Primero está el “saber” de Jesús, conocer algo de Jesús. Lo primero es saber algo de Jesús; realmente si conocen de Cristo algo más que el nombre, ya debemos considerarlo una pequeña victoria. Lo primero es que se sepa de Jesús: primero hay que dar la noticia del Señor, pero ese es solo el primer paso .
Al saber de Jesús, hay que “escuchar” a Jesús. Pedro escucha la predicación del Señor. Hay que
escucharlo, hay que acercarse a su mensaje, hay que permitirle a Él Por supuesto, esto requiere escuchar a aquellos
testigos, por eso son tan valiosos los santos Evangelios para nosotros,
porque el Evangelio, leyéndolo, meditandolo, haciéndolo nuestro, escuchamos al
Señor.
Pedro recibió a Cristo en su barca; Pedro recibió la instrucción
que Cristo le dio: arroja la red; Pedro “aceptó” a Cristo. Lo primero es saber
de Jesús, lo segundo es escuchar a Jesús, y lo tercero (tan importante) es
“aceptar” a Jesús. Cuando Jesús llega a nuestra vida, empieza a mostrarnos cómo
esa vida puede ser distinta, y fue esto lo decisivo en el caso de Pedro. Sin
aceptar a Jesús, jamás sabremos algo de los planes de Dios; una vez que lo
acogemos en nosotros, entonces, su voz y su amor cobran fuerza en nuestro
corazón. Solo entonces es posible aceptarlo, solo entonces es posible seguirlo,
y cuando entramos en ese camino de seguimiento, experimentamos aquello que el
Evangelio nos dice: El Reino de Dios.
No hay comentarios:
Publicar un comentario