Nosotros no vamos a huir. La vida es dura en tiempos de Jesús y en tiempos nuestros. La vida es dura, y que nadie se monte en un cohete de alabanzas para huir de la vida dura. No, la alabanza no es para huir, sino para bajar a las entrañas del corazón humano.
Ahì encontrar la fuerza para transformar realmente al mundo, para cambiar realmente nuestras condiciones de familia, para aprender a ser generosos con nuestros hermanos, para crear lazos eficaces de solidaridad, para abrir los ojos ante el hermano pobre, y para todos juntos experimentar gozosos que este evangelio, aunque pasa por la cruz, llega hacia la gloria.
¡Bendito sea el Señor! El sufrimiento nos indica la profundidad de una misión. Hay unas misiones en las que uno sólo goza, se llaman paseos, y dejan muy poco fruto; hay otras misiones donde se sufre
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