dios

«Ha vuelto para dar gloria a Dios»
Poderosísimo, santísimo, altísimo y soberano Dios,
Padre justo y santo, Señor, rey del cielo y de la tierra,
te damos gracias por ser tú quien eres,
porque, por tu santa voluntad,
y por tu Hijo único con el Espíritu Santo,
has creado todas las cosas, espirituales y corporales.
Nos has hecho a tu imagen y semejanza,
nos has colocado en el paraíso;
y nosotros, caímos por nuestras faltas.

Te damos gracias porque,
igual que tú nos has creado por medio de tu Hijo
igualmente, por medio del santo amor con que nos has amado,
has hecho nacer a tu Hijo, verdadero Dios y verdadero hombre,
de la gloriosa Virgen, Santa María,
y, por su cruz, su sangre y su muerte,
has querido rescatarnos de nuestro cautiverio.

Te damos gracias porque este mismo Hijo
vendrá en la gloria de su majestad,
para mandar al fuego eterno a los malditos
que no han querido convertirse y reconocerte
y para decir a todos los que te habrán reconocido,
adorado y servido en la penitencia:
«Venid, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo» (Mt 25,34).

Todos somos miserables y pecadores,
no somos dignos de nombrarte;
te rogamos, pues, aceptes
que nuestro Señor Jesucristo
tu Hijo muy amado en quien te complaces,
junto con el Espíritu Santo Paráclito,
sea él mismo quien te de gracias por todo,
tal como te place y como a él le place,
él, que te basta siempre y en todo,
él, por quien has hecho tanto por nosotros. ¡Aleluya!

San Martín de Porres

Nació en la ciudad de Lima, Perú, el día 9 de diciembre del año 1579. Fue hijo de Juan de Porres, caballero español de la Orden de Calatrava, y de Ana Velásquez, negra libre panameña. Martín es bautizado en la iglesia de San Sebastián, donde años más tarde Santa Rosa de Lima también lo fuera. Son misteriosos los caminos del Señor: no fue sino un santo quien lo confirmó en la fe de sus padres. Fue Santo Toribio de Mogrovejo, primer arzobispo de Lima, quien hizo descender el Espíritu sobre su moreno corazón, corazón que el Señor fue haciendo manso y humilde como el de su Madre. A los doce Martín entró de aprendiz de peluquero, y asistente de un dentista. La fama de su santidad corre de boca en boca por la ciudad de Lima. Martín conoció al Fraile Juan de Lorenzana, famoso dominico como teólogo y hombre de virtudes, quien lo invita a entrar en el Convento de Nuestra Señora del Rosario. Las leyes de aquel entonces le impedían ser religioso por el color y por la raza, por lo que Martín de Porres ingresó como Donado, pero él se entrega a Dios y su vida está presidida por el servicio, la humildad, la obediencia y un amor sin medida. San Martín tiene un sueño que Dios le desbarata: "Pasar desapercibido y ser el último". Su anhelo más profundo siempre es de seguir a Jesús. Se le confía la limpieza de la casa; por lo que la escoba será, con la cruz, la gran compañera de su vida. Sirve y atiende a todos, pero no es comprendido por todos. Un día cortaba el pelo a un estudiante: éste molesto ante la mejor sonrisa de Fray Martín, no duda en insultarlo: ¡Perro mulato! ¡Hipócrita! La respuesta fue una generosa sonrisa. San Martín llevaba ya dos años en el convento, y hacía seis que no veía a su padre, éste lo visita y… después de dialogar con el P. Provincial, éste y el Consejo Conventual deciden que Fray Martín se convierta en hermano cooperador. El 2 de junio de 1603 se consagra a Dios por su profesión religiosa. El P. Fernando Aragonés testificará: "Se ejercitaba en la caridad día y noche, curando enfermos, dando limosna a españoles, indios y negros, a todos quería, amaba y curaba con singular amor". La portería del convento es un reguero de soldados humildes, indios, mulatos, y negros; él solía repetir: "No hay gusto mayor que dar a los pobres". Su hermana Juana tenía buena posición social, por lo que, en una finca de ella, daba cobijo a enfermos y pobres. Y en su patio acoge a perros, gatos y ratones. Pronto la virtud del moreno dejó de ser un secreto. Su servicio como enfermero se extendía desde sus hermanos dominicos hasta las personas más abandonadas que podía encontrar en la calle. Su humildad fue probada en el dolor de la injuria, incluso de parte de algunos religiosos dominicos. Incomprensión y envidias: camino de contradicciones que fue asemejando al mulato a su Reconciliador. Los religiosos de la Ciudad Virreinal van de sorpresa en sorpresa, por lo que el Superior le prohíbe realizar nada extraordinario sin su consentimiento. Un día, cuando regresaba al Convento, un albañil le grita al caer del andamio; el Santo le hace señas y corre a pedir permiso al superior, éste y el interesado quedan cautivados por su docilidad. Cuando vio que se acercaba el momento feliz de ir a gozar de la presencia de Dios, pidió a los religiosos que le rodeaban que entonasen el Credo. Mientras lo cantaban, entregó su alma a Dios. Era el 3 de noviembre de 1639. Su muerte causó profunda conmoción en la ciudad. Había sido el hermano y enfermero de todos, singularmente de los más pobres. Todos se disputaban por conseguir alguna reliquia. Toda la ciudad le dio el último adiós. Su culto se ha extendido prodigiosamente. Gregorio XVI lo declaró Beato en 1837. Fue canonizado por Juan XXIII en 1962. Recordaba el Papa, en la homilía de la canonización, las devociones en que se había distinguido el nuevo Santo: su profunda humildad que le hacía considerar a todos superiores a él, su celo apostólico, y sus continuos desvelos por atender a enfermos y necesitados, lo que le valió, por parte de todo el pueblo, el hermoso apelativo de "Martín de la caridad". Su fiesta se celebra el 3 de Noviembre

domingo, 7 de noviembre de 2010

Profundizar

En el diálogo con Nicodemo, Jesús profundiza ulteriormente el sentido salvífico de la Cruz, revelando con cada vez mayor claridad que éste consiste en el inmenso amor de Dios y en el don del Hijo unigénito: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo unigénito”. Esta es una de las palabras centrales del Evangelio. El sujeto es Dios Padre, origen de todo el misterio creador y redentor. Los verbos "amar" y "entregar" indican un acto decisivo y definitivo que expresa la radicalidad con que Dios se acercó al hombre en el amor, hasta el don total, hasta el umbral de nuestra soledad última, arrojándose en el abismo de nuestro extremo abandono, atravesando la puerta de la muerte. El objeto y el beneficiario del amor divino es el mundo, es decir, la humanidad. Es una palabra que borra completamente la idea de un Dios lejano y extraño al camino del hombre, y revela, más bien, su verdadero rostro: Él nos entregó a su Hijo por amor, para ser el Dios cercano, para hacernos sentir su presencia, para venir a nuestro encuentro y llevarnos en su amor, de manera que toda la vida sea animada por este amor divino. El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y entregar la vida. Dios no se adueña, sino que ama sin medida. No manifiesta su omnipotencia en el castigo, sino en la misericordia y en el perdón. Comprender todo esto significa entrar en el misterio de la salvación: Jesús vino para salvar y no para condenar; con el Sacrificio de la Cruz él revela el rostro de amor de Dios. Por la fe en el amor sobreabundante que se nos ha dado en Cristo Jesús, sabemos que incluso la más pequeña fuerza de amor es más grande, que la mayor fuerza destructora y puede transformar el mundo, y por esta misma fe podemos tener una “esperanza fiable”, en la vida eterna y en la resurrección de la carne.

Señorío

San Pablo nos habla de la muerte al pecado, como su vida está escondida con Dios en Cristo, somos llamados a vivir diariamente en el señorío de Cristo, principio y cumplimiento de cada una de sus acciones, dando testimonio de la vida nueva que nos fue dada en el Bautismo. Esta renovación en Cristo tiene lugar en lo íntimo de la persona: mientras continua la lucha contra el pecado, es posible progresar en la virtud, intentando dar una respuesta plena y dispuesta a la Gracia de Dios.
El Apóstol señala después a las cosas de la tierra, poniendo de manifiesto así que la vida en Cristo comporta una elección de campo, una renuncia radical a todo aquello que como lastre tiene atado al hombre a la tierra, corrompiendo su alma. La búsqueda de las “cosas de arriba” no quiere decir que el cristiano tenga que descuidar sus propias obligaciones y deberes terrenos, sólo que no debe extraviarse en ellos, como si tuvieran un valor definitivo. Las realidades del Cielo invitan a reconocer la relatividad de lo que está destinado a pasar, frente a esos valores que no conocen el deterioro del tiempo. Trata de trabajar, de comprometerse, de concederse el justo descanso, pero con el sereno desapego de quien sabe que es sólo un viandante en camino hacia la Patria celeste; un peregrino; en un cierto sentido, un extranjero hacia la eternidad.
Animar la esperanza en la felicidad sin sombras que se nos ha prometido después de esta vida; como testigos del Evangelio llamados a vivir las “cosas de arriba”, que son fruto del Espíritu: “amor, alegría, paz, magnanimidad, benevolencia, bondad, fidelidad, mansedumbre, dominio de sí” (Gal5,22); como cristianos y Pastores animados por fe profunda, por el vivo deseo de conformarse a Jesús y de adherirse íntimamente a su Persona, contemplando incesantemente su rostro en la oración. La “vida eterna”, de la que habla Evangelio (Jn 3,13-17) y que Cristo mismo prometió a “el que crea en él”. La expresión “vida eterna”, de hecho, designa el don divino concedido a la humanidad: la comunión con Dios en este mundo y su plenitud en el futuro.

Pregustar

La solemnidad de Todos los Santos, que invita a la Iglesia peregrina sobre la tierra a pregustar la fiesta sin fin de la Comunidad celestial, y a reavivar la esperanza en la vida eterna. Transcurren este año 14 siglos desde que el Panteón uno de los más antiguos y célebre monumentos romanos fue destinado al culto cristiano y dedicado a la Virgen María y a todos los Mártires: “Sancta Maria ad Martyres”. El templo de todas las divinidades paganas se había así convertido en memorial de los que, como dice el Libro del Apocalipsis, “vienen de la gran tribulación; han lavado sus vestiduras y las han blanqueado con la sangre del Cordero” (Ap 7,14). Posteriormente, la celebración de todos los mártires se ha extendido a todos los santos, “una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas, pueblos y lenguas” (Ap. 7,9) como se expresa San Juan. Recordamos con especial veneración a los santos sacerdotes, tanto a los que la Iglesia ha canonizado, proponiéndolos como ejemplo de virtudes espirituales y pastorales, como aquellos mucho más numerosos que el Señor conoce. Cada uno de nosotros conserva la grata memoria de alguno de ellos, que nos ha ayudado a crecer en la fe y no ha hecho sentir la bondad y la cercanía de Dios. La anual Conmemoración de los fieles difuntos nos invita a vivir esta fiesta anual según el auténtico espíritu cristiano, en la luz que procede del Misterio pascual. Cristo ha muerto y resucitado y nos ha abierto el paso a la casa del Padre, el Reino de la vida y de la paz. Quien sigue a Jesús en esta vida es acogido donde Él nos ha precedido. Mientras visitamos los cementerios, recordemos que allí, en las tumbas, reposan sólo los restos mortales de nuestros seres queridos a la espera de la resurrección final. Sus alma como dice la Escritura ya “están en las manos de Dios” (Sab 3, 1). El modo más propio y eficaz de honrarles es rezar por ellos, ofreciendo actos de fe, de esperanza y de caridad. En unión al Sacrificio eucarístico, podemos interceder por su salvación eterna, y experimentar la comunión más profunda, a la espera de reencontrarnos juntos, para gozar por siempre del Amor que nos ha creado y redimido. ¡Qué bella y consoladora es la comunión de los santos! Es una realidad que infunde una dimensión distinta a toda nuestra vida. ¡Nunca estamos solos! Formamos una “compañía” espiritual en la que reina una profunda solidaridad: el bien de cada uno es para beneficio de todos y, viceversa, la felicidad común se irradia en cada uno. Es un misterio que, podemos ya experimentar en este mundo, en la familia, en la amistad, especialmente en la comunidad espiritual de la Iglesia. Nuestra madre María nos ayude a caminar rápidamente en la vía de la santidad, y se muestre como Madre de misericordia para las almas de los difuntos.

miércoles, 3 de noviembre de 2010

Potencial


En los cinco continentes, existen hombres, mujeres y niños condenados a vivir en la miseria; personas que se ven obligadas a luchar sin cesar por la supervivencia de sus familias y comunidades, privadas de la posibilidad de realizar su potencial individual, y vistas como incapaces de ser útiles a la sociedad, personas profundamente marcadas por la humillación de ser consideradas culpables de unas condiciones de exclusión intolerables.

La miseria sólo puede ser erradicada si logramos encontrar y trabajar con los que han sido más dañados por la pobreza. Ambición compartida unida a la creencia sincera de que los seres humanos son portadores de valentía, se sitúa en el corazón del compromiso y se empuja a buscar, apoyar y aprender de otros individuos o grupos que compartiendo los mismos ideales se encuentran aislados o solos.

A través de la presencia en las comunidades y lugares donde los miembros más marginados de nuestras sociedades se ven obligados a buscar refugio, se permanece y se logra tejer relaciones duraderas que se basan en la confianza mutua, el respeto, creación de lazos personales permanentes, verdadero apoyo desde el desarrollo integral humano y espiritual. Estas relaciones son una fuente de transformación mutua que impulsa reflexiones nuevas y proyectos en común. La identidad de asistencia permanente se construye sobre esta voluntad de reconocer, comprender y dejarse transformar por la vida de millones de seres humanos que no tienen otra elección más que la de tratar de resistir a las peores consecuencias de la pobreza.

Ser testigos de la valentía y las esperanzas de aquellos que sufren formas extremas de discriminación, empuja a permanecer y a favorecer el encuentro entre los más pobres, las instituciones y otros ciudadanos; les inspira a la creación de innovadores proyectos y colaboraciones para hacer avanzar la lucha contra la miseria; así como al convencimiento de que los mayores desafíos a los que se enfrenta el mundo de hoy tales como la construcción de la paz, el desarrollo sostenible o la defensa de los Derechos Humanos no pueden ser abordados sin un cambio radical en la relación entre la sociedad y sus miembros más empobrecidos, un cambio fundado en el reconocimiento de sus experiencias y conocimiento y lo indispensable de su contribución.

Es necesario formar una comunidad de personas que se congreguen en una gran diversidad de culturas, países de origen, medios sociales, experiencias de vida y creencias. Todos eliger ofrecer su entusiasmo, sus talentos y saber hacer desde la profunda convicción de que la unión de tales capacidades puede contribuir a un mundo más justo; un mundo en el que la dignidad de cada individuo es reconocida y defendida, y en el que el coste del progreso no recaerá sobre los más vulnerables.

Esta diversidad de experiencias de vida, puntos de vista y sensibilidades es una incalculable fuente de creatividad e imaginación, que constituye también un desafío que garantiza la atención a la calidad de las relaciones humanas. Reconocer el valor de esta diversidad ayuda a permanecer en construir su visión del mundo no sólo a partir de la comprensión de la coyuntura internacional si no también a partir de la compresión del ser humano.

Una permanencia es una oportunidad de inventar con otros un estilo de vida que desafía las desigualdades, las ideas tradicionales de organización jerárquica y una sociedad basada en el consumo excesivo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Grano

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Un hombre tomó un grano de mostaza y lo colocó en su jardín; creció se hizo un árbol y los pájaros del cielo se cobijaban en sus ramas. La comparación se aplica exactamente a Jesucristo Nuestro Señor el cual, naciendo como un grano en la humildad de la condición humana, al final sube al cielo como un árbol. Jesucristo, destrozado en su Pasión, es el grano y llega a ser árbol en la Resurrección. Es también grano cuando con cinco panes, sacia a cinco mil personas, ( MT 14,13S ) sintió compasión de ellos, siente como ellos y es como hombre uno de ellos, de la boca de Dios sale el pan y de su boca también la Palabra que necesitamos. Jesucristo al dar el pan, demuestra que sus palabras son las de Dios. Se sientan satisfechos. La muchedumbre sentada para comer es la imagen de la humanidad que Jesucristo reunirá en el banquete fraternal del Reino.
El Señor es grano cuando devuelve la vista a los ciegos,resucita a los muertos y perdona a los pecadores. El mismo reconoce que es grano: cuando nos dice "Si el grano de trigo no cae en tierra y muere...( Juan 12,24 )

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martes, 26 de octubre de 2010

Dentro

Tu Reino, Señor Jesús, habita dentro de nosotros; tu Reino es como un Tesoro escondido dentro del ser; llevamos en el fondo de nuestro ser libertad, el amor ,la justicia y la verdad, la luz y la belleza. Llevamos dentro, el amor de tu Espíritu que nos salva y libera, la amistad y comunión que nos hace fuertes.

Tu Reino se ha hecho presente en nuestra comunidad. Lo llevamos en el fondo de nuestras relaciones como hermanos, hermanas, llevamos la misericordia y la compasión de Nuestro Padre. Tu Reino está presente en medio de los creyentes. Llevamos en el fondo de nuestro ser el amor de tu Espíritu.Somos Señor en tu Iglesia, fermento de tu Reino, sal y luz del mundo.

Esto nos llena de esperanza, nos instruye sobre una realidad muy importante el Reino, si miramos que la levadura ya está haciendo su efecto y la masa aunque despacio, se va fementando, llevando a todos los ambientes el buen aroma de Cristo.
Dios de bondad, que nos creaste hombre y mujer a imagen y semejanza tuya para que seamos signos de tu presencia en el mundo, haz que llevemos la bondad y el amor que te caracterizan.

domingo, 24 de octubre de 2010

Vela


Dichoso el que esté en vela y conserve sus vestidos» dice el Señor ( Ap 16,15) Cuando Cristo dice que su venida está próxima y sin embargo, vendrá súbitamente, de manera inesperada, dice que para nosotros esta espera parecerá larga... ¿Cómo es que el
cristianismo falla continuamente, y sin embargo dura? Es un hecho que Dios
lo sabe y lo quiere así; no es una paradoja afirmar que el tiempo de la
Iglesia ha durado cerca de dos mil años, que puede durar todavía mucho
tiempo, y que, a pesar de todo, camina hacia su fin e incluso que puede
acabar cualquier día. El Señor quiere que permanezcamos con todo nuestro
ser con la mirada puesta en la inminencia de su retorno; se trata de vivir
como si eso que puede llegar no sabemos cuando, debiera llegar en nuestros
días.

Antes de la venida de Cristo, el tiempo se sucedía de otra manera: el
Salvador tenía que llegar y traernos el fin de ése; Cristo avanzaba hacia
este fin. Se sucedían las revelaciones...; el tiempo era medido según la
palabra de los profetas que se sucedían... El pueblo de la Alianza no debía
esperarlo inmediatamente, sino después de su estancia en Canaán y la
cautividad de Egipto, después del éxodo por el desierto, los jueces y los
reyes, al final de los plazos fijados para introducirle en este mundo. Se
reconocían esos plazos fijados, y las revelaciones sucesivas llenaban ese
tiempo de espera.

Una vez hubo venido Cristo, como Hijo en su propia casa, con su
Evangelio perfecto, ya nada queda para acabar si no es la reunión de sus
Cristos. No se puede revelar ninguna doctrina más perfecta. Ha aparecido la
luz y la vida de los hombres; Cristo ha muerto y resucitado. Ya no queda
nada por hacer...; estamos, pues, al final de los tiempos. Así, aunque un
cierto intervalo de tiempo debe haber entre la primera y la última venida
de Cristo, desde ese momento el tiempo ya no cuenta para nada... Ya no
marcha hacia su fin, sino que más bien caminan juntos sin cesar, siempre
tan cerca de ella como si él tendiera hacia ella... Cristo, pues, está
siempre a nuestro alcance, tan cerca de ella hoy como hace dieciocho
siglos, y no más cerca que entonces, e incluso no más cerca que cuando él
vendrá.

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San Pedro de Alcántara.

Famoso por sus terribles penitencias, nació en 1499 en la comunidad española de Alcántara. Su padre era gobernador de la región y su madre era de muy buena familia. Ambos se distinguían por su gran piedad y su excelente comportamiento. Estando estudiando en la universidad de Salamanca, el santo se entusiasmó por la vida de los franciscanos debido a que los consideraba personas muy desprendidas de lo material y muy dedicadas a la vida espiritual. Pidió ser admitido como franciscano y eligió para irse a vivir al convento donde estaban los religiosos más observantes y estrictos de esa comunidad.

De novicio fue portero, hortelano, barrendero y cocinero. En este último oficio sufría frecuentes regaños por ser bastante distraído. Llegó a mortificarse tan ásperamente en el comer y el beber que perdió el sentido del gusto y así todos los alimentos le sabían igual. Dormía sobre un duro cuero en el puro suelo. Pasaba horas y horas de rodillas, y si el cansancio le llegaba, apoyaba la cabeza sobre un clavo en la pared y así dormía unos minutos, arrodillado. Pasaba noches enteras sin dormir ni un minuto, rezando y meditando. Ha sido elegido protector de los celadores y guardias nocturnos. Con el tiempo fue disminuyendo estas terribles mortificaciones porque vio que le arruinaban su salud. Fue nombrado superior de varios conventos y siempre era un modelo para todos sus súbditos en cuanto al cumplimiento exacto de los reglamentos de la comunidad.

El trabajo en el cual más éxitos obtenía era el de la predicación. Dios le había dado la gracia de conmover a los oyentes, y muchas veces bastaba su sola presencia para que muchos empezaran a dejar su vida llena de vicios y comenzaran una vida virtuosa. Prefería siempre los auditorios de gente pobre, porque le parecía que eran los que más voluntad tenían de convertirse.
Pidió a sus superiores que lo enviaran al convento más solitario que tuviera la comunidad. Lo mandaron al convento de Lapa, en terrenos deshabitados, y allá compuso un hermoso libro acerca de la oración, que fue sumamente estimado por Santa Teresa y San Francisco de Sales, y ha sido traducido a muchos idiomas.

Deseando San Pedro de Alcántara que los religiosos fueran más mortificados y se dedicaran por más tiempo a la oración y la meditación, fundó una nueva rama de franciscanos, llamados de "estricta observancia". El Sumo Pontífice aprobó dicha congregación y pronto hubo en muchos sitios, conventos dedicados a llevar a la santidad a sus religiosos por medio de una vida de gran penitencia.

Los últimos años de su vida los dedicó a ayudar a Santa Teresa a la fundación de la comunidad de Hermanas Carmelitas que ella había fundado, logrando muchos éxitos en la extensión de la comunidad carmelita.

Oremos

Tu, Señor, que concediste a San Pedro de Alcántara el don de imitar con fidelidad a Cristo pobre y humilde, concédenos también a nosotros, por intercesión de este santo, la gracia de que, viviendo fielmente nuestra vocación, tendamos hacia la perfección que nos propones en la persona de tu Hijo. Que vive y reina contigo.

martes, 19 de octubre de 2010

Colma tu corazón


El mundo está hoy necesitando que los cristianos retomemos nuestro papel como profetas Hombres y mujeres que sepamos hablar con valentía,que tengan el corage de anunciar el Reino y de denunciar aquello que se opone a éste. No es fácil, la suerte del profeta siempre es la misma : el desprecio, el descrédito, incluso la misma muerte.
Acepto tu llamado Señor, a ser santo; no sólo lo acepto sino que es también mi deseo,quiero ser santo. Revísteme de esa santidad que viene de tí, se que por mí mismo no la podría obtener , pero también se que tú haz derramado tu gracia en mí vida para que te conozca y te ame, por eso me atrevo a desearla y pedírtela. Yo por mi parte me mantendré alabando y bendiciendo tu Nombre en cada momento de mi vida.
Espíritu Santo haz crecer en mí tus frutos, que tu apacible presencia vaya fortaleciendo y formándo el mundo maravilloso de una vida guiada por tu inspiración.
Ven poder de lo alto, y desarrolla en mí el amor la benignidad, la bondad, la fidelidad, la mansedumbre y el dominio de mi mismo.
Permite que el amor de Dios llene hoy tu vida. Abrele tu corazón.

Santa Brigida

Hija del gobernador de Uplandia en Suecia, a la edad de siete años tuvo una visión de la Madre del cielo, y a los diez años a raíz de una homilia sobre la Pasión Y MUERTE DE NUESTRO Señor, soñó con el Señor Jesús,convirtiéndose la Pasión de Cristo en centro de su vida espiritual.Antes de cumplir los catorce años, la joven contrajo matrimonio con Ulf, y Dios le dio 28 años de felicidad matrimonial, cuyos frutos fueron cuatro hijos y cuatro hijas, una de las cuales es venerada con el nombre de Catalina de Suecia.
En 1355, la santa fue llamada por la corte del rey Magno II a convertirse en dama de honor de la reina Blanca de Namur.
Una penosa enfermedad postró en cama a su esposo por largo tiempo,pero gracias a las oraciones de la santa, esté recobró la salud, por lo que ambos prometieron consagrarse a Dios en la vida religiosa.Según parece,Ulf murió en 1344 en el monasterio cisterciense de Alvastra, antes de poner en obra su propósito. La santa, por su parte, se quedó cuatro años más en este convento dedicada a la penitencia y oración.
Las visiones y revelaciones de Santa Brígida se referían a los asuntos más polémicos de su época; y muchos reconocen que gracias a estas visiones, se lograron acuerdos de paz, establecer relaciones políticas entre los estados, entre otras cosas.
Estas visiones fueron escritas en latín por el prior del monasterio,Pedro de skninge
quien fue el único a quien la santa le confiaba con exactitud sus visiones divinas en calidad de confesor.

¡San Miguel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
¡San Rafael, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!
¡San Gabriel, lucha a nuestro lado con tus ángeles, ayúdanos y ruega por nosotros!

lunes, 18 de octubre de 2010

CHi.chi.chi-le.le.le.los mineros de Chile


Operación San Lorenzo,patrono de los mineros;los trabajadores se salvaron y pudieron refugiarse ilesos el 5 de Agosto, festividad litúrgica de Nuestra Señora de las nieves;la empresa minera se llama San Esteban y la mina San José.
Primer contacto con los mineros se produce el 22 de Agosto,Fiesta del Corazón Inmaculado de María, el rescate, en Octubre, mes del Rosario que sus familias no dejaban de rezarlo, un miércoles precedido de otras dos fiestas marianas: la Maternidad y el Pilar. 13 de Octubre, se produce el "Milagro del Sol"en Fátima.Un dato muy humano el 15 de setiembre nace la hija de uno de los mineros recibe el nombre no previsto de Esperanza.
El 33 ha suscitado: el n0 de los mineros, los dís que tardó la perforación, combinaciones numéricas con la fecha en que se inicia el rescate: 13-12-2010
Más allá de los signos en los que cada uno apoya su fe, están los gestos de los rescatados. Varios mineros que emergían de la roca,en este segundo nacimiento, hacian gestos de acción de Gracias a Dios: Mario Gómez, se arrodilló en oración, nada más salir de la cápsula salvadora.Era el mayor de los mineros y tenía problemas de salud."Nunca perdí la fe" dijo.

Mario Sepúlveda, más expresivo como un moderno Jacob, confeso su lucha interior
"me ganó Dios, me agarré de la mejor mano, y en ningún momento titubeé de que Dios me
iba a sacar ".

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Comunión Eclesial

Nace del encuentro con el Hijo de Dios, Jesucristo, que en el anuncio de la Iglesia llega a los hombres y crea la comunión con él mismo y, por tanto, con el Padre y el Espíritu Santo ( 1 Jn 1, 3). Cristo establece la nueva relación entre Dios y el hombre. "Él mismo nos revela que "Dios es amor" (1 Jn 4, 8) y al mismo tiempo nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, y por ello de la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. A los que creen en la caridad divina, les da la certeza de que el camino del amor está abierto a todos los hombres y de que no es inútil el esfuerzo por instaurar la fraternidad universal" (Gaudium et spes, 38).
La Iglesia se convierte en "comunión" a partir de la Eucaristía, en la que Cristo, presente en el pan y en el vino, con su sacrificio de amor edifica a la Iglesia como su cuerpo, uniéndonos al Dios uno y trino y entre nosotros ( 1 Co 10, 16 ss). La exhortación apostólica Sacramentum caritatis : "No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. Este amor exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en él". La Eucaristía no sólo es fuente y culmen de la vida de la Iglesia, sino también de su misión: "Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera" , capaz de llevar a todos a la comunión con Dios, anunciando con convicción: "Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros" (1 Jn 1, 3).
La comunión eclesial nace del encuentro con el Hijo de Dios, Jesucristo, que en el anuncio de la Iglesia llega a los hombres y crea la comunión con él mismo y, por tanto, con el Padre y el Espíritu Santo ( 1 Jn 1, 3). Cristo establece la nueva relación entre Dios y el hombre. "Él mismo nos revela que "Dios es amor" (1 Jn 4, 8) y al mismo tiempo nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, y la transformación del mundo, es el mandamiento nuevo del amor. A los que creen en la caridad divina, les da la certeza de que el camino del amor está abierto a todos los hombres y de que no es inútil el esfuerzo por instaurar la fraternidad universal" (Gaudium et spes, 38).
La Iglesia se convierte en "comunión" a partir de la Eucaristía, en la que Cristo, presente en el pan y en el vino, con su sacrificio de amor edifica a la Iglesia como su cuerpo, uniéndonos al Dios uno y trino y entre nosotros ( 1 Co 10, 16 ss). La exhortación apostólica Sacramentum caritatis : "No podemos guardar para nosotros el amor que celebramos en el Sacramento. Este amor exige por su naturaleza que sea comunicado a todos. Lo que el mundo necesita es el amor de Dios, encontrar a Cristo y creer en él" . Por esta razón la Eucaristía no sólo es fuente y culmen de la vida de la Iglesia, sino también de su misión: "Una Iglesia auténticamente eucarística es una Iglesia misionera" , capaz de llevar a todos a la comunión con Dios, anunciando con convicción: "Lo que hemos visto y oído, os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros" (1 Jn 1, 3)

Recorrer

Hermanos, si recorremos las diferentes edades del mundo vemos que toda
la tierra está cubierta de las misericordias del Señor, y los hombres
envueltos en sus beneficios. No hermanos, no es el pecador quien vuelve a
Dios para pedirle perdón, sino que es el mismo Dios que corre a buscar al
pecador y le hace volver a él... Espera que los pecadores hagan penitencia
y les invita a través de movimientos interiores de su gracia y por la voz
de sus ministros. Fijaos como se comporta con Nínive, esta gran
ciudad pecadora. Antes de castigar a sus habitantes, manda al profeta Jonás
que vaya de su parte a anunciarles que dentro de cuarenta días les va a
castigar. Jonás, en lugar de ir a Nínive, huye hacia el otro lado. Quiere
atravesar el mar; pero Dios, antes de castigar a los ninivitas sin haberles
advertido con anterioridad y para mantener en vida a su profeta, hace un
milagro y lo guarda en el vientre de la ballena durante tres días y tres
noches, la cual, al cabo de tres días lo vomita sobre la tierra. Entonces
el Señor dice a Jonás: «Ves a anunciar a la gran ciudad que dentro de
cuarenta días perecerá». No les pone condiciones de ninguna clase. El
profeta va y anuncia a Nínive que dentro de cuarenta días perecerá.
Ante esta noticia todos se entregan a la penitencia y al llanto, desde
el campesino hasta el rey. «¿Quién sabe, les dice el rey, si el Señor
todavía va a apiadarse de nosotros?». El Señor, viendo como recurren a la
penitencia, parece alegrarse y poder tener el gozo de perdonarles. Jonás
viendo que era llegado el tiempo del castigo, se retiró a las afueras de la
ciudad y esperar allí ver como caía sobre la ciudad fuego del cielo. Viendo
que no caía, exclamó: «¡Ah, Señor!, ¿es que queréis hacerme pasar por un
falso profeta? Es mejor que me hagas morir. ¡Ah, sé muy bien que sois
demasiado bueno, y que sólo queréis perdonar! –Y pues, Jonás, le dice el
Señor, ¿es que tú querrías que hiciera morir a tantas personas que se han
humillado ante mí? ¡Oh no! no, Jonás, yo no sería capaz de ello; sino todo
lo contrario, les amaré y los guardaré.»

Gozo

Una persona feliz no es una persona con un juego particular de circunstancias, sino más bien una persona con un juego particular de actitudes.
¡Tenemos opciones de escoger cualquier cosa en este mundo!
¿Por qué no escoger el "gozo" como nuestra alternativa? Las cosas más felices en el mundo no son cosas, son solo emociones. Todos aspiran a vivir sus vidas felizmente al máximo, pero muchas veces las situaciones se tornan malas y las expectativas nos invitan a preocuparnos. Felices, joviales, gozosos, extasiados -no importa cómo lo digamos- un sentimiento de gozo nos anima y satisface. Es un estado en el que todos queremos estar, pero muchos de nosotros no sabemos cómo experimentar el gozo.
Aun las cosas que parecieran crear gozo tienen sus partes negativas. Todo ser humano desea ser feliz, pero la metamorfosis de la percepción mental hacia ser feliz debiera ser nuestra escogencia final. Podemos cambiarnos a nosotros mismos cambiando la manera como nos sentimos. Así que, intentemos no ver el cambio como una tarea imposible. Pero recordemos que todos tenemos el poder de escoger y para cambiar si así lo queremos. Exploremos siempre la felicidad que yace dentro de nosotros. Las personas gozosas asume responsabilidad por su propia felicidad. El gozo es una escogencia. Una pequeña flor en nuestro jardín, la sonrisa de un bebé, y cosas como un amanecer del sol son bellezas de la vida que también pueden traernos felicidad a nuestra vida si exhibimos la actitud correcta.
Podemos crear gozo cuando cambiamos nuestras creencias y pensamientos errados. El gozo es más que felicidad, salud y bienestar. La buena noticia es que todos tenemos campo para el cambio y podemos hacerlo al revisar nuestras respuestas al mundo y a las distintas situaciones en nuestra vida. Amemos incondicionalmente, reduzcamos el interés propio mientras desarrollamos un interés social y auto ayuda para estar en paz y tener percepciones positivas. Desear, anhelar, sentir y gozarnos es el propósito completo de la calidad de vida. Ojalá que nuestra única alternativa fuese trabajar con gozo.

miércoles, 6 de octubre de 2010

El Santo Rosario

Hasta ahora se ha considerado como la mejor definición del Rosario, la que dio el Sumo Pontífice San Pío V en su "Bula" de 1569: "El Rosario o salterio de la Sma. Virgen, es un modo piadosísimo de oración, al alcance de todos, que consiste en ir repitiendo el saludo que el ángel le dio a María; interponiendo un Padrenuestro entre cada diez Avemarías y tratando de ir meditando mientras tanto en la Vida de Nuestro Señor". El Rosario constaba de 15 Padrenuestros y 150 Avemarías, en recuerdo de los 150 Salmos. Ahora son 20 Padrenuestros y 200 Avemarías, al incluir los misterios de la luz.

La palabra Rosario significa "Corona de Rosas". Nuestra Señora ha revelado a varias personas que cada vez que dicen el Ave María le estan dando a Ella una hermosa rosa y que cada Rosario completo le hace una corona de rosas. La rosa es la reina de las flores, y así el Rosario es la rosa de todas las devociones, y por ello la mas importante de todas.

El Rosario esta compuesto de dos elementos: oración mental y oración verbal.

En el Santo Rosario la oración mental no es otra cosa que la meditación sobre los principales misterios o hechos de la vida, muerte y gloria de Jesucristo y de su Santísima Madre. Estos veinte misterios se han dividido en cuatro grupos: Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos.

La oración verbal consiste en recitar quince decenas (Rosario completo) o cinco decenas del Ave María, cada decena encabezada por un Padre Nuestro, mientras meditamos sobre los misterios del Rosario.

La Santa Iglesia recibió el Rosario en su forma actual en el año 1214 de una forma milagrosa: cuando Nuestra Señora se apareciera a Santo Domingo y se lo entregara como un arma poderosa para la conversión de los herejes y otros pecadores de esos tiempos. Desde entonces su devoción se propagó rapidamente alrededor del mundo con increíbles y milagrosos resultados.

Entre las varias formas y modos de honrar a la Madre de Dios, optando por las que son mejores en si mismas y mas agradables a Ella, es el rezo del Santo Rosario la que ocupa el lugar preminente. Vale la pena recordar que entre las variadas apariciones de la Santisma Virgen, siempre Ella ha insistido en el Rezo del Rosario. Es asi como, por ejemplo, el 13 de Mayo de 1917 en un pueblo de Portugal llamado Cova de Iria, la Santisima Virgen insiste con vehemencia el rezo del Rosario a los tres pastorcitos, en una de sus muchas apariciones a estos tres videntes.

Siendo un sacramental, el Santo Rosario contiene los principales misterios de nuestra religion Catolica, que nutre y sostiene la fe, eleva la mente hasta las verdadades divinamente reveladas, nos invita a la conquista de la eterna patria, acrecienta la piedad de los fieles, promueve las virtudes y las robustece. El Rosario es alto en dignidad y eficacia, podria decirse que es la oracion mas facil para los sencillos y humildes de corazon, es la oracion mas especial que dirigimos a nuestra Madre para que interceda por nosotros ante el trono de Dios.

El Santo Rosario prolonga la vida liturgica de la Iglesia pero no la sustituye, al contrario enriquece y da vigor a la misma liturgia. Es por ello, que el Santo Rosario se enmarca como una plegaria dentro de la religiosidad popular que contiene un gran tesoro de volares que responde con sabiduria cristiana a los grandes interrogantes de la existencia.

El pueblo latinoamericano es profundamente Mariano, reconoce con una gran sabiduría popular católica, que llegamos a Jesús Salvador a través de Maria Santísima su Madre y desde los mismos tiempos del descubrimiento y de la conquista de América, se genero una gran devoción por la Virgen Maria; en Ella, nuestros pueblos siempre han mirado el rostro maternal de quien nos trajo la salvación y con la primera manifestación explicita de la Reina del Cielo en tierra americana, con rostro y figura de mujer mestiza, en México, se acrecentó aun mayor el amor y la devoción a ella en todos los países hispano parlantes, reconociéndola como nuestra propia Madre, llena de amor, de misericordia y de piedad para con sus hijos. Sentimiento que va en relación directa con el origen mismo de la Maternidad Divina: Maria es Madre de Dios Redentor es también verdaderamente la Madre de todos los miembros de Cristo, porque Ella colaboro con su amor a que nacieran en la Iglesia, los creyentes, miembros de aquella cabeza que es Cristo.

El paso del tiempo, las costumbres modernas, y la innovación de formas de oración, no pueden dejar a un lado el rezo del Santa Rosario. De hecho, los Santos Padres y los Santos han tenido una profunda devoción a este sacramental, nosotros como católicos y como amantes de la Reina del Cielo hemos de ser fervientes devotos del Rosario. Es digno de recordar que la familia que reza unida permanece unida, Que la recitación piadosa y consciente del Santo Rosario nos traiga la paz al alma y nos una mas estrechamente a Maria para vivir auténticamente nuestro cristianismo.