sábado, 12 de abril de 2014

Acto


El sufrimiento es muy importante, el sufrimiento es el título de gloria de los servidores de Cristo, claro, los servidores maduros de Cristo.
Acercarse a Cristo sin acercarse a la Cruz de Cristo., muy difícil abrazar a Cristo sin abrazarle la Cruz, está muy difícil hacer esa disección entre Cristo y la Cruz, está muy difícil.
El sufrimiento es muy importante para los servidores de Cristo. Es que en la cruz, en el dolor de la cruz, Cristo hizo la máxima manifestación de su amor. No hay amor más grande que entregar la vida. No es que nosotros seamos adoradores del sufrimiento, sino que el acto de entregar la vida es un acto de despojo. Y nunca Cristo se despojo tan completamente de sí como en la Cruz .
Lo que nosotros amamos de la Cruz es eso, no es el dolor por el dolor. Es ver a alguien que se despoja por amor, hasta de su propia vida, de su propia Madre, de su salud, de su paz, de su cuerpo. La señal del máximo amor es la entrega de la vida. La entrega de la vida es la Cruz, ¿cómo no amar la Cruz? ¿Cómo no venerar la Cruz?
Cristo nos dice: “No amontonéis tesoros en la tierra” San Mateo 6,19. Los tesoros de esta tierra tienen su bondad pero son muy engañosos. El dinero puede servir para obras buenas o para destruir una familia; la fama puede servir para servir para recibir el cariño de mucha gente o para recibir la envidia de mucha gente.
Los bienes de esta tierra son ambiguos. La belleza, la belleza física, el placer de mirar, de tocar puede servir para expresar amor o puede servir para echar a perder un matrimonio, una familia, una vocación. Los bienes de esta tierra son bienes, pero son bienes ambiguos, están amenazados.
El que se aferra a la Cruz, el que ama la Cruz se ha unido a un bien que no tiene mal, porque todo mal lo transforma en bien. ¿Los males de la cruz cuáles son? Las persecuciones, los insultos de Cristo. Pero cuantos mayores son los insultos que recibe Cristo, mayor es la muestra de su amor, de manera que la cruz es como una maravilla, un invento maravilloso de Dios para transformar

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