La
transfiguración es todo un misterio, ¿mostrar la
transformación espiritual, hacer evidente la supremacía de Cristo ante la
figura mosaica y la escritura?, o en el kerigma representaría ¿al hombre
nuevo, lleno de Espíritu santo?: Lc 9:29 Y mientras oraba, el aspecto de su
rostro se mudó y sus vestidos eran de una blancura fulgurante. Muchos críticos
ven en el evangelio en su parte literaria, una escritura muy simple de acuerdo
a las grandes obras, meditando y visualizando, Jesús tiene un ministerio muy
sobrio que despunta del hipérbole judío y lo que es evidente, es que a los autores sagrados les importaba
mucho se cumpliera la escritura: Exo 34:29 Luego, Moisés bajó
del monte Sinaí con las dos tablas del Testimonio en su mano. Al bajar, no
sabía que la piel de su rostro se había vuelto radiante, por haber hablado con
Yahvé. Más adelante dirán que lo tenían que cubrir con un velo para no ver ese
resplandor.
Jesús
estaba en contacto con su Padre a través de la oración, ese contacto hace que
trasfigure; en la práctica sucede lo mismo. Mucha gente le gusta ir a las
asambleas de oración porque es un momento precioso donde Dios derrama
abundancia de gracia, sanación, unidad comunitaria y contacto con Dios. Algunos
que acuden van para ser sanados, liberados, pero su oración es pobre porque
buscan más bien el milagro que el contacto con ese Dios amoroso, por tal motivo
ya no regresan una vez sintiéndose aliviados a la asamblea hasta que vuelven a
necesitar de Dios y Moisés fue afortunado pues la comunidad nunca tuvo ese
contacto para ser iluminados, de ahí que Pedro,
Santiago, Juan estén ahí para testimoniar el nuevo Sinaí, lleva
contigo dos o tres testigos: Lc 9:32 Pedro y sus compañeros estaban cargados de
sueño, pero permanecían despiertos, y vieron su gloria y a los dos hombres que
estaban con él.
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