Las pequeñas alegrías
de la vida simple tienen mucha importancia a los ojos de Dios. Esperemos que a
los nuestros también.
Jesús quiere ayudarnos
a comprender que las almas que, como María, saben encontrar la alegría en las
tareas cotidianas, viven felices y resienten el deseo de transmitir esa alegría
a los otros.
A través de ese milagro,
Cristo nos quiere hacer comprender el poder de intercesión de Nuestra Señora
con su Hijo.
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