miércoles, 23 de abril de 2014

Nuevo

El camino nuevo lo ha inaugurado Jesucristo y nosotros no estamos para recuperar los poderes mentales de Adán, sino para recuperar el cielo que ganó para nosotros Jesucristo. ¿Y qué es el cielo? Es la gran respuesta al ansia de vida que hay en el corazón humano.
En la existencia celestial en la que Cristo entró por su resurrección, en esa existencia celestial hay vida para el cuerpo y para el alma; Cristo tiene cuerpo y nosotros también vamos a resucitar con cuerpo, de ahí la santidad del cuerpo humano.
Cristo tiene cuerpo, Dios va a renovar todo nuestro ser, Dios va a transformarnos con el poder de su resurrección, de manera que todo aquello en nosotros que no quiere morir, encuentre una respuesta, pero eso no se logra a través de la concentración mental y la acumulación de poder, sino se logra a través de la fe nuestra y de la gracia de Dios.
Dios nuestro Señor vive; y Él, con su vida, le ha dado vida a nuestra vida. Dios nuestro Señor ha conquistado nuestro corazón, somos heredad suya, y lo que nosotros deseábamos, de no morir, por la fe y por la gracia, lo tenemos precisamente por
Cristo

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