El que iba
bautizar con el Espíritu Santo y con el fuego, fue el que recibió ese Espíritu
Santo y ese fuego; Espíritu Santo y fuego que recibió Jesucristo, ese bautizado
por el Espíritu Santo fue ungido por el Espíritu Santo; aquí le vemos como un
primer fruto de esa unción en soledad, ya antes se nos había dicho que el
Espíritu Santo había obrado en el vientre de María.
Aquel
Ángel, le dice a José "lo concebido en ella es obra del Espíritu
Santo" San Mateo 1,2, ahora es también el
Espíritu Santo el que mueve a Jesús y luego nos dirá el Apóstol San Pablo,
"que el espíritu de Dios resucitó a Cristo entre los muertos" Carta a los Romanos 8,11.
Entonces
es el Espíritu Santo el que modela la carne de Cristo, es el Espíritu Santo el
que hace de Cristo un Profeta y es el espíritu Santo el que le da la gloria del
Padre a Jesucristo.
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