viernes, 18 de julio de 2014

Siembra

 
El arrepentimiento es siembra,el sufrimiento. Es la siembra que hacemos en la sociedad humana.
El sufrimiento es la cuota que nosotros aportamos para llegar profundamente al corazón de nosotros. El arrepentimiento es la profundidad del alma, el sufrimiento es la profundidad del apóstol.
Salimos con la cruz. Profundidad, primero en nosotros. El descubrimiento infinito de nuestra necesidad de Dios. Ese es el elemento, la profundidad en mí, y desde ahí la profundidad para llegar al corazón de las otras personas. Eso es lo que nos da Jesucristo, por eso la palabra de Cristo tiene esa profundidad tan grande. Hay que creerle a Cristo todo, porque Cristo se sumergió profundamente, totalmente en el absurdo, en el dolor, en la miseria humana. Nadie tan solo, nadie tan lastimado.
Nadie bajo tanta contradicción, sospecha, ironía, odio, nadie. Nadie como Él. Por eso Él tiene una palabra para todos, el que quiera tener una palabra para todos, pues algo semejante le sucede.

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