domingo, 7 de febrero de 2016

Dòcil


 ¡Grande en la alabanza, pequeño siempre en la humildad!
¿Cómo no destacar en la petición de Salomón éso del corazón dócil? "Dame un corazón dócil" 1 Reyes 3,7.
Un corazón dócil es un corazón que tú puedas siempre moldear, que tú puedas siempre esculpir, que tú puedas siempre cambiar.
"Que lo único duro en mí sea el vínculo que me une a ti, Señor" ¡Ah, si uno fuera así! ¡Si uno tuviera esa oración perpetuamente en los labios y en el alma!
"Señor, lo único que quiero que sea duro en mí, es el vínculo que me une a ti. Quiero ser intransigente sólo en una cosa, en amarte, en amarte siempre y por encima de todo. Quiero mantener esa intransigencia, esa dureza siempre. En todo lo demás, lo que tú quieras, como tú quieras. Dame un corazón dócil".
Pero, la palabra hebrea para "corazón dócil", no significa solamente dócil. Hay otra traducción muy bonita: "Dame un corazón que sepa escuchar" 1 Reyes 3,9.
Es como decirle a Dios: "Dame un corazón que tú puedas herir con tu Palabra, un corazón que siempre pueda recibir tu Palabra, un corazón en el que tú siempre puedas escribir".
"Dame un corazón que sepa escuchar" 1 Reyes 3,9. Los corazones de bronce, los corazones de piedra, rechazan la Palabra. Fíjate que donde hay eco, es porque hay una pared dura. El eco se produce porque la pared es dura y el sonido rebota contra la pared.
"Yo quiero un corazón que tú puedas moldear, que tú puedas transformar". ¡Qué escena primorosa!, la Biblia que es tan exigente y que tiene esas medidas, esos estándares tan altos para pedir y que no se contenta con nada, tiene una palabra de aprobación para Salomón.
Es verdad que Dios es exigente, pero también es verdad que a Dios se le puede agradar. "Al Señor le agradó1 Reyes 3,10; esta Palabra es muy rara en la Biblia. Que a Dios le gustara lo que alguien hizo, éso es rarísimo en la Biblia.
Porque Dios es perfecto, porque Dios es infinito, porque Dios es santo, que a Dios le agrade algo, éso se dice muy poquitas veces en la Biblia. Se dice, por ejemplo, de la Santísima Virgen María: "Has hallado gracia ante DiosSan Lucas 1,30.

¡Qué tal esas palabras! "A Dios le gusta tu vida" ¡Ah, Señor! ¿Oír éso? "A Dios le gusta tu vida, a Dios le gusta lo que tú eres". O esto de Salomón: "A Dios le agradó eso" 1 Reyes 3,10. ¡A Dios le gustó eso!

No hay comentarios:

Publicar un comentario