sábado, 5 de julio de 2014

Releído

Santo Tomás es un hombre que quiere estar seguro, y que quiere tener el control de la situación.
Él busca seguridad y busca control, dos cosas que, seguramente, nosotros seguimos buscando. Porque si reducimos a Santo Tomás a la expresión "incrédulo", es muy fácil decir: "Incrédulo era él, pero yo no soy incrédulo". Si reducimos a Tomás a la palabra "escéptico", podemos decir: "Mira, escéptico era él, yo no soy escéptico".
Pero si miramos en Tomás un hombre, que andaba buscando seguridad y que quería tener el control de las cosas, entonces podemos reconocernos más fácilmente en él, y esto es salud para nosotros.
Fíjate lo que él dice: "Si no veo la señal, si no meto el dedo en el agujero de los clavos, si no meto la mano en su costado..." San Juan 20,25. Es el hombre que busca seguridad. Él no dice que sea imposible creer, lo que dice es: "Quiero asegurarme". Tomás, repito, no es simplemente un incrédulo, es alguien que quiere estar seguro. Releído a la luz del otro texto del Camino, la Verdad y la Vida; vemos ahí también, que Tomás sigue siendo aquel que quiere tener el control de las cosas: ver por sí mismo, tocar con sus propias manos.

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