San Juan, al escribir a los jóvenes, decía: «Sois fuertes y la palabra de Dios permanece en vosotros, y habéis vencido al Maligno» (1 Jn 2,14). Los jóvenes que escogen a Jesús son fuertes, se alimentan de su Palabra y no se "atiborran" de otras cosas. Atreveos a ir contracorriente. Sed capaces de buscar la verdadera felicidad. Decid no a la cultura de lo provisional, de la superficialidad y del usar y tirar, que no os considera capaces de asumir responsabilidades y de afrontar los grandes desafíos de la vida.
En la medida en que comprendemos que la presencia de Dios es nube, nube que transforma, que colma, que llena nuestros ambientes, entendemos también que tiene que colmar, tiene que cambiar todo eso que nos rodea, para que el Universo pueda volver jubiloso a los brazos de Dios Padre-
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