sábado, 5 de julio de 2014

San Juan20,28

Cuando Santo Tomás dice: "Señor mío" San Juan 20,28, ¿qué está diciendo? Está entregando el control de su vida. Tomás quiere estar seguro, Tomás quiere controlar; asegurarse y controlar, esos dos verbos son sumamente propios de Tomás, y seguramente están también en nosotros. Lo que decíamos de mirar a Santo Tomás, una expresión o una profesión de fe; "Señor mío", es el momento bendito en el que Tomás, deja de tener el control, porque él quería controlar todo.  
La expresión de Santo Tomás: "Señor mío" San Juan 20,28, no es solamente una expresión de fe. Podríamos decir, es, junto con una expresión de fe, una expresión de confianza. Él está entregando el control de su vida, él le está dando permiso a Jesucristo para que sea su Señor, para que tenga poder Tomás también buscaba asegurarse. Tomás buscaba la seguridad, y buscaba el control, dijimos. Cuando reconoce en Jesús Resucitado a Dios mismo presente, está reconociendo en Él la fuente de toda seguridad, está encontrando su piso, su cimiento, su certeza y su firmeza en Jesús.
Santo Tomás no solamente admitió que Cristo había resucitado; eso sería simplemente creer. Tomás no se limitó a admitir que Jesús había resucitado, sino que le entregó a Jesucristo Resucitado el control de su vida, y descubrió en Cristo Resucitado la seguridad, la certeza, el piso que andaba buscando. La conversión de Tomás, este momento que hemos visto en el evangelio, es el instante en que él reconoce el poder de Dios en su vida, y reconoce en Dios, cimiento, fuerza, piso para apoyarse.
Tomás descubrió su seguridad en Dios, y entregó el control de su vida a Dios. Esto mismo nos hace falta a nosotros. ¿Quién controla nuestra vida? ¿Cómo controlamos nosotros lo que somos?
No es fácil entregarle el control de la vida a Dios. Seguramente necesitamos un encuentro con la vida que trae Jesús Resucitado; necesitamos un encuentro con el Resucitadoen él.  "El Señor es el que dispone de mí". "Señor mío" 

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