sábado, 13 de febrero de 2016

Instrucciòn



Primero está el “saber” de Jesús, conocer algo de Jesús. Lo primero es saber algo de Jesús; realmente si conocen de Cristo algo más que el nombre, ya debemos considerarlo una pequeña victoria. Lo primero es que se sepa de Jesús: primero hay que dar la noticia del Señor, pero ese es solo el primer paso .
Al saber de Jesús, hay que “escuchar” a Jesús. Pedro escucha la predicación del Señor. Hay que escucharlo, hay que acercarse a su mensaje, hay que permitirle a Él  Por supuesto, esto requiere escuchar a aquellos testigos, por eso son tan valiosos los santos Evangelios para nosotros, porque el Evangelio, leyéndolo, meditandolo, haciéndolo nuestro, escuchamos al Señor.

Pedro recibió a Cristo en su barca; Pedro recibió la instrucción que Cristo le dio: arroja la red; Pedro “aceptó” a Cristo. Lo primero es saber de Jesús, lo segundo es escuchar a Jesús, y lo tercero (tan importante) es “aceptar” a Jesús. Cuando Jesús llega a nuestra vida, empieza a mostrarnos cómo esa vida puede ser distinta, y fue esto lo decisivo en el caso de Pedro. Sin aceptar a Jesús, jamás sabremos algo de los planes de Dios; una vez que lo acogemos en nosotros, entonces, su voz y su amor cobran fuerza en nuestro corazón. Solo entonces es posible aceptarlo, solo entonces es posible seguirlo, y cuando entramos en ese camino de seguimiento, experimentamos aquello que el Evangelio nos dice: El Reino de Dios.

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