La tradición, desde los primeros siglos, llama a los padres de la Virgen María, Joaquín (“Dios concede”) y Ana (“La Gracia”). El culto de Santa Ana aparece en el siglo VI en ciertas liturgias orientales y, en el siglo VIII en las liturgias de Occidente. Su culto es generalizado antes del final del siglo XIV.
Santa Ana es a menudo representada enseñando a leer a su hija en el libro de la Biblia. Un icono ruso, imagen llena de gracia del amor conyugal, inmortaliza el beso que se dieron cuando aprendieron la concepción de María. De esta manera, participaron en el misterio de la Encarnación. Confío a la protección de Santa Ana y San Joaquín todos los abuelos del mundo que dirija una bendición especial. Que la Virgen María quien según una buena iconografía aprendió a leer las Sagradas Escrituras en el regazo de su madre Ana, les ayude a alimentar su fe y su esperanza en las religiones.