viernes, 11 de abril de 2014

Marìa


María, lámpara encendida.

En ella se realizan
las promesas de nuestra salvaci
ón;
en Ella se refleja la belleza primera
con la que Dios concibi
ó a la humanidad.

En Ella se cumple el misterio soberano
de la Encarnaci
ón que glorifica a Dios
y trae la paz a la tierra. 

En ella el silencio profundo del alma perfecta y
abierta hacia el infinito, se transforma en amor,
en palabra, en vida, se hace Cristo.

En Ella, toda piedad, gentileza,
soberan
ía y poesía es viva;
en Ella el dolor se hace tan acerbo que
ning
ún otro corazón de madre puede igualarlo.
En Ella, tanto la fe como la esperanza,
la fortaleza y la bondad,
la humildad y la gracia

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